20.06.2002 Ud. está a favor o en contra (o todo lo contrario) de:

La educación ciudadana y artística para todos. El deporte aficionado. La educación bilingüe y mixta. La investigación científica, técnica e histórica. La búsqueda de inteligencia extraterrestre.

La legalización del aborto, las drogas, el suicidio y la muerte digna. La ingeniería genética. La donación y clonación de órganos. El seguro médico obligatorio para todos los trabajadores.

La unión libre. El control de la natalidad. Las uniones bisexuales. La separación total de la (s) iglesia (s) y el estado.

La cadena perpetua. El aumento de las penas a los reincidentes. El castigo fuerte del vandalismo, el desacato a las señales de transito, y para el que da y no sólo para el que recibe. La casa por cárcel pero con chip localizador. El fortalecimiento y desmilitarización de la policía.

Las zonas de libre comercio con moneda y pasaporte únicos. Las medidas radicales anti monopolio. La simplificación y generalización de los impuestos. El aumento del número de los ciudadanos que los pagan.

El pago del trabajo por horas. El salario integral. La abolición de los festivos y de su salario triple. El reemplazo del derecho de huelga por las decisiones de un tribunal de arbitramiento. El aumento del salario mínimo. El subsidio de desempleo. La orientación a los desempleados hacia otros tipos de trabajo. La bolsa nacional de empleos.

La expropiación de los terrenos que rodean las ciudades. Las zonas metropolitanas. La ciudad-región. La no "urbanización" del campo. El aumento considerable de los parques naturales. La eliminación total (progresiva) de la contaminación atmosférica, visual y auditiva. La ecoeficiencia obligatoria. La abolición de la división por estratos de la vivienda. El transporte masivo rápido seguro y agradable. La ampliación y arborización adecuada de los andenes. La semaforización de las esquinas para los peatones y no solo para los carros. La restricción de su uso en los centros de las ciudades. La prohibición de los vidrios oscuros y del pito salvo casos de emergencia. El seguro obligatorio de robo y accidente.

La prohibición de los edificios innecesariamente altos y de las culatas de cualquier altura. La prohibición de los antejardines abiertos y los voladizos corridos. La paramentación obligatoria y las alturas uniformes por sectores. La recuperación de las plazas como plazas y los parques como parques. La arquitectura sin barreras.

La abolición de los privilegios de las minorías, salvo ancianos, embarazadas, sordos, invidentes y discapasitados. La prohibición de la discriminación racial, de genero y sexual (pues no es lo mismo), y de nacionalidad u origen (que tampoco lo es), o por creencias o edades.

La actualización de la división político administrativa. La reelección de alcaldes y concejales. El aumento del periodo del presidente y los gobernadores. La reducción del senado, cámara, asambleas y concejos. La no reelección de congresistas y diputados. La paridad de género en los cargos públicos. El voto solo para los que pagan impuestos, y por internet.

La prohibición de industriales y financistas en los medios de comunicación. El derecho de rectificación en las mismas condiciones de la noticia falsa o incompleta.

La abolición del ridículo "doctor (a)", menos para los que de verdad lo son, y la adopción del Sra., Srta y Sr. para todos los demás. La abolición definitiva de la corbata (y las corbatas). El buen uso alternativo de escotes delanteros y traseros, minifaldas, pantaloncitos calientes y descaderados. La disminución de las tetas. La prohibición del uso en público de shorts en hombres peludos de más de 25 años y hasta menos, sobre todo si son bogotanos en tierra caliente picados por los zancudos y rojos por el sol.

El uso único y generalizado del sistema internacional de medidas y la simplificación de la ortografía, el calendario y el "ellos", para seguir designando tambien a ellas.

Columna publicada en el diario El País de Cali 20.06.2002

06.06.2002 El taller internacional de Cartagena

Hace 15 años este pequeño taller de verano, bajo la dirección de Ernesto Moure, se ocupaba del patrimonio de la ciudad ampliando estudios hechos por la Universidad de los Andes. Difícil imaginar que se convertiría en un experimento impresionante que, con otros tambien ideados por su decano de entonces, Carlos Morales, transformarían la enseñanza de la arquitectura en Colombia. En su ultima edición, en julio del año pasado y bajo la dinámica dirección (ya hace varios años) de Carlos Campuzano, 132 estudiantes, la mitad de ellos de países vecinos, venciendo diferencias de formación, estudios, lengua y por supuesto personales, lograron en cuatro semanas frenéticas 32 complicados proyectos, más interesantes y completos que los comunes de un semestre en las escuelas, y aprendieron más y también de otras cosas.

Allí se enseña, aprende y forma vitalmente con autodiciplina, tensión y placer. Nada es obligatorio pero todo es a tiempo. Las visitas a obras, los debates, seminarios, conferencias y correcciones con profesores de reconocido prestigio y de diferentes generaciones y origen, y la presencia de historiadores y arquitectos que han participado antes, lo convierten en todo un foro internacional. Las enseñanzas de Rogelio Salmona, invitado permanente, aunque poco vaya, rondan el taller indicando caminos propios a seguir. El tema no es el patrimonio construido sino el por construir: edificios de nueva planta dentro de la ciudad amurallada. La arquitectura como parte de la ciudad y no como objeto escultórico autónomo. Varios programas en diferentes lotes multiplican los problemas que implican nuevos usos y viejas tradiciones, gentes nuevas y contextos urbanos antiguos, y su historia, clima y paisaje.

Las propuestas reflejaron la procedencia de los estudiantes que tomaron la incitativa en el diseño, evidenciando las influencias y el estado de la arquitectura y su enseñanza en sus países y ciudades de origen. Aunque muchos propusieron edificios algo grandes y aparatosos, fueron sin duda muy útiles para el debate sobre cual debe ser hoy nuestra arquitectura. Inquieta que la referencia común en Iberoamericanos sean solo las revistas españolas, a pesar de las muy buenas que hay en estos países, pero que son prácticamente desconocidas por estudiantes, arquitectos y profesores. Y ni hablar del desconocimiento de la arquitectura diferente a la del mundo llamado desarrollado, pese a compartir con ella antiquisimas tradiciones, climas, paisajes y recursos. Además, poco se estudian planos y raramente se conoce la implantación de los edificios en las ciudades respectivas. Solo se ven imágenes fotográficas muchas de ellas trucadas. No buscamos las variaciones pertinentes a nuestras circunstancias sino que seguimos dócilmente las formas que nos llegan de las metrópolis. Entre nosotros es arduo indicar salidas sensatas pues estamos acostumbradas a que casi todo viene de afuera. Producto de la transculturación, difícilmente la entendemos. Afortunadamente hay prometedoras excepciones, como precisamente se ventilaron en el taller de Cartagena.

Es previsible este julio el taller sea aun mejor, que deje trabajos importantes para la ciudad, como al principio, al tiempo que estimulantes propuestas y reflexiones. Que crezca incluyendo estudiantes y profesores de más ciudades y países hasta donde quepan mesas de dibujo en el larguisimo salón republicano del segundo piso del Museo Naval del Caribe, sede del evento, al lado de la muralla. De Cali solo asistieron hace un año dos estudiantes de la Universidad del Valle; uno becado por los Andes (otro tambien lo fue hace años), y otro pagando. Ojalá ahora vayan más. Allí, profesores, visitantes y estudiantes se dedican con pasión pero con humor a la magia de imaginar edificios maravillosos en ese portento de ciudad. Da esperanzas el que tantas personas encuentren tanto placer en la arquitectura y las ciudades. En julio Cartagena será una fiesta; que bueno que algo de ella al menos se oyera en Cali.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 06.06.2002