Columna publicada en el diario El País de Cali 20.03.2003
20.03.2003 Una ecuación sin despejar
Escribía Carlos Jiménez (“La ecuación de
Libeskind”, El Pais 6/3/2003) que la propuesta del ahora famoso arquitecto
polaco radicado en Berlín para reemplazar las Torres Gemelas había sido
escogida por complacer las tres posiciones básicas resumidas por Luis Fernández-Galeano
hace un año (AV Nº 93-94). La de quienes demandaban que se reconstruyera el
millón de metros cuadrados de oficinas que ofrecían las torres. La de los que
pretendían algo todavía más grande. Y la de quienes querían allí un monumento a
las victimas del atentado. Pero intuía Jiménez que no convence el que se puedan
resolver separadas en el mismo sitio.
Los tres edificios que propone Daniel Libenskind
para satisfacer los intereses inmobiliarios pese a ser volúmenes achaflanados y
acristalados, como se lleva hoy, se sumarían a los monótonos rascacielos que
abundan en el Bajo Manhattan. La frágil torre inclinada de mas de medio
kilómetro de altura que da satisfacción a la soberbia norteamericana, es mas
semiconstruida que deconstruida, como acertadamente dice Jiménez, y su jardín
babilónico a unas alturas inconcebibles es simplemente descabellado.
Finalmente, a ras de suelo, propone no un monumento si no que quede abierta la
herida de la atrocidad que allí se cometió, repitiendo así el exabrupto del
Museo Judío de Berlín que lo llevó a la fama.
Es que las ciudades son para la vida y otra cosa
es que contengan monumentos que recuerden la muerte. En Berlín, olvidándose de
que estaba haciendo la ampliación de un alegre edificio neoclásico, Libenskind
puso a su lado sus efectistas cajas metálicas de regular factura con el
resultado de que a los transeúntes no les evocan el Holocausto (para eso hay
que recorrer el interior del museo y ahí si dió en el blanco) sino el desorden
de las periferias de las grandes ciudades actuales. Ya el Bajo Manhattan es
suficientemente sórdido para además dejarle de por vida no un recordatorio del
atentado sino el producto del mismo disfrazado de monumento. Los muertos se
entierran, creman o lanzan al mar; y cuando se embalsaman se los pone en un
bello féretro que los recuerde vivos, como ya lo sabían los egipcios.
El equívoco comenzó cuando todavía con el dolor
de la tragedia los familiares de las víctimas querían que toda la zona se
dejara como memorial del atentado. Pero la realidad es que es suficientemente
grande como para que se puedan reconstruir allí las torres, si no iguales sí
que reconstituyan el famoso y bello perfil de la ciudad al que contribuían de
manera tan significativa pese a (o precisamente por) su sencilla arquitectura.
Y en la plaza que volverían a dejar (¿un gran espejo de agua en el que los
edificios se duplicarían?) habría espacio suficiente para un monumento
recordatorio que no por discreto (¿debajo del agua?) dejaría de serlo.
No es sino recordar lo difícil que fue costear
las Torres Gemelas (solo después de 10 años de terminadas comenzaron a dar
ganancias) para entender que el problema mas que de arquitectura es financiero.
Después de cierta cota no es rentable hacer oficinas pues los ascensores se
vuelven un cuello de botella (para las Torres Gemelas Otis diseño un sistema
innovador que las hizo viables). Por eso los pisos superiores de las Torres
Petronas en Kuala Lumpur no son utilizables (por lo que su record como las
actualmente mas altas está en cuestión) y son solo el soporte de unas antenas
con las que ganan altura.
La torre de Babel, pues, sigue en la mente de
los hombres pero no hay que olvidar que Frank Lloyd Wright puso un “punto” muy alto con su “Illinois”,
en Chicago: “una ciudad de 528 plantas a la conquista del cielo”. Diseñado
entre 1956 y 59 no solo es el rascacielos mas alto jamás proyectado (1.852
metros) si no de lejos el mas bello: “una espada […] firmemente clavada en el
suelo, con la hoja hacia arriba.” Pero ni aun ahora, medio siglo después, sería
construible ni financiable. La torre de alambre de Daniel Libeskind puede que
sea construible pero la incógnita de su financiamiento sigue sin resolver para
fortuna los que están vivos y tributan
Columna publicada en el diario El País de Cali 20.03.2003
Columna publicada en el diario El País de Cali 20.03.2003
03.04.2003 Guerra y paz
La guerra es de siempre y no invento de los
hombres. Lo son sí, la política y los estados (pero su cohesión e independencia
dependen de su poder militar), y sus leyes; y la justicia y la policía para
hacerlas cumplir. No las habrá más cuando la ONU sea suficientemente poderosa
para hacer cumplir sus resoluciones. Pero hoy, E U cuenta con un poder bélico
varias veces mayor que los que le siguen juntos. Por eso Alemania y Francia
quieren crear un núcleo militar en la U E que disminuya esta asimetría y
mantenga su cohesión ante el aumento de sus miembros y, claro, tienen intereses
en Irak.
El
comercio, ese otro invento, ha sido la alternativa al saqueo. Hoy el
intercambio de bienes, servicios, tecnologías y capitales, y turistas, entre E
U y Europa y Japón (y pronto China) constituye la gran mayoría del comercio
mundial. Sin embargo la U E, con sus nuevos integrantes, será un contrapeso
comercial de E U. Esta tendencia apunta a unos pocos súper estados pero mucho
mas interdependientes. E U, la U E y China mantendrán la paz, como en la Guerra
Fría, con la amenaza velada de la guerra. No tanto por lo que pueda ocasionar
(las guerras posmodernas son menos mortales y destructivas), sino por que la
suspensión de los negocios sería desastrosa para ellos. Pero países como Irak o
Corea del Norte (Cuba ya no cuenta) pueden poner en peligro esta nueva
repartición del mundo. Irak está en medio de la más importante región
petrolera, y si bien E U depende cada vez menos del petróleo, la U E aun mucho
y China cada vez mas. Alemania, Francia, Rusia y China creyeron que E U no
pasaría por encima de la ONU pero lo que consiguieron con esta presunción fue
debilitarla. Si hubieran apoyado militarmente sus exigencias a Irak,
compartiendo con E U esa bandera, la abrían fortalecido y tal vez evitado la
guerra. Lo preocupante es que el poder militar quedó en manos de E U y el Reino
Unido y no de la ONU.
Por otra parte el problema no solo es un país
creado por los ingleses hace apenas 80 años sino su gobierno. Sin dejar de lado
que sea totalitario, genocida y asesino, lo que mas cuenta es que armó el
ejercito mas grande de la región para dominar a sus vecinos petroleros y
árabes, e intentó anexar a Irán y a Kuwait. Para tener al mundo apartado lo
intimida con sus armas químicas y biológicas, falsas o verdaderas (ha evitado
hábilmente que la ONU lo aclare), cuya destrucción fue su compromiso para que
se suspendiera la Guerra del Golfo. No es el caso de Corea del Norte que no
tiene petróleo y cuyas dos bombas atómicas la obligan a ser muy prudente.
Estar contra la guerra es fácil y hoy una moda
pero es casi tan inútil como estarlo de la muerte. No existió por largos
periodos mas fue por la presencia de imperios. Ahora la aborrecida
globalización puede hacerla no deseable. Y la hegemonía de E U se paliaría con
mas uniones como la U E y si nos ocupáramos de cosas mas letales y devastadoras
como la falta de agua, la contaminación y la destrucción de la naturaleza; o el
terrorismo, la miseria, los desplazados, los derechos humanos, la delincuencia
organizada, la penalización de las drogas, el crecimiento demográfico, la
urbanización acelerada, la eliminación de las diferencias culturales o los
monumentos antiguos, mas deteriorados por la incuria que por las guerras. Ahí
sí podríamos decir adiós a las armas.
Columna publicada por el diario El País de Cali 03.04.2003
Columna publicada por el diario El País de Cali 03.04.2003
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