28.03.2013 La ciudad boba

La nueva torre de control del aeropuerto de Bogotá -el dorado de los nada bobos  contratistas, Ineco-GOP- “resalta la cultura muisca” pero el objetivo de “su piel exterior es garantizar la estabilidad y rigidez de la estructura” dice orondo el caleño de la Aereocivil, haciéndose el bobo, con la disculpa de que será la mas alta de Suramérica y “un ícono arquitectónico para la ciudad” (Semana 1609,  Bogotá 11/03/2013), es decir, un icono a la bobería.

            Pero por supuesto Cali no se queda atrás con el viejo trasatlántico que se hunde en la Avenida Colombia  (como lo llamó en Diciembre Sylvia Patiño pensando que era parte de la Feria de la Bobería de Cali), y con la cubierta mas inútil del mundo pues nada cubre en la Plazoleta de la Caleñidad, lo que poco importa pues nunca fue plazoleta ni ya es de la caleñidad pero sí de la bobería caleña. ¡Vivos requete bobos que somos!

            Hacerse los bobos y no hacer nada para construir otro u otros acueductos para Cali (he propuesto repetidamente uno por cada río que pasa por la ciudad o cerca, que a la vez sería parque) es propio de bobos que se creen muy vivos diciendo que en cambio van a bajar la presión del agua como si fuéramos muy bobos. Por que en Cali cuando llueve mucho cierran el acueducto y cuando no llueve pues tampoco hay agua, bobos que fuéramos.

            Para peor de vivos ellos y bobos nosotros, se gastan el dinero de los contribuyentes en megabobadas que dejan sin terminar, porque se necesita ser muy bobo para creer que la Avenida Colombia y la Plazoleta de la “bobería” las van a terminar como se debe. ¿Será que sí somos bobos bobos? Porque  ¿qué se puede pensar de los bobos, y sobre todo bobas, que no votan y de los bobos que votan como votan creyéndose muy vivos?

            Necesitamos candidatos a la Alcaldía y el Concejo que se comprometan con los acueductos para Cali, y con su corredor férreo, pues si no se lo recupera (tren de cercanías, autopista urbana, vías locales y ciclovias, todo entre una larga alameda) sufriremos de inmovilidad. Como bobos, apenas pensamos en la inseguridad mientras  nos dejamos atracar en los semáforos y  nos dejamos robar los impuestos con megarobos.

            Como se ve al lado, a los muy vivos los quieren embalsamar los que no lo son tanto para que los bobos crean que siguen vivos, hasta que se acabe se les acabe el combustible, que no es el petróleo, si no cuando los vivos ya no sepan seguir siéndolo en ese nuevo nivel: el de los vivos vivos, que deciden al final que mejor nada de vivos embalsamados y que mejor echarle la culpa de la muerte de la oposición a los vivos de la “Compañía”.

            Aquí pasa lo mismo con esos “guerrilleros” que parecen embalsamados, o que sería mejor que ya lo estuvieran no embalsamados sino enterrados. ¡Menos mal que a las FARC no les dio por embalsamar a Tirofijo! y el ahora si ya es seguro que está muerto. Y en la otra cara de la “viveza” están esos vivos muy vivos en el Congreso, que se tornan bobos en las alcaldías. O que, vivos vivos, se creen Juanes Mas Shakira, sin morirse de la pena.


            Y hay no pocos funcionarios en el Gobierno que simplemente están vivos y ni siquiera se sabe si es que son bobos…o extremadamente vivos. En fin, la Patria Boba continua como lo demuestra contundentemente el que, al parecer, la mayoría de los bobos de esta ciudad boba cree bobamente que aumentando el verde de los semáforos se agilizaría el transito, pasando por alto que se aumentaría el rojo para los bobos que cruzan.

Columna publicada en el portal de opinión www.programalallave.com. 28.03.2013

08.03.2014 Oiga mire vote

Elegir unos pocos nuevos congresistas buenos –que los hay- es apenas sumarlos, si son elegidos, a los pocos que llevan allí años denunciando todo sin que pase nada. Por eso es mejor votar en blanco pues queda una advertencia y la posibilidad de que el ex Magistrado Jaime Araujo tenga razón y con la mayoría simple se repitan las elecciones con otros candidatos

Lo equivocado es abstenerse y muchos llevan años haciéndolo para conveniencia de los que han hecho de la política un negocio. Como afirma un editorial de El País (02/03/2014): “Esa abstención que en principio puede considerarse como sanción a las malas practicas, es en realidad la manera de permitir que ellas decidan los resultados. Por eso hay que ejercer el derecho a votar, [que es] la manera en que el ciudadano expresa su respaldo a la democracia.”

