14.10.2010 La O.P.

Como dice Eduardo Galeano (Me caí del mundo y no se como entrar, 2010), ya todo tiene programada su obsolescencia. No apenas los electrodomésticos, celulares, reproductores de sonido, computadores o carros. A estos aparatos no se les puede agregar mejoras si no que hay que desecharlos y comprar nuevos, y pronto tampoco se consiguen repuestos pues han cambiado el modelo. Por ejemplo, a los inodoros no se les puede instalar las válvulas de doble descarga: hay que botarlos y comprar nuevos. Y lo tendremos que hacer mas de la mitad de las familias que habitamos el planeta pues vivimos en ciudades y hay que economizar el agua que se está agotando. Es el negocio redondo de las multinacionales que están acabando con el Mundo, como lo señaló hace años Konrad Lorenz (Decadencia de lo humano, 1985). Nos hacen consumir recursos no renovables que pronto tenemos que convertir en basura, con la ayuda de una publicidad mercenaria que nos hace comprar lo que no necesitamos con el dinero que no tenemos, creando crisis económicas  que casi parecen programadas. Lo llamamos progreso.
            
Y lo mismo pasa con nuestros edificios. No se mejoran, remodelan o amplían sino que se demuelen para hacer otros mas grandes pues el suelo urbano se volvió un negocio  especulativo. Se construyen casas que en pocas décadas se reemplazan por edificios de apartamentos y estos a su vez por “torres” para lo que sea. Pero como suele suceder en todos los negocios, no a todos les va igual y nuestras ciudades se volvieron unas feas colchas de retazos. Y desde luego las curadurías urbanas están es al servicio de los negociantes inmobiliarios interpretando a su favor los usos del suelo y demás reglamentaciones, pues los Consejos Municipales las redactan precisamente para permitir su obsolescencia. Se ha hecho en todas partes pero aquí el ciclo es cada vez mas rápido: dejar que se deteriore un sector, comprar barato poco a poco, demoler lo que queda, construir un edificio “espectáculo”, diseñado por un arquitecto de moda y ojala financiado al menos en parte por el Estado, poner el sitio “in”, después vender caro y buscar uno nuevo para “renovar”. Lo llamamos desarrollo.

Y con al rapidísimo crecimiento de nuestras ciudades, aquí dicha operación también se lleva a cabo con las propiedades rurales que las rodean. Con dinero de los contribuyentes se hace un equipamiento urbano donde no lo necesitan, se lleva hasta allí la infraestructura vial y de servicios,  o se cambia, y se pasa de tener hectáreas de tierra cultivada a venderla por metros cuadrados para urbanizar. La ciudad se ”estira” irresponsablemente creando problemas de movilización, para la satisfacción de los contratistas de obras publicas, que demuelen todo lo que ya hicieron antes sin prever su eventual remodelación, para poder hacerlo de nuevo y cobrar además por la demolición respectiva. Es el resultado de una economía basada cada vez mas en la obsolescencia programada. Y cuando el estado es todo él una sola “uninacional” ha sido mucho peor. Es decir, todo lo contrario a esa sostenibilidad de la que tanto hablamos en estos días, pues lo que estamos es programando la acelerada obsolescencia de ciudades, edificios y artefactos. Lo llamamos modernidad y Cali es todo un ejemplo.

Columna publicada en el diario El País de Cali 14.10.2010

04.10.2010 Noticias verdes

Al contrario de lo afirmado en esta columna (La O. P. 14/10/2010) sí existen para los inodoros válvulas de doble descarga, o duales, y ya se venden en el país, como oportunamente lo informo Pilar Jaramillo de la Ferretería Ángeles de Cali (pilarjaramillo@angelesferreteria.com). Las ponen en poco tiempo y cuestan instaladas aproximadamente el 10% de lo que vale uno de los nuevos inodoros, con válvula incluida, que promocionan los grandes almacenes del ramo para contribuir a disminuir el consumo de agua (y aumentar sus ingresos). Deberían ser obligatorias y desde luego prohibir ya la venta de inodoros de palanca, que cada vez botan al alcantarillado toda el agua de su cisterna, potable por lo demás, sin ninguna necesidad. Y por supuesto hay que insistir en recoger el agua lluvia que cae en las cubiertas de  casas y edificios para llenar con ella las cisternas de los inodoros. Debería ser obligatorio hacerlo en las construcciones nuevas, a las que sencillamente habría que dotar de un tanque por encima del nivel de los inodoros con dicho propósito.
            
Y pasando a los carros, los eléctricos ya estarán a la venta en uno o dos años, producidos por varias de las marcas mas conocidas como por muchas otras nuevas, y de los que se ocupan cada vez mas las revistas especializadas y los conocidos salones del automóvil de Europa y hasta en el de Bogotá. Pero se estima que abarcarán solo entre el 5% y el 15% del mercado de los próximos años, pues hay muchos intereses en contra, y aun no sabemos cuando se venderán en el país ni cuanto costaran, lo que será muy importante conocer ahora que aumenta la venta de carros por la bajada del Dólar. De otro lado, las familias pudientes, que son las que mas compran carros nuevos, están teniendo un tercer vehiculo para movilizarse los días de “pico y placa”. Razón por la cual en México D. F, por ejemplo, ya fue descartado, y que en Bogota se están moviendo en ese sentido, pues el remedio salió peor que la enfermedad. La solución desde luego son ciudades mas compactas en las que se pueda caminar mas y que cuenten con un eficiente sistema integrado de transporte urbano, eléctrico por supuesto.

