09.10.2008 Orden y territorio

Recordaba Álvaro Camacho (El Espectador, 24/08/2008) el importante trabajo de Orlando Fals Borda sobre la actualización de la división político administrativa del país, al que dedicó sus últimos años. Y que los que mas se oponen son los vallecaucanos y antioqueños pues los primeros no están dispuestos a “perder” el Pacifico, y ahora a Sevilla, y los segundos el Urabá. Pero también habría que incluir a los caucanos que no querrán que Santander de Quilichao y demás municipios vecinos que están en el valle geográfico del Rió Cauca pasen al Departamento del Valle del Cauca. Es lamentable que los intereses clientelistas de los políticos colombianos impidan, casi veinte años después, que se cumpla con este compromiso de la Constitución de 1991, pues lo único que se ha logrado fue que se convirtieran en departamentos las intendencias y comisarías. Nada les importa que se mantengan exabruptos como el de que Cali este desparramada en siete municipios de dos departamentos, porque el problema no son solo las regiones sino también los municipios dentro de los departamentos.
          
El (mal) ejemplo de Cali lleva a pensar que tendrían que definirse a partir de las ciudades actuales, que es precisamente lo que remedialmente han buscado las áreas metropolitanas. El mejor argumento de su acierto es la sub división del viejo Caldas, y su urgencia quedo muy clara ahora que en Bogotá quieren hacer un tren de cercanías, pues es imposible sin la participación del Departamento de Cundinamarca. Si el del Valle del Cauca estuviera concentrado alrededor de Cali, seguramente nuestro Tren ligero, inaplazable complemento del Mio, estaría ya funcionando al menos a Yumbo, Jamundí y  Palmira. Y si existiera un departamento del Pacifico, probablemente ya estaría la doble calzada desde Loboguerreo a Buenaventura, ciudad que hay que repensar mas allá de su puerto pues, como cree Guy Henry, ex investigador del CIAT, también podría ser un polo de desarrollo eco turístico a partir de centros de investigación de la biodiversidad. Y el embeleco del puerto de Tibuyá no habría pasado de puro regionalismo paisa impulsado desde el Ministerio del transporte.

          
Ahora que cerca del 80% de los colombianos vivimos en las cabeceras municipales, es prioritario replantear su estatuto político administrativo y su tamaño, y evidentemente es mas fácil hacerlo que meterse primero o al mismo tiempo con las regiones. Y por supuesto son las ciudades mas grandes las que mas lo necesitan. Como Bogotá hace medio siglo con su Distrito Especial (hoy Capital) y años después Cartagena, Barranquilla o Bucaramanga e incluso Pereira, que hasta en eso se ha desempeñado mejor que Cali. ¿Qué es lo que esperamos para que al menos nos convirtamos oficialmente en un área metropolitana? Da la impresión de que entre nosotros pocos se han percatado del verdadero tamaño de Cali, atenidos a unos censos que no consideran la ciudad real ni su población “flotante” y que nunca han sido confiables, o que preferimos no ver hasta adonde se ha extendido para beneficio de unos pocos. Y tampoco entendemos que sin un territorio claramente definido y controlable es muy difícil lograr un mínimo de orden y dar mas seguridad y calidad de vida a sus ciudadanos.

Columna publicada en el diario El País de Cali 09.10.2008

07.08.2008 No se puede

Cuando se va a fotografiar un edificio público o de uso público, o que resulta ser de un narcotraficante o un simple rico, y desde luego cualquier instalación militar o de la Policía, siempre aparece un guarda privado, un agente o un soldado que dice “esta prohibido”. ¿Desde cuando aquí no se puede fotografiar el espacio urbano público? Queda la pregunta de si es inconstitucional prohibirlo pero sin duda es hoy en día una medida idiota. El que quiera lo puede hacer fácilmente con un teleobjetivo, disimuladamente con una pequeña cámara o teléfono celular, diciendo que es para un noticiero (nos fascina salir en la TV), dándole unos pesos al guarda, entrando a Earth-Google, o simplemente copiando las fotos que ya se hayan publicado.