Además, como dice Álvaro Forero Tascón, “si la ola blanca es heredera de la ola verde, estaremos ante un fenómeno recurrente y no simplemente ante una coyuntura [y] tan no se trata de un fenómeno nuevo, que tiene muchos de los elementos de rechazo al sistema político clientelista que interpretó Luis Carlos Galán…”.  Al contrario de lo que piensa Antonio Caballero, el voto en blanco no es un embeleco que está tomando fuerza (Semana 03/03/2014) sino una alternativa a la abstención.

Y el llamado a no votar que están haciendo algunos desde luego es una trampa para que ganen los malos de siempre, y los que quieran aprovecharse de la ola blanca retirando candidatos ahora para sacarlos después, como ha advertido Gardeazábal (ADN, Bogotá | 12/11/2013) olvidan que serán los electores los que escogerán entre los nuevos candidatos .

Tampoco faltarán los que a ultima hora se asusten con la posibilidad de que gane el voto en blanco y votarán por uno bueno que lo mas probable es que no salga, pues al contrario de lo que dice Gloria Hurtado  (El País, o4/03/2014) lo ingenuo es pensar que el voto en blanco no es real y que el que probablemente pierda sí lo es.

Si los votos en blanco son la mayoría deberá repetirse por una sola vez la votación. Para mas información vea . En elecciones unipersonales no podrán presentarse los mismos candidatos, y en las de Corporaciones Públicas no podrán hacerlo las listas que no hayan alcanzado el umbral.   

Si los nuevos candidatos son igual de malos ya no podrá salir tambien de ellos votando en blanco y le toca, ahora sí, abstenerse para al menos deslegitimar su elección. Pero hay la posibilidad de que surjan mejores candidatos que previamente no tenían ninguna opción, y desde luego la efectividad del voto en blanco es a largo plazo.

No es cierto, como afirma Carlos Mendoza, que el voto en blanco sea promovido con poca reflexión política, que lucre a los mismos de siempre, que pretenda darles una lección “moral”, o que cierre las puertas a nuevas fuerzas y liderazgos políticos . Y lo que no tiene discusión es que es mejor que no votar.

Hablar de la elección de presidente sin saber que pasa mañana con la elección de Senadores y Representante, como lo hace Melba Escobar (El País, 05/03/2013) es ensillar antes de traer las bestias pues hay que esperar a ver los gallos que se destapan si gana el blanco, y el debate subsiguiente si llega a ser una votación importante comparada con las muy bajas de las elecciones anteriores, en las que la mayoría ha sido la abstención de los que no les importa que se roben los impuestos.

Y Jorge Orlando Melo se contradice (El Tiempo, 05/03/2014) cuando sostiene (con razón) la importancia de los partidos grandes, que suman votos que individualmente son casi nada, pero al tiempo se preocupa de que el voto en blanco los favorezca, al sacar del paso a los pequeños, pues (dice también con razón) que los grandes se han vuelto cada vez mas peores, y como dice Edgar Victoria González, para eso existen las alianzas ("Nota ciudadana", Las 2 orillas 05/02/2014).

Precisamente lo que se necesita es un tercer partido grande y el voto en blanco puede lograr lo que los partidos pequeños no han podido: unir a los que estamos en contra de la politiquería, la corrupción e ineficiencia de los congresistas actuales, pues definitivamente una golondrina no hace verano y menos si no es la misma pues los candidatos buenos no son los mismos para todos. 

Columna publicada en el semanario virtual caliescribe.com. 08.03.2014

07.03.2013 ¿Culto u oculto?

Dice un lector de esta columna (lamentablemente anónimo) pero al parecer interesado en el tema de la cultura, bienvenido sea, que “no cree en eso de la "música culta" puesto que todas las músicas son producto de las culturas en las que nacen; es decir son el resultado de la interacción del ser humano (en este caso el músico, formado o no), con su medio natural.” Con su medio cultural, ha debido decir, pues precisamente la cultura es para el hombre lo que la naturaleza a los animales, como lo pensaba Ortega y Gasset. “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo» escribió en Meditaciones del Quijote, 1914. Tal cual.

            Pero el hecho simple es que, como se puede leer rápidamente en Wikipedia, la llamada música culta, artística, académica, o «docta», es sencillamente como se denomina a la que surge en Europa como expresión artística y cultural. Sus inicios escritos se remontan a la época medieval, pero toma reminiscencias de la música de otras culturas como Egipto, Mesopotamia, y sobre todo la antigua Grecia, ya que los romanos dieron poca importancia a la música, desde los que fue evolucionando a través de numerosas y heterogéneas épocas, hasta la época contemporánea.