            
Finalmente, el futuro de las huertas caseras es mas que halagador. En cualquier patio, terraza o azotea, e incluso en un balcón, y ni se diga en un jardín, es posible cultivar alimentos fácilmente. Además de producir flores, frutas y vegetales frescos muy económicamente, ahorran muchísimo en transporte y así contribuyen a disminuir la producción de gases de efecto invernadero. Lo importante es que se entiendan mas como un jardín que como un cultivo agrícola, al combinarlas con flores, o césped y árboles cuando sea posible, es decir concibiéndolas como un vergel, que es un espacio lúdico y hasta romántico. Las unidades de vivienda, los colegios y las universidades las podrían tener colectivas, y por supuesto las cárceles, ocupando creativamente parte de sus áreas verdes, y las podrían dar en concesión en lugar de contratar jardineros solo para cortar el prado, con el que desde luego habría que producir composta, utilizando además para la misma las basuras orgánicas que producen en lugar de pagar para que el Municipio las recoja. Darían buen ejemplo y fomentarían la convivencia.

Columna publicada en el diario El País de Cali 04.10.2010 

30.09.2010 Si paga, elija

Finalmente se radicó en el Consejo Departamental de Patrimonio el proyecto de la Avenida Colombia, ya solicitado insistentemente en el Comité de Patrimonio del Municipio hace muchos meses. Así lo manda la ley pues está en el área de influencia de varios Monumentos Nacionales y edificios y lugares de interés patrimonial. Aunque no se toquen las construcciones mismas, se trata de su protección durante la obra y de lo que se encuentre enterrado, como de lo que se ponga enfrente y lo que suceda después en su entorno. El patrimonio no se le ha “atravesado” al proyecto, sino que los municipios tambien tienen que presentar sus proyectos a dichos organismos cuando afectan la herencia cultural de la Nación, clave de su identidad. Allí son analizados y se remiten sus conceptos al Consejo de Monumentos Nacionales, y a partir de sus conclusiones la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura exige las medidas que considere pertinentes. No se había querido entenderlo y se pretendía iniciar trabajos en unos días sin las autorizaciones del caso
            
Poco a poco estamos aprendiendo a respetar la Ley, como pide Mockus. No hacerlo lleva a esas ilegalidades que lamentablemente se dan todo el tiempo en todos los ámbitos del Estado, como lo es el corrupto manejo urbano arquitectónico de nuestras ciudades. Junto con la falta de cultura urbana y la creciente delincuencia común son serios problemas pero desafortunadamente, por comparación con otros, no necesariamente mas graves si no mas escandalosos, como la  narcoguerra (lo de Jojoy se volvió un espectáculo), y la parapolitica, no se les da la importancia que tienen. En Bogotá se está llenando la copa, como lo denuncia Petro, y en Cali todos sus últimos alcaldes han sido judializados y varios han terminado en la cárcel. Sin embargo son los contribuyentes los que terminan pagando las jugosas demandas de los contratistas de obras públicas cuando no se cumplen los términos y plazos de trabajos asignados a dedo y sin estudios ni proyectos completos, antes de agotar todos los trámites legales. Así sucederá  con el de Granada y ya pasó con la doble calzada a Florida.

            
Y en el caso de que se hunda el proyecto de la Avenida Colombia, además de la excavación iniciada les tocará pagar su vuelta a rellenar para reestablecer el paso, pues aun no se ha resuelto, mediante la construcción de vías alternas, el grave problema de movilización urbana que la obra generaría, y que afectaría negativamente todo el Centro. Una buena idea, como lo es dejar parte de su trafico por debajo de la Avenida misma, propuesta hace años en un concurso público y retomada en el Plan del Centro Global hace unos pocos, tendría que ser abortada por no hacer las cosas bien desde el principio. Es el afán insensato de hacer muchas obras al tiempo y con un sistema de contratación perverso pues los constructores pueden modificar los diseños. Evidentemente los cuatro años que duran los alcaldes de elección popular no son suficientes en unas ciudades que crecen tan rápidamente. Pero llevarse por delante leyes y normas no es desde luego la solución. Esta es una ciudad sin plan y con un alcalde que se va. Pensemos  ya en el próximo, Consejo incluido. Ya que nos toca pagar , al menos elijamos mejor.

Columna publicada en el diario El País de Cali 30.09.2010 

23.09.2010 ¿Historia?



Como decía Tolstoi, cosa maravillosa sería la historia si fuera cierta.  Celebramos la Independencia el 20 de Julio pero en Mompox reclaman con documentos, como una carta del General Mosquera de la que habló Germán Patiño hace unas semanas, que allá fue primero. Además, de inmediato caímos bajo la dependencia de Inglaterra y Francia, la que impulsó la noción de Latinoamérica para crear un nuevo lazo con las viejas colonias,  y después de la Segunda Guerra Mundial sucumbimos fue a la de Estados Unidos y sus carros, autopistas, “malls”, disneylandias, suburbios y rascacielos, y ahora España nos reconquista comprando bancos, telefónicas y periódicos y con sus revistas y bienales de arquitectura en las que deciden allá que debemos hacer aquí, aun cuando esta vez sea en Medellín para disimular. Todo esto por supuesto es debatible, lo que es indispensable para la historia, pero lo que es imperdonable es la “información” sin rigor, como en la columna “Grandes Pensadores de la Ciudad” de El Tiempo y su rimbombante titulo.
            
Lo han señalado Willy Drews, Germán Téllez, Enrique García-Reyes, Carlos Morales, Felipe Gonzáles-Pacheco, Juan Luis Rodríguez y otros arquitectos. Confunde nombres, habla de edificios que no pasaron de proyectos, los adjudica a quienes niegan su autoria,  deja de lado a miembros de equipos de diseño y, es vergonzoso, se refiere a Julián Guerrero, socio de Jaime Camacho durante 55 años, como a “otro arquitecto”. Y ante el reclamo de una delegación de la SCA y Drews a Roberto Pombo, Director del periódico, quien no se había dignado responder a las varias cartas enviadas, el anónimo autor de la “columna” hace un descarado "copy, paste and edit" de Wikipedia sobre Fray Domingo de Petrés, como lo anota Francisco Pardo Téllez. En Semana pasa algo similar y en El Espectador, como lo denuncio Carlos Lleras de la Fuente, hace unos días les intercambiaron sus esposas a dos conocidísimos ex Presidentes y trastocaron los nombres de los personajes de una foto. Todo esto es preocupante dada la autoridad que se suele dar a lo escrito en esos tradicionales medios. Es la tergiversación de los hechos de que habla Cristopher Hitchens (Amor, pobreza y guerra, 2004).

            
Afortunadamente la historia de edificios y ciudades se hace enfrente de ellos mismos, como la del arte (Giulio Carlo Argan, La Historia del Arte como Historia de la Ciudad, 1983). No corre tanto peligro de no ser cierta, pudiéndose analizar su presente y no apenas su pasado, para pensar mejor su futuro. En este patrimonio construido se ha invertido dinero, materiales, energía, trabajo y tiempo, y con frecuencia es un buen ejemplo y no algo apenas  “histórico”. Se puede adaptar, renovar y hasta reciclar pero no es “desechable”. No entenderlo ha llevado a demoler edificios en lugar de construir mas ciudad, en un proceso inverso al que las originó, y de ahí que paradójicamente estas lo sean cada vez menos. Lo que explica muchos males que nos aquejan, pues casi todos vivimos en ellas y de ellas, y lo desenfocado de tantas de sus “soluciones”. Se desconocen los verdaderos pensadores de la ciudad y no hay tiempo para ser espectadores de su pasado pero cada semana se publican tonterías para darle glamour a la publicidad del negocio inmobiliario.

Columna publicada en el diario El País de Cali 23.09.2010 

19.08.2010 Haciendas

Son esencia de lo vallecaucano por su papel político, económico, social y cultural en una comarca caracterizada por ellas. Ejemplo de la arquitectura que deberíamos hacer hoy, pues siendo españolas tienen raíces prehispánicas y afrontan el trópico. Pero preferimos imitar, y mal, formas foráneas que la mayoría solo ve en la reproducción ocasional en la prensa nacional de las fotos engañosas de las revistas especializadas que nos llegan, que son las que ven nuestros arquitectos de moda. Vale la pena, pues, hablar de ellas, y visitar sus entrañables casas alrededor de Cali y Yotoco y, en “la otra banda”, Quilichao, Florida, Cerrito y Buga, o al menos verlas en las fotos de Sylvia Patiño (El Alférez Real, y, María).

Belalcazar, buscando salir al mar, dio con este valle de buen clima y bellos paisajes. Pero amenazaban los pijaos y sus encomiendas quedaron en su ancho y fértil sur. En el XVIII, el asedio ingles a las colonias llevó a los Borbones a privatizar su tierra, originando grandes haciendas, ganaderas o de trapiche, que producían leche, carne, azúcar, miel, aguardiente, equinos y esclavos para el consumo local y las minas del Pacifico (Colmenares, Cali: terratenientes, mineros y comerciantes, 1975). Del río a la cordillera tenían varios pisos térmicos y formas de trabajo y tenencia, como el “ayllu” inca,  y propietarios, arrendatarios y vaqueros criollos, aparceros y peones indígenas, y esclavos africanos, y varias eran jesuitas a una jornada a caballo una de otra.

Casi pueblos con sus portadas, capillas “abiertas”, rancheríos de esclavos,  campamentos, trapiches, ramadas y vallados, sus casas, mejores que las urbanas y símbolo de sus propietarios (Téllez, Historia del Arte Colombiano, 1975), se emplazan en “el plan” evitando el sol, en una elevación junto a una quebrada” o sobre un zócalo, como las “kanchas” incas, y en “la loma”, mas fresca, miran al valle. Cimientos de canto rodado, muros de “embutido”, tapia pisada o adobes,  suelos de piedra y ladrillo, y cubiertas de teja árabe sobre armaduras de par y nudillo. De un piso y “de alto”, tienen corredores periféricos, recintos genéricos, patios abiertos a la brisa y bellos baños de inmersión. Sus volúmenes blancos y corredores y techumbres oscuros,  cambian con la luz, sus espacios suenan y huelen, y sus recorridos acodados deparan vistas variadas. Inicialmente sus albañiles siguen, con técnicas indígenas y gusto mudéjar, las “almunias” hispanomusulmanas, y evolucionan hasta el siglo XX (Barney y Ramírez, La arquitectura de las casas de hacienda, 1994).


Con los ingenios, quedaron para trabajadores y depósitos. Algunas las cuidan sus dueños, como la Concepción o La Julia, en Buga, o las restauran, como Piedechinche (Museo de la caña),  El Paraíso, Liverpool (Caliviejo) y Arroyohondo. Otras se demuelen para sembrar, o urbanizar, como El Cedro, en Florida, ya rodeadas de suburbios, o sucumben a la decidía, como El Alisal, Oerodias, o Cañasgordas, pese a ser Monumento Nacional. Coloniales, de transición o republicanas, son nuestro mas importante patrimonio (unas cien, con las de “potrero”) por su calidad e historia. Pero no vemos su valor cultural ni su uso como paradores o sedes campestres, como en el altiplano cundiboyacense o el eje cafetero.

Columna publicada en diario el País 19.08.2010 

12.08.2010 ¿Cultura?

El Ministerio de Cultura debería ser tan importante como el del Interior. La política es parte de la cultura y no lo contrario, nos recordó Milan Kundera hace años. En él no cabe decir, como lo hizo la Ministra Garcés, que se dará prioridad al teatro y las danzas, tema si acaso de un viceministerio de las artes, con que, claro, debería contar. Y, además, la educación debería ser otro viceministerio, que vea que escuelas y  colegios tengan bibliotecas y bandas de música y no de guerra, y haya mas institutos como el SENA y  menos universidades, y que en ellas se investigue. La cultura es mucho mas que deporte, recreación, gastronomía, educación, literatura, música y artes, y por eso debería tener también un viceministerio, no de la vivienda, como existe actualmente, si no de las ciudades. Tema tan importante y actual que la creación, incluso, de un ministerio de la ciudad, será el asunto principal del Congreso Nacional de Arquitectura, en Cali en Octubre, coordinado por la Sociedad Colombiana de Arquitectos seccional del Valle.

Las ciudades no solo son con la lengua las máximas creaciones del hombre si no, precisamente, el escenario de sus diferentes culturas (Mumford, 1938). Y en las nuestras, en las que hoy moramos ineludiblemente el 80% de los colombianos, si que hace falta cultura urbana, la que no solo son los ritos, ceremonias y tradiciones que se llevan a cabo en sus espacios públicos, si no y sobre todo el comportamiento cotidiano de sus ciudadanos en ellos. En nuestro caso es deplorable, y de ahí la necesidad de iniciativas como la del Partido Verde y su insistencia en el respeto a la Ley, pues es un asunto cultural y no apenas policivo. Nuestras ciudades no solo han crecido muy rápidamente, sin dar tiempo para que se decante una cultura urbana en el país, sino que han sido permeadas por el comportamiento mafioso que, además de violencia y corrupción, nos ha dejado la inútil prohibición de las drogas que, hay que repetirlo, deben ser enfrentadas como un problema de salud publica, como el tabaquismo y el alcohol,  como se hace cada vez mas en muchas partes del mundo, en donde algunas prácticamente están despenalizadas.


Confundir la cultura con el arte y dejar de lado el papel preponderante que en una y otra tienen las ciudades, las que de contera se siguen confundiendo con la vivienda, han sido unas simplificaciones ignorantes y recurrentes en nuestra sociedad actual. Y lo mismo cabe decir de esos arquitectos que no entienden que sus edificios deben ser para mejorar las ciudades, y no para ser publicados en revistas de moda arquitectónica que no de arquitectura. Que su deber es completar su patrimonio construido, que no lo son apenas sus monumentos, si no, ante todo, sus calles, avenidas, plazas y parques, esencia de lo urbano. Y de ahí la importancia también de un viceministerio del patrimonio, que por supuesto no sólo es el inmueble, pues la destrucción del mismo ha rebasado los alcances de los organismos actuales, que supuestamente velan por él, pero hoy convertidos en verdaderos reyes de burlas. Tema que sí debería priorizar un Ministerio de Cultura de verdad, que se ocupe de todos sus aspectos en todo el País, y no demagógicamente “del Pacifico” como dijo la nueva ministra.

Columna publicada en diario el País 12.08.2010 

29.07.2010 Biología

Como dice Carlos Campuzano, Director del Taller Internacional de Arquitectura de Cartagena, que hace 25 años realiza la Universidad de los Andes, lo mejor es lo que uno se lleva puesto. Las personas y lugares que se conocen, lo que se aprende. Este año, entre otros  asuntos, uno, muy importante, pero que pasó desapercibido para casi todos, es que los arquitectos tienen que estudiar biología como lo propone Jorge Ramírez experto en bioclimática, lo que también debería ser de interés para los lectores comunes por la sencilla razón de que todos vivimos en ciudades conformadas por edificios. No apenas para entender mejor la ergonomía, la proxémica y la homeóstasis, y desde luego la bioclimática, sino para comprender como afecta al hombre el medio ambiente a través de los sentidos y sobre todo del espíritu.

Relación que el feto humano inicia en algún momento de la gestación y amplia el bebe durante la primera crianza y por supuesto en la niñez y adolescencia, ya modeladas por la cultura. Así, la arquitectura sería el diseño de una segunda matriz, y la tumba, por donde comenzaron los monumentos arquitectónicos, la tercera y última. Antes todo esto era un saber que se trasmitía en los talleres y cofradías de los alarifes, pero que ahora se tendría que enfrentar en las universidades, en las que ni siquiera existen las disciplinas mencionadas arriba, y mucho menos se enseña a mirar, lo que si hacen los músicos, que les muestran a sus aprendices como oír. Por ejemplo, solo Sebastian Irarrázabal y algún otro, adivinaron la belleza oculta del espacio del maltrecho auditorio del Museo Naval, en donde se realiza el taller en una magnifica nave que por lo contrario no es tan bella.

Y de nuevo, cerca del 90% de los 143 estudiantes y 46 profesores, de todo el mundo, que asistieron al taller, no vieron de una que la única manera de hacer cuatro triángulos equiláteros idénticos con solo seis palitos iguales, es levantando tres para conformar un tetraedro, y los pocos que acertaron fue por ser buenos en matemáticas (la prueba se hizo entre mas del 15% de los asistentes). Es decir, que los arquitectos siguen pensando en dos dimensiones cuando diseñan espacios de cuatro, pues además de tener tres se recorren en el tiempo. Unas bases de biología les ayudaría a entender la mirada humana, y las ciudades en tanto hábitats. Y desde luego la oxidación del hormigón, que seduce a Fernando López, no es solamente un asunto químico, como tampoco el impacto del clima en los bellos tapiales de Mauricio Rocha.


Lo que si debió quedar bien claro a muchos, después de la muy pertinente conferencia de María Elvira Madriñan, es que Rogelio Salmona es el mejor arquitecto moderno de Latinoamérica,  como lo proclamó enfáticamente Campuzano, precisamente por su defensa de las ciudades para sus habitantes –es hacer política decía-,  e incluso que su obra es de talla mundial, como lo remarcó Carlos Mijares,  quien aprovechó este año para cumplir 80. Edad serena en la que por pura experiencia algo de biología se sabe, sobretodo cuando se gusta de los chiles mas picantes, y de inventar trabas para arcos, bóvedas y cúpulas de ladrillo visto.  No en vano las guerras se dirigen es desde la retaguardia, y solo así podremos evitar caer en lo Kitsh que tanto y con razón le molesta a Jorge Moscato.

Columna publicada en diario el País 29.07.2010 

22.07.2010 Ahorre

No espere a que finalmente se apliquen aquí drásticas medidas para disminuir el consumo de energía y agua potable y comience a ahorrar ya. Calcule cuanto economizaría en un año en servicios públicos si solo consume la mitad que gasta hoy. Principie por revisar las redes para corregir posibles pérdidas y transforme su jardín en un vergel. En lo posible, comience todo más temprano para utilizar la luz solar, suficiente entre nosotros durante todo el año, además de que el amanecer es fresco y silencioso, y también muy bello.

Reemplace los bombillos de mas uso por los de bajo consumo, pero consérvelos como repuesto para los que se utilizan menos, hasta que se agoten. Ponga censores de movimiento con foto celda para que solo funcionen cuando hay alguien presente o no haya suficiente iluminación natural, y pinte con colores claros los interiores. Disminuya los documentos impresos y utilice mas el Internet, y apague el monitor de su computador cuando no esté en uso. No deje conectado el cargador de su celular, ni los aparatos de la cocina para lo cual es útil un interruptor general. Use molino de mano y exprimidor de palanca.

Cambie sus inodoros por  los de doble descarga  (aun no es posible reemplazar sólo las válvulas), y recoja el agua lluvia en tanques altos  para lavarlos, usando automáticamente la del acueducto en épocas de sequía. No bote el excedente al alcantarillado sino llévelo a un estanque, con plantas y peces para que se mantenga limpio y sin plagas, que además de adornar su casa  le servirá para regar  matas y lavar pisos y carros, con balde, y  purificar orgánicamente el agua de su piscina (Asencio, ed, Pool Design, 2009). Si no lo ha hecho ya, cambie a gas la estufa y el calentador, y póngalo cerca a las duchas para economizar agua potable.

Espere a que el aceite usado para cocinar se enfríe y colóquelo en una botella de plástico, y no rompa las nuevas lámparas cuando se dañen pues tienen gases contaminantes; ponga unas y otros en un depósito junto con las pilas usadas y demás materiales contaminantes. Haga compost con los desperdicios orgánicos, y clasifique los que son reciclables en depósitos separados para papel y cartón, plásticos, madera, metales, y vidrio, claro y de color.

Proteja con tejadillos sus ventanas de la radiación solar y cambie sus puertas sólidas por naves con persiana para permitir la circulación cruzada del aire, disminuyendo así el uso de los ventiladores de techo, con los que deberá reemplazar el uso el aire acondicionado, gran consumidor de energía. Si para usted es un asunto de prestigio, lo podrá conservar para que lo vean sus visitas y parientes pero por favor elimine las unidades exteriores de enfriamiento, que tanto afean los edificios.

Parecen  pequeños ahorros pero pronto recuperará su inversión. Y por supuesto la economía de cerca de un millón de viviendas que hay en Cali y sus alrededores es una cantidad tan importante como la de un embalse para el Acueducto de San Antonio o la segunda etapa de Calima, de la que extrañamente nadie habla, que además se harían en parte con sus impuestos. Como los interesados solo en los contratos de obras públicas apenas ven un extremo del problema para cobrar, piense que usted está en el otro, pagando.


Columna publicada en diario el País 22.07.2010 

17.06.2010 Re-vote

Fraude, del latín, fraus, fraudes (DRAE), es una acción contraria a la verdad y rectitud, que perjudica a los ciudadanos contra quienes se comete, que es justamente lo que acaba de ocurrir en las elecciones. Prohibir las encuestas una semana antes es parte de un mal recurrente en la política colombiana, que siempre se ha movido entre el fraude y la guerra civil. Es claro que sería mas difícil hacer dolo de un día para otro pues no se podría “explicar” tan fácilmente una diferencia tan abultada echándole la culpa a los encuestadores, que por supuesto también la tienen, y a los que finalmente no votaron como dijeron que lo iban ha hacer, como desde luego también pasó, pues no todo fue producto de la maquinaría del partido de la U con la ayuda oficial, ni de los que a última hora se dejaron asustar.

Sin duda otra vez se configuró un acto tendiente a eludir una disposición legal en perjuicio del Estado y los ciudadanos, fraude que por lo demás era innecesario pues es claro que la mayoría de los colombianos votó por la continuidad del gobierno de Uribe, fundamentalmente porque nos demostró que las FARC si pueden ser derrotadas militarmente. Pero lo que está en juego es que debe y puede hacerse sin abusos ni ilegalidades, lo que con toda claridad debe llevar a los que votaron por Mockus a hacerlo de nuevo, pues justamente representa sobre todo el acato a la Ley, y de ahí el respeto a la vida y al erario. Mas que nunca necesitamos una oposición fuerte y organizada, que no se venda por puestos y contratos, como lo hicieron los políticos de “oposición” que de inmediato adhirieron a Santos.

Y precisamente son la inseguridad y la corrupción, junto con el desempleo, los mayores problemas actuales del país, y no apenas una subversión que ni siquiera ya lo es, pues hace años  está dedicada al secuestro, la extorsión y el narcotráfico, el que hoy financia su existencia y mantiene una guerra que ha resultado inútil, como ya lo reconocieron en Estados Unidos, en donde se avanza cada vez mas hacia la despenalización de las drogas y su control como un problema de salud pública. Sin el dinero del narcotráfico sencillamente no existirían las FARC, y los problemas sociales, por supuesto reales y preocupantes, con los que aun algunos pretenden justificar su existencia, dispondrían de mas recursos para su solución. Para construir mas bibliotecas comprando menos armas, convirtiendo espadas en arados.


De otro lado, las medidas que establecen los sistemas autoritarios en defensa de su propio régimen (o su continuación), como prohibir las encuestas en el momento en que se vuelven comprometedoras, puede constituir un delito (del latín delicto), como lo es eludir o burlar el pago de los impuestos o contribuciones, o el que cometen los encargados de vigilar la ejecución de los contratos públicos, confabulándose con la representación de los intereses opuestos. Es precisamente lo que ha pasado escandalosamente con muchas de las obras públicas del país en los últimos años, razón de mas para que necesitemos una oposición fuerte y organizada, la que ahora solo puede ser la del partido Verde y el Polo. Por eso hay que volver a votar por Mockus, y esta vez si que hay que contar los votos para evitar el fraude.

Columna publicada en diario el País 17.06.2010 

10.06.2010 Piénselo

Mockus no va a mejorar el país: lo tenemos que hacer los que volveremos a votar por él pensando en la próxima elección de alcaldes, pues aquí ya el 80% vivimos en ciudades. Y para mejorarlas primero hay que educar a sus ciudadanos, comenzando por el respeto a la Ley. Cultura urbana que sólo puede impulsar alcaldes cultos, honrados y con vivencias en otras ciudades del mundo, como fue Mockus en Bogotá. Con conocimiento de lo urbano como aprendió Peñalosa, que sepan, como Fajardo, para que sirve la arquitectura, y que se preocupen por la educación, salud, vivienda, trabajo y seguridad de su gente, como Garzón. Alguien dispuesto a hacerle entender a los que aun no saben nada de ciudades que es justamente por eso que viven mal en ellas y que eligen alcaldes ciegos y concejales que solo ven cómo sacar tajada del erario.

Qué futuro pueden tener unas ciudades en las que la mayoría de sus ciudadanos son recién llegados a la vida urbana y no conocen ciudades de verdad, que no declaran renta por lo que no realizan que el erario les pertenece, y que creen que es un buen negocio vender su voto. Y qué esperar de unos candidatos a sus alcaldías que cada cuatro años vuelven a ensuciar sus ciudades, como si no fueran de ellos, con vallas y pasacalles con vulgares lugares comunes pues no tienen nada que decir, y que por lo contrario deberían comprometerse a prohibir esa flagrante invasión del espacio público si salen elegidos. O cuya única experiencia es tener parientes y jefes ya presos por “parapolítica” como pasó con el Gobernador del Valle, o que pese a ser honrados y bien intencionados tampoco saben mucho de ciudades.

Ya vimos antes en Bucaramanga, Bogotá y  Barranquilla, cómo un alcalde bueno pude mejorar nuestras ciudades, pero también ahora en la capital uno malo que puede reversar el proceso, o comprometer su futuro, como pasará en Cali con sus mega obras que quedarán comenzadas y cuya terminación se dilatará quien sabe cuanto pues están llenas de ilegalidades. El hecho es que cuatro años son muy pocos para lograr cambios en el comportamiento ciudadano que permanezcan en el tiempo y obras publicas que se concluyan bien y rápido y no sean solo para los contratistas del Estado. Pero ni siquiera entendemos que no puede haber ciudades sin edificios, que éstos conforman calles, y que éstas se caminan por los andenes y se aprecian en perspectiva, por lo que su arquitectura es significativa y no un lujo.


Si vemos que el problema de Haití o Chile es ante todo la reconstrucción de sus ciudades entenderemos la importancia de tener alcaldes buenos, pues aquí el terremoto fue el rapidísimo crecimiento de las nuestras. Pero esquizofrénicamente esa mayoría de colombianos que están de acuerdo en que Uribe pueda ser reelegido, y por eso van a votar por Santos, no quieren que sus alcaldes tambien lo sean. No entienden eso de que la democracia es mas para quitar gobernadores que resultan malos que para poner presidentes que prometen ser buenos. Como nadie les ha mostrado como vivir mejor cada vez viviremos mas mal en las ciudades. Por eso hay que volver a votar verde y sin temores por una legalidad y una educación ciudadana que lleven a la convivencia social. La oposición es tan importante como el gobierno.

Columna publicada en diario el País 10.06.2010 

06.05.2010 Vote futuro

Votemos por alguien comprometido de verdad con el respeto a la Ley y el Erario, y en consecuencia no solo con la vida de los ciudadanos sino con la calidad de su existencia en las ciudades. Lo que es muy importante en un país en el que la gran mayoría de sus habitantes ya moran en ellas pero a los que nadie les ha enseñado desde el gobierno a respetar el derecho de los otros, salvo él. Y es significativo que además cuente con el apoyo de los mejores alcaldes que ha tenido Bogotá en las últimas décadas. Es votar por lo que queremos adelante y no mirando atrás  a izquierda o derecha: es hacerlo por hechos y esperanzas y no por dogmatismo sectario.

Es votar por un candidato con un amplio equipo conocido y experimentado que permite saber con mayor certeza como será su gobierno, y que brinda mas posibilidades de que se potencien sus aciertos y se minimicen sus errores pasados, y por un vicepresidente que de verdad puede reemplazarlo sin cambiar el rumbo. Es hacerlo por la continuidad de los mejores resultados del gobierno de Uribe -como demostrar que si se puede derrotar militarmente a las FARC y que hay que hacerlo antes de poder lograr diálogos e intercambios humanitarios que no sean de nuevo una burla- pero en contra de sus inaceptables procedimientos ya de sobra denunciados.

Es votar por una nueva clase de político que reconoce sus equivocaciones y aclara los malos entendidos y no que los niega o evade. Que no tiene maquinaria detrás ni compromisos con los grandes empresarios y contratistas. Que no compra votos sino que los genera. Que encaja los golpes bajos pero se niega rotundamente a darlos. Que hace política y no politiquería. Que su partido no por ser nuevo y sin corbatas (de ambas) es menos partido que los tradicionales, sino lo contrario, pues lamentablemente el azul y el rojo del pasado se volvieron un amasijo morado de tránsfugas y facciones de tanto convivir pecaminosamente en el Frente Nacional.           

La manera de elegir gobernadores y alcaldes también cambiaria, lo que es bienvenido pues el problema de Colombia está hoy en día es en sus grandes y medianas ciudades, de las que ahora depende casi totalmente el campo. Ya se logró con comprobado éxito varias veces en Bogotá y Medellín y ahora en Barranquilla, y hace años pasó en Bucaramanga. Es otra razón para votar por un académico pues  los actuales politiqueros incultos no entienden lo de polis y política, interesados solo en los puestos y el CVY, mientras nuestras ciudades son una pesadilla de fealdad, violencia, destrucción, corrupción, despilfarro y falso progreso y modernidad.

Por eso la ola verde se inicio en la capital tambien como un rechazo a su actual alcalde. Y los que apoyan a Mockus en el Valle y Cali manifiestan así su inconformidad con un gobernador cuestionado, un alcalde que no pudo, asesores inhabilitados y congresistas que mandan desde la cárcel. También es probable que con él logremos separar al fin el problema de salud pública de los adictos, de los delitos de los narcotraficantes, que tanto daño nos han hecho con su comportamiento mafioso y sin cuya financiación no existirían ”guerrilleros” ni “paramilitares”, ni la ayuda que tienen de Chávez boicoteando el comercio y amenazando a los colombianos.

Columna publicada en diario el País 06.05.2010 

22.04.2010 Preguntas

Es una esperanza para este país con tanta violencia y corrupción que Antanas Mockus  pase a la segunda vuelta. Cada vez mas gente lo apoya por su sincero e incondicional propósito de que en Colombia se respete Vida,  Ley y Erario,  por su acierto en insistir en la cultura ciudadana, y por que no tiene rabo de paja. Sin embargo, es muy importante que se refiera con claridad a preguntas como las siguientes, y otras similares. No podemos contentarnos como Antonio Caballero con que Santos sea peor (Semana, 12/04/2010).

Por supuesto hay que respetar la vida ¿pero como piensa acabar con las Farc que son las que menos la respetan? y cómo va a manejar a Chávez que insiste en protegerlas y en buscarnos camorra hasta que alguien meta la pata. Desde luego hay que respetar la ley que prohíbe las drogas ¿pero no seria oportuno cambiarla despenalizando al menos su consumo? ¿Cree que es mejor que la Policía combata al narcotráfico a que cuide mas las ciudades? ¿No piensa que los consumidores de Estados Unidos, Europa y Japón son los responsables del tráfico de drogas?

¿Qué piensa del embeleco del mega aeropuerto costeño? ¿Y del uso de dineros públicos por parte del Gobernador del Valle para su autopromoción?¿Estará enterado de las mentiras del alcalde de Cali que denuncia Ramiro Varela con respecto a sus megaobras, que ni siquiera han pasado por los organismos de protección del patrimonio como manda la Ley, y cuyo movimiento Podemos Cali disque lo apoya? ¿Sabe que no pudieron? ¿Cómo juzga el abuso de los bancos que ni siquiera  diseñan una chequera decente?

¿Considera mejor un ministerio de la vivienda que uno de las ciudades? ¿De verdad piensa que es mejor ampliar el Transmilenio que una línea de metro? ¿Será que no sabe que Bogotá es de las pocas capitales de este lado del mundo que no lo tienen?¿Sabe que aquí el problema mayor de los edificios es el agua potable que desperdician, pues la energía es mayoritariamente hidroeléctrica? Sabemos qué piensa de los que suben su carro al andén o invaden las cebras o se pasan el semáforo en rojo pero ¿qué piensa de los que construyen –o destruyen- como les da la gana lo que se les da la gana?

¿Qué piensa de los estudiantes mal preparados que llegan a las universidades debido a su promoción automática en los colegios? Y que la gente haya abandonado la lectura por la (malísima) televisión. Sabemos qué piensa de la proliferación de programas y universidades de garaje, pero ¿cómo va a impedir que los agitadores y terroristas sigan perturbando la enseñanza en las universidades públicas?¿Qué piensa del problema  de mujeres, niños y homosexuales? Y de la discriminación de los negros ¿Los llama afrodescendientes?


Y tiene razón Carlos Jiménez en preguntar qué tan verde es su Partido Verde (El País, 16/04/2010). Aun no hay certezas pero sería peor si cuando decidamos tomar medidas, que ahora no le harían daño si no a los especuladores, ya sea tarde (The Economist, 20/03/2010). ¿Qué piensa del agua que se nos acaba y  la biodiversidad que no protegemos? Y hablando de protección ¿cómo se está cuidando?  Llevamos dos siglos viendo como asesinan a los líderes que nos gustan. Y Mockus gusta cada vez mas pues si no sabe las respuestas tiene a quien preguntarle.

Columna publicada en diario el País 22.04.2010 

15.04.2010 60 años

En apenas veintiséis años mas Cali cumplirá quinientos años de fundada, Colombia ya tiene doscientos de vida republicana, el Departamento del Valle cien, y El País va a cumplir sesenta. Es decir que este periódico prácticamente ha acompañado a la ciudad actual, la que precisamente se inicia cuando fue designada como capital del nuevo departamento creado en 1910. Su contenido es un imprescindible documento histórico de primera mano de una ciudad que en este lapso multiplicó por diez sus habitantes. Allí están, con fotos y todo, sus noticias y la opinión de editores, columnistas y lectores sobre las mismas. Incluso hace diez años tiene esta columna, cuyo tema es Cali, las ciudades y la arquitectura, como la tienen importantes periódicos como El País de Madrid o el Excelsior de Ciudad de México, y  asuntos de los que regularmente se ocupan revistas como The Economist o Time, y que fue iniciativa de Francisco José Lloreda. Las ciudades suelen tener “su” periódico, y el de Cali ha sido en el último medio siglo El País, uno de los mas reconocidos diarios nacionales.

Y de ahí la gran importancia de esas secciones del periódico como Hace 50 años, pues son mucho mas que puramente anecdóticas, y por eso mismo deberían ser mas amplias y comentadas. Además habría que confrontarlas con la ciudad actual y sus edificios, en tanto que artefactos, cuya historia se hace enfrente de ellos mismos (Argan, La Historia del Arte como Historia de la Ciudad, 1983), por lo que no se corre el peligro de que no sea cierta, como advertía Tolstói de la historia de los hechos. Así podemos analizar su presente, y no apenas su pasado, para poder pensar mejor su futuro. No descartar, por ejemplo, lo que en Cali aun no han demolido de su valioso patrimonio construido -el que nos recuerdan con frecuencia las secciones del periódico mencionadas-, como algo apenas nostálgico, ya pasado de moda o viejo. Creerlo así nos ha llevado a seguir destruyendo contextos urbanos en lugar de construir ciudad, en un proceso inverso al que las origino, y de ahí que paradójicamente seamos cada vez un asentamiento urbano mucho mas grande pero cada vez menos ciudad.


Por eso es tan necesario que concejales y alcaldes sean cultos y sensibles a la belleza de las ciudades y conocedores de su historia, y tan importante elegirlos por sus compromisos y propuestas, como poderlos quitar cuando ya no son convenientes (Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, 1945), por lo que no debería atemorizarnos su reelección seguida pues sin duda los malos no serian reelegidos, y que por lo contrario esta sería conveniente como se ha demostrado en tantas partes. Y en este proceso democrático juegan un crucial papel los periódicos pues la democracia es imposible sin la información oportuna, transparente y  razonada que pueden difundir en las ciudades y que tanto contribuye al buen gobierno. Al fin y al cabo ciudad y democracia tienen un origen común en la Grecia clásica y en la Edad Media se decía que su aire liberaba, de la misma manera que el Renacimiento lo es de las ciudades y la revolución Francesa fue un levantamiento urbano. Es  imposible pensar las democracias modernas sin las ciudades y  sus periódicos. Felicitaciones a El País por sus 60 años.

Columna publicada en diario el País 15.04.2010 

05.04.2010 Elijamos

Hay que lograr que mas ciudadanos sean tales y escojan bien nuestro próximo presidente (y vicepresidente). Que en la primera vuelta voten por un candidato que comprenda que nuestros problemas actuales están principalmente en las ciudades, pues allí habitamos cerca del 80% de los colombianos. Incluso las FARC, que se esconden en sus deshabitadas cordilleras y lejanas selvas fronterizas y se financian con el trafico drogas, secuestros y  extorsiones, pues su terrorismo golpea es a las ciudades y también amenazan sus comunicaciones y abastecimiento eléctrico, de agua potable y comida, y desestimulan la creación de nuevas fuentes de trabajo.

Pero que entienda que el mayor inconveniente de nuestras ciudades es la generalizada falta de cultura urbana de sus habitantes, y que por eso venden sus votos. No sabemos como usarlas ni como disfrutarlas a fondo y sanamente, pues vinimos del campo hace apenas medio siglo y nadie nos ha enseñado a hacerlo, ni a no discriminar negros, mujeres y homosexuales. No sabemos vivir sin molestar con nuestro ruido, gusto y comportamiento, y todo lo tugurizamos, dañamos y afeamos. Y ni hablar de la seguridad en unas ciudades y carreteras en donde los accidentes de transito matan mucho mas que la delincuencia común pues ni siquiera sabemos manejar.

Además aquí lo mafioso penetró todo, hasta el (mal) gusto, y además casi todo es ilegal. Desde las FARC y los que matan, atracan y roban, hasta la compraventa de votos, el descarado desfalco al erario y los que son corruptos, hacen trampa o vandalizan los bienes públicos, pasando por la mayoría de las construcciones en las ciudades y los que se pasan el semáforo en rojo, circulan en contravía y estacionan en los andenes (incluyendo lamentablemente a la Policía). En cambio perseguimos el consumo de drogas cuando sería mucho mas efectivo y económico controlarlo logrando que los adictos dejen de ser a la vez criminales que inducen mas crimen. 

Por eso nuestras relaciones internacionales deberían enfocarse mas que en el narcotráfico, en profundizar los lazos que históricamente tenemos con nuestros vecinos, principalmente Venezuela, Ecuador y Panamá, aun cuando sea unilateralmente pero con conocimientos y carácter. Nos unen climas, paisajes, productos y necesidades, y nos son comunes tradiciones, lengua, gentes y ciudades. Y ya como bloque respetable,  ahí sí enfrentar, con mas posibilidades de éxito, la inevitable globalización que se nos vino encima, incluyendo el consumo de drogas en Estados Unidos, Europa y Japón, en donde se lo está despenalizando cada vez mas.


Pero si no le paramos bolas a tiempo al ya evidente cambio climático no servirá de mucho votar por un candidato con un programa urbano, culto, legal y grancolombiano y sin rabo de paja; también tiene que ser verde. Es tan perentorio el control del crecimiento de la población y sus prácticas consumistas, como imponer la protección  efectiva de la fauna y flora de esta subregión andina y caribeña que constituye nuestro trópico húmedo, si queremos que nuestros descendientes sigan viviendo en él y de él, pues no hay  posibilidades reales de hacerlo por fuera de este planeta, cada vez mas solo, pequeño y vulnerable. Un cielo que convertimos en infierno.

Columna publicada en diario el País 01.04.2010 [modificada el 05.04.2010]