22.04.2010 Preguntas

Es una esperanza para este país con tanta violencia y corrupción que Antanas Mockus  pase a la segunda vuelta. Cada vez mas gente lo apoya por su sincero e incondicional propósito de que en Colombia se respete Vida,  Ley y Erario,  por su acierto en insistir en la cultura ciudadana, y por que no tiene rabo de paja. Sin embargo, es muy importante que se refiera con claridad a preguntas como las siguientes, y otras similares. No podemos contentarnos como Antonio Caballero con que Santos sea peor (Semana, 12/04/2010).

Por supuesto hay que respetar la vida ¿pero como piensa acabar con las Farc que son las que menos la respetan? y cómo va a manejar a Chávez que insiste en protegerlas y en buscarnos camorra hasta que alguien meta la pata. Desde luego hay que respetar la ley que prohíbe las drogas ¿pero no seria oportuno cambiarla despenalizando al menos su consumo? ¿Cree que es mejor que la Policía combata al narcotráfico a que cuide mas las ciudades? ¿No piensa que los consumidores de Estados Unidos, Europa y Japón son los responsables del tráfico de drogas?

¿Qué piensa del embeleco del mega aeropuerto costeño? ¿Y del uso de dineros públicos por parte del Gobernador del Valle para su autopromoción?¿Estará enterado de las mentiras del alcalde de Cali que denuncia Ramiro Varela con respecto a sus megaobras, que ni siquiera han pasado por los organismos de protección del patrimonio como manda la Ley, y cuyo movimiento Podemos Cali disque lo apoya? ¿Sabe que no pudieron? ¿Cómo juzga el abuso de los bancos que ni siquiera  diseñan una chequera decente?

¿Considera mejor un ministerio de la vivienda que uno de las ciudades? ¿De verdad piensa que es mejor ampliar el Transmilenio que una línea de metro? ¿Será que no sabe que Bogotá es de las pocas capitales de este lado del mundo que no lo tienen?¿Sabe que aquí el problema mayor de los edificios es el agua potable que desperdician, pues la energía es mayoritariamente hidroeléctrica? Sabemos qué piensa de los que suben su carro al andén o invaden las cebras o se pasan el semáforo en rojo pero ¿qué piensa de los que construyen –o destruyen- como les da la gana lo que se les da la gana?

¿Qué piensa de los estudiantes mal preparados que llegan a las universidades debido a su promoción automática en los colegios? Y que la gente haya abandonado la lectura por la (malísima) televisión. Sabemos qué piensa de la proliferación de programas y universidades de garaje, pero ¿cómo va a impedir que los agitadores y terroristas sigan perturbando la enseñanza en las universidades públicas?¿Qué piensa del problema  de mujeres, niños y homosexuales? Y de la discriminación de los negros ¿Los llama afrodescendientes?


Y tiene razón Carlos Jiménez en preguntar qué tan verde es su Partido Verde (El País, 16/04/2010). Aun no hay certezas pero sería peor si cuando decidamos tomar medidas, que ahora no le harían daño si no a los especuladores, ya sea tarde (The Economist, 20/03/2010). ¿Qué piensa del agua que se nos acaba y  la biodiversidad que no protegemos? Y hablando de protección ¿cómo se está cuidando?  Llevamos dos siglos viendo como asesinan a los líderes que nos gustan. Y Mockus gusta cada vez mas pues si no sabe las respuestas tiene a quien preguntarle.

Columna publicada en diario el País 22.04.2010 

15.04.2010 60 años

En apenas veintiséis años mas Cali cumplirá quinientos años de fundada, Colombia ya tiene doscientos de vida republicana, el Departamento del Valle cien, y El País va a cumplir sesenta. Es decir que este periódico prácticamente ha acompañado a la ciudad actual, la que precisamente se inicia cuando fue designada como capital del nuevo departamento creado en 1910. Su contenido es un imprescindible documento histórico de primera mano de una ciudad que en este lapso multiplicó por diez sus habitantes. Allí están, con fotos y todo, sus noticias y la opinión de editores, columnistas y lectores sobre las mismas. Incluso hace diez años tiene esta columna, cuyo tema es Cali, las ciudades y la arquitectura, como la tienen importantes periódicos como El País de Madrid o el Excelsior de Ciudad de México, y  asuntos de los que regularmente se ocupan revistas como The Economist o Time, y que fue iniciativa de Francisco José Lloreda. Las ciudades suelen tener “su” periódico, y el de Cali ha sido en el último medio siglo El País, uno de los mas reconocidos diarios nacionales.

Y de ahí la gran importancia de esas secciones del periódico como Hace 50 años, pues son mucho mas que puramente anecdóticas, y por eso mismo deberían ser mas amplias y comentadas. Además habría que confrontarlas con la ciudad actual y sus edificios, en tanto que artefactos, cuya historia se hace enfrente de ellos mismos (Argan, La Historia del Arte como Historia de la Ciudad, 1983), por lo que no se corre el peligro de que no sea cierta, como advertía Tolstói de la historia de los hechos. Así podemos analizar su presente, y no apenas su pasado, para poder pensar mejor su futuro. No descartar, por ejemplo, lo que en Cali aun no han demolido de su valioso patrimonio construido -el que nos recuerdan con frecuencia las secciones del periódico mencionadas-, como algo apenas nostálgico, ya pasado de moda o viejo. Creerlo así nos ha llevado a seguir destruyendo contextos urbanos en lugar de construir ciudad, en un proceso inverso al que las origino, y de ahí que paradójicamente seamos cada vez un asentamiento urbano mucho mas grande pero cada vez menos ciudad.


Por eso es tan necesario que concejales y alcaldes sean cultos y sensibles a la belleza de las ciudades y conocedores de su historia, y tan importante elegirlos por sus compromisos y propuestas, como poderlos quitar cuando ya no son convenientes (Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, 1945), por lo que no debería atemorizarnos su reelección seguida pues sin duda los malos no serian reelegidos, y que por lo contrario esta sería conveniente como se ha demostrado en tantas partes. Y en este proceso democrático juegan un crucial papel los periódicos pues la democracia es imposible sin la información oportuna, transparente y  razonada que pueden difundir en las ciudades y que tanto contribuye al buen gobierno. Al fin y al cabo ciudad y democracia tienen un origen común en la Grecia clásica y en la Edad Media se decía que su aire liberaba, de la misma manera que el Renacimiento lo es de las ciudades y la revolución Francesa fue un levantamiento urbano. Es  imposible pensar las democracias modernas sin las ciudades y  sus periódicos. Felicitaciones a El País por sus 60 años.

Columna publicada en diario el País 15.04.2010 

05.04.2010 Elijamos

Hay que lograr que mas ciudadanos sean tales y escojan bien nuestro próximo presidente (y vicepresidente). Que en la primera vuelta voten por un candidato que comprenda que nuestros problemas actuales están principalmente en las ciudades, pues allí habitamos cerca del 80% de los colombianos. Incluso las FARC, que se esconden en sus deshabitadas cordilleras y lejanas selvas fronterizas y se financian con el trafico drogas, secuestros y  extorsiones, pues su terrorismo golpea es a las ciudades y también amenazan sus comunicaciones y abastecimiento eléctrico, de agua potable y comida, y desestimulan la creación de nuevas fuentes de trabajo.

Pero que entienda que el mayor inconveniente de nuestras ciudades es la generalizada falta de cultura urbana de sus habitantes, y que por eso venden sus votos. No sabemos como usarlas ni como disfrutarlas a fondo y sanamente, pues vinimos del campo hace apenas medio siglo y nadie nos ha enseñado a hacerlo, ni a no discriminar negros, mujeres y homosexuales. No sabemos vivir sin molestar con nuestro ruido, gusto y comportamiento, y todo lo tugurizamos, dañamos y afeamos. Y ni hablar de la seguridad en unas ciudades y carreteras en donde los accidentes de transito matan mucho mas que la delincuencia común pues ni siquiera sabemos manejar.

Además aquí lo mafioso penetró todo, hasta el (mal) gusto, y además casi todo es ilegal. Desde las FARC y los que matan, atracan y roban, hasta la compraventa de votos, el descarado desfalco al erario y los que son corruptos, hacen trampa o vandalizan los bienes públicos, pasando por la mayoría de las construcciones en las ciudades y los que se pasan el semáforo en rojo, circulan en contravía y estacionan en los andenes (incluyendo lamentablemente a la Policía). En cambio perseguimos el consumo de drogas cuando sería mucho mas efectivo y económico controlarlo logrando que los adictos dejen de ser a la vez criminales que inducen mas crimen. 

Por eso nuestras relaciones internacionales deberían enfocarse mas que en el narcotráfico, en profundizar los lazos que históricamente tenemos con nuestros vecinos, principalmente Venezuela, Ecuador y Panamá, aun cuando sea unilateralmente pero con conocimientos y carácter. Nos unen climas, paisajes, productos y necesidades, y nos son comunes tradiciones, lengua, gentes y ciudades. Y ya como bloque respetable,  ahí sí enfrentar, con mas posibilidades de éxito, la inevitable globalización que se nos vino encima, incluyendo el consumo de drogas en Estados Unidos, Europa y Japón, en donde se lo está despenalizando cada vez mas.


Pero si no le paramos bolas a tiempo al ya evidente cambio climático no servirá de mucho votar por un candidato con un programa urbano, culto, legal y grancolombiano y sin rabo de paja; también tiene que ser verde. Es tan perentorio el control del crecimiento de la población y sus prácticas consumistas, como imponer la protección  efectiva de la fauna y flora de esta subregión andina y caribeña que constituye nuestro trópico húmedo, si queremos que nuestros descendientes sigan viviendo en él y de él, pues no hay  posibilidades reales de hacerlo por fuera de este planeta, cada vez mas solo, pequeño y vulnerable. Un cielo que convertimos en infierno.

Columna publicada en diario el País 01.04.2010 [modificada el 05.04.2010]