            Así mismo afirma el lector de marras que no existe "arquitectura culta" o "arquitectura inculta", ignorando que la primera se trata apenas de una simple clasificación, y que arquitectura inculta es como la que abunda en Cali. Amos Rapoport, en su libro Vivienda y cultura, 1969, establece tres categorías para la arquitectura: la primitiva, la vernácula y la culta, advirtiendo que no constituyen una división cerrada sino un esquema referido a algunos aspectos fundamentales, y que las fronteras entre una u otra son a menudo imprecisas y las influencias actúan, de hecho, en todas direcciones. Y por supuesto hay variaciones sobre esta categorización, no por ello no aceptada comúnmente, y se podría agregar la popular, tan de ahora en las ciudades.

            Por último dice el lector  anónimo “que eso de "personas cultas", "músicas cultas" es solamente discriminación con las procedencias de otras culturas”. ¿O será mas vale que oculta, a lo mejor sin saberlo, que antepone excluyentemente lo culto a lo popular y lo universal a lo regional, como es recurrente hacerlo en esta ciudad? Y de allí que sea pertinente descorrer el velo que cubre su idea de cultura, pues probablemente se trate de un prejuicio: una opinión previa, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal. Lo que puede ser peor que desconocerlo del todo, que es justamente lo que suele pasar aquí.


            El caso es que las llamadas personas cultas son las que tienen estudios, lecturas, viajes y experiencias, precisamente de varias culturas y épocas, y por lo tanto de sus manifestaciones primitivas, vernáculas, populares y “cultas”. Incluso se habla de “alta cultura” cuyo uso más común es la valoración de ciertos productos artísticos y culturales, especialmente obras de arte, literarias y musicales, para ponderarlos como los de más alta estima, diferenciándolos de lo popular o lo kitsch, pero no peyorativamente, es decir que no indica una idea desfavorable.  E igualmente se habla de “gran” arquitectura, en el mismo sentido, como en el libro de Jhon Julius Norwich, Gran arquitectura del mundo, 1975.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 07.03.2013

05.03.2013 ¿Lectores o “foristas”?

La mayoría de los comentarios que los medios de comunicación pasan olímpicamente por Internet -y que incluso publican- de los muchos que se hacen a sus respectivas columnas, aduciendo una supuesta libertad de opinión, ni son libres ni son opiniones. Son tonterías, dogmatismos y falsas interpretaciones, como si no hubieran leído bien ni completo lo que critican, cuando no exabruptos, groserías e insultos, que a veces ni siquiera tienen nada que ver con la columna respectiva; incluso asuntos religiosos o acusaciones a los columnistas, que comprometen su buen nombre y hasta su seguridad, y que habría que comprobar antes.

La principal razón de esta situación, sin duda anómala, es que los comentarios son anónimos para los que finalmente los leen, aunque sus responsables estén registrados en la red,  porque precisamente sus autores ocultan su nombre para poder ser soeces y atrevidos pese a su evidente ignorancia del tema que están “criticando”, lo que dificulta las acciones legales que a veces se deberían tomar. La segunda razón es que los medios no seleccionan los comentarios pertinentes y se hacen los de la vista gorda si no cumplen con los requisitos que establecen solemnemente, para que no los acusen de censura, con un facilismo insultante para sus columnistas.

Nada mas diferente  a un verdadero foro para discutir asuntos de interés actual ante unos lectores que a veces intervienen con sus comentarios, por la sencilla razón que no hay quien otorgue la palabra y llame al orden. Entonces, si mucho, termina siendo un conteo de quienes están a favor o en contra, constituyéndose en una falsa estadística sobre la verdadera importancia de la columna del caso. Se olvida que un columnista es un colaborador de un medio de información, al que contribuye regularmente con comentarios firmados. Como eran firmadas, y con cedula, las  “cartas al Director” de antes, que eran al menos párrafos y no apenas frases o simples palabras.

Finalmente, los auto denominados “foristas” son los mismos en cada medio, cinco o algo mas personajes anónimos, incluso cuando son nombres corrientes, que aprovechan el espacio para saludarse, aprobar lo de los otros o pelearse entre ellos, y que lo único que les interesa parece ser la politiquería local. Para peor de males, los lectores de verdad evaden ese inocuo ambiente y prefieren hacer sus comentarios directamente a los columnistas, con el supuesto implícito de que no se van a publicar, y raramente se dirigen formalmente al medio respectivo. Así, no hay quien opine seriamente sobre lo que opinan los formadores de opinión, para que lo hagan cada vez con mayor rigor.

Opinión es el dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable, pero tambien la fama o concepto en que se tiene a alguien o algo, dice el DRAE, pero es un error garrafal confundir las dos acepciones. A columnistas y lectores lo que les debería incumbir en primera instancia son los hechos y no las personas. Fulano en tanto funcionario, por ejemplo, y no un funcionario en tanto persona aunque si, por supuesto, su experticia y su experiencia. La opinión pública es el sentir o estimación en que coincide la generalidad de las personas acerca de asuntos determinados, y es en la que tratan de influir los columnistas…con la ayuda de lectores de verdad.

Columna publicada en el portal de opinión www.programalallave.com. 05.03.2013