¿Será que a algunos no les conviene que se vea lo que nos han hecho y por eso dan instrucciones para que no se pueda fotografiar? Pero lo cierto es que la mayoría, con actitud de porteros, solo quieren ocultar su falta de autoridad real con el autoritarismo de decir a todo que no se puede, pero solo cuando se pide permiso o se hace de frente, repitiendo como loras razones de seguridad. No piensan que no se necesitan fotos para poner una bomba al lado de un cuartel equivocadamente localizado en medio de la ciudad, o para asaltar un banco que los delincuentes conocen muy bien antes con sus propios ojos.

Pero lo inaudito es que en ese espacio urbano público que dizque no se puede fotografiar, hace décadas que aquí todos hacemos lo que se nos da la gana y en estos casos las autoridades no aparecen por ninguna parte, aun cuando se les avise, para decir “está prohibido”. Construimos edificios que no cumplen con las normas, los alteramos sin permiso, les damos usos no permitidos, los abandonamos, los demolemos sin autorización o los dejamos caer si para nuestra supuesta desgracia son de valor patrimonial y “protegidos” por la Ley. Tratamiento que en nuestra ignorancia y carencia de tradiciones urbanas no valoramos.

Para no repetir la larga lista de lo que todos hacemos permanentemente en las calles, plazas y parques, incluyendo a la policía, que en lugar de andar diciendo que está prohibido tomar fotografías, debería dar el mejor ejemplo del uso civilizado de la ciudad. Pero, claro, es que ni siquiera hay andenes por donde caminar. Y ya no entendemos que las fachadas de las construcciones forman parte fundamental del espacio urbano, y de allí su carácter público, aun cuando pertenezcan a edificios de propiedad privada. Conforman calles que cumplen con una función social, aspecto este que menos reconocemos.

Es grave esta mentalidad, ignorante y profundamente anti ciudadana. Mientras no volvamos a entender que la ciudad es un artefacto eminentemente colectivo, artístico y público, jamás podremos resolver sus muchos problemas urbanos actuales, de los cuales ni siquiera nos damos cuenta, hoy en día, que lo son. Simplemente no los vemos y por eso incluso elegimos alcaldes ciegos. El “está prohibido tomar fotos”, es otro “tic” nacional, similar al de decirle doctor a todos mientras que a los que de verdad lo son preferimos llamarlos profesores, aun cuando no siempre lo sean. Es un síntoma mas de nuestra incapacidad de pensar mas con la razón.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 07.08.2008

26.06.2008 La guerra por la paz

El apoyo ineludible de la mayoría de los colombianos a Uribe es sobre todo por su exitosa acción militar contra las FARC, pese al evidente peligro de su “bonapartismo”, como fue analizado por Álvaro Guzmán en estas páginas. Se entiende si se piensa que de su medio siglo de existencia, cerca de la mitad han estado dedicados al secuestro, el terrorismo, el asesinato y la extorsión. Crímenes que por supuesto no justifican ni explican del todo las condiciones políticas, económicas y sociales de entonces, en las que tanto se insiste como la razón legítima de su origen, y que supuestamente ellos querían cambiar pero asaltando el poder con las armas. Sin embargo, lo que muchos aun no ven es que entretanto el país cambió radical y rápidamente, pasando de menos de 10 a mas de 40 millones de habitantes, el 80% de ellos ya en las ciudades. Justo al inverso de cuando Tirofijo huyó muy joven de su pequeño pueblo, perseguido por la justicia, como lo recordó Luis Guillermo Restrepo, muriendo escondido sesenta años después sin vivir nunca en una ciudad.

Pero ciudadanos tan nuevos no entienden que aunque se tenga dinero, hay que tener menos carros y mas pequeños, y compartirlos, caminar más, andar en bicicleta, usar el transporte colectivo, viajar en bus y tren, consumir menos energía y agua potable y reciclar la basura. Que es promesa de mejor vida la calidad de las ciudades, ahora que religiones e ideologías dan paso al pensamiento científico y al placer culto, y amenaza de muerte la insostenibilidad del planeta. Asuntos ignorados por las FARC, el ELN o las AUC, hace tiempo dedicados al narcotráfico, al que nos llevó su inútil prohibición impuesta por Estados Unidos, como ha insistido Antonio Caballero, en lugar de ver a sus drogadictos, que son la mayoría en el mundo, como un problema mas de salud pública. Sin su abundante dinero fácil ya se habrían solucionado muchas de las injusticias sociales que aun se esgrimen para justificar unas FARC que ya no lo son, y habrían desaparecido los grupos subversivos, ilegales y violentos. Y seguro no serían tan abrumadores nuestra corrupción e irrespeto por los demás, ni nuestro mal gusto y suciedad.

Mas cómo hablar de la cultura de las ciudades a campesinos y finqueros desplazados por la violencia o en busca de trabajo o mejor vida, que aunque se diga lo contrario muchos lograron en ellas, pero que aun cruzan las calles corriendo por la mitad o suben sus carros a los andenes. Quizás Marguerite Yourcenar tenga razón en que tenerla antes de tiempo es igual a equivocarse (Memorias de Adriano, 1951). Tal parece que primero hay que ganar la guerra y ya en paz educar a nuestros ciudadanos para que entiendan lo de vivir en obras de arte colectivo, monumentos de verdad, andenes amplios, calles homogéneas, bellas plazas y amenos parques, y que la verdadera democracia es la cultural. Porque los equivocados son ellos que sin urbanidad ni urbanismo eligen alcaldes –que sí deberían ser reelegibles- que no ven, y trasnochados e incultos lideres cívicos que defienden soluciones de cuando se derrochaba energía y agua y se comenzaron a adorar los carros, los puentes, el aire acondicionado y Miami. Como en Cali desde de los Juegos Panamericanos de 1971.


Columna publicada en el diario El País de Cali. 26.06.2008

22.05.2008 Prepárese

En caso de un terremoto casi todos tratamos de salir precipitadamente de las viviendas. Pero cuanto mas lejos de su perímetro se encuentre uno, lo mas probable es que la salida esté bloqueada y, además, puede que afuera le caigan escombros. Por lo tanto es mejor contar en el interior con algunos sitios seguros. Aunque el techo, losas y muros se derrumben sobre armarios, camas, sofás, mesas, sillas o cualquier otro mueble grande, aplastándolos, siempre quedaran espacios vacíos al lado o medio de ellos.

Son los "triángulos de vida" de que habla Nhora Van den Berghe (Como sobrevivir a un terremoto, s.f.) o Doug Copp, experto en mitigación de desastres (UN-UNIENET), quien ha trabajado en todos las mayores catástrofes mundiales desde 1985. Cuanto mas grandes, pesados y fuertes sean estos objetos y muebles, menos se compactaran y mayor es el vacío entre los mismos que quedará, en donde puede sobrevivir una persona. Por lo contrario, ponerse debajo de algo es correr el riesgo de ser aplastado junto con el objeto, y pararse bajo un vano, como se recomienda, no sirve de mucho cuando un edificio se desploma.
Como recomienda el National Disaster Education Colition, si no puede salir rápidamente y con seguridad, entonces “tírese, cúbrase y aguante”. Si esta durmiendo ruede al suelo al lado de la cama. Si esta viendo TV (quien lo manda), o leyendo (que milagro) hágalo al lado del sofá. Si esta comiendo lo puede hacer entre la mesa y los asientos; nunca debajo. Protéjase lo mas recogido que pueda y con los brazos sobre la cabeza, como los perros, gatos y bebes, que se ponen instintivamente en posición fetal durante un sismo. 

Al disponer sus muebles piense tambien en como puede conformar con los mas grandes y fuertes suficientes “triángulos de vida” fácilmente accesibles. Allí debe tener a mano su equipo de emergencia: linterna, pito, agua y radio, y dejar su celular. Al adquirir muebles piense cómo le pueden servir para conformar espacios mas resistentes. Las camas, mesas y escritorios viejos suelen ser mucho mas fuertes (además de bonitos). Y, por supuesto, toda la familia debe saber cuales son los “triángulos de vida” de que disponen, y como evacuar su vivienda.

En los hospitales y sitios de trabajo o estudio se deben hacer simulacros periódicos de evacuación y uso de los “triángulos de vida”. Y desde luego en los centros comerciales, que son tan vulnerables, pero que en general poco se preocupan de su desalojo de emergencia. En ellos se juntan muchos desconocidos en espacios reducidos como en sus salas de cine, plazas de comida y pasillos, en los que el pánico colectivo es un factor agravante. Para no hablar de estadios y similares.

Pero poco de todo esto se hace en Cali. A sus Autoridades no les importa siquiera hacer cumplir las normas existentes al respecto. Prever situaciones no forma parte de nuestro talante y nos olvidamos pronto de cada temblor. No nos interesa la seguridad y evacuavilidad de nuestros edificios y los simulacros de desalojo a muchos caleños les deben parecer ridículos. Es como si estuviéramos esperando un terremoto devastador, como el reciente de China, para que entendamos, ya para que, lo que significa estar en una zona de alto riesgo sísmico.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 22.05.2008

24.04.2008 Palabras

Sugerente y bello el titulo del libro que recoge diez años de opinión en prensa de Francisco José Lloreda Mera. Podría ser el primero de una colección, Palabras Usadas, que El País publique para navidad con las columnas de sus colaboradores que ya pasen de las quinientas. Sería la mejor manera de que tantas palabras se sigan usando. Las de esta columna, por ejemplo, que a la larga tambien se deben a Kiko, quien invitó a su autor a escribirla, y que pronto, si El País insiste en quererlo, llegará a las quinientas entregas, han alimentado uno ya casi listo. Será una introducción a la arquitectura en el trópico hispanoamericano que publicará editorSPatiño. Y por supuesto han preñado otro sobre los problemas urbanos de Cali a principios del siglo XXI, que en justicia deberían financiar sus diferentes alcaldes y lideres cívicos, como un anti elogio a su ceguera pues, desde luego, aunque no escuchadas, las de ¿Ciudad? no han sido palabras necias: como lo escribió Nicolás Gómez Dávila, "escribir es la única manera de distanciarse del siglo en el que le cupo a uno nacer”(Escolios a un texto implícito, 2001).

Las ciudades suelen tener un periódico, o mas, cuya importancia va pareja a la de cada una. Si se quiere saber lo que pasa de ellas o simplemente enterarse de como amanecieron, hay que leerlo temprano, y además sus paginas viejas quedan para cubrir pisos cuando se pintan paredes, empacar cristales o limpiar vidrios. Pero, pese a que sin noticias no hay opiniones, aquellas pasan pronto, por mas amarillo que se les ponga, en especial las ya trasnochadas del domingo, mientras que estas permanecen para ser esgrimidas en la querella permanente del pensamiento. No todas, por supuesto, pues no son pocas las palabras vanas en las columnas de opinión. Mas las que van quedando se vuelven parte de la historia al superar las noticias para llegar a los hechos. Sin embargo, lo más importante es que si es cierto lo que escribió Jorge Luis Borges en alguna parte, y “uno no es lo que ha escrito si no lo que ha leído”, entonces la única manera de conservar la vida después de muerto es con las palabras de los demás, y por eso habría que mantenerlas juntas en forma de libros.

Pensándolo mas, serian mejor dos colecciones. Una solo para los colaboradores mas destacados, pero eso sí, eliminando las intimidades y problemas personales que, como dice el famoso columnista inglés Paul Johnson (Al diablo con Picasso,1997), a nadie le importan, aunque si habría que decir algunas palabras sobre los autores. La otra sería para los temas políticos, económicos o sociales, o el deporte por supuesto, pese a que en nuestros medios solo parece ser el fútbol, y desde luego para el arte y sobretodo la cultura, que lo es todo. Y, claro, sobre Cali. Como las novelas, los periódicos no van a desaparecer tan pronto pues al menos los necesitamos para hacer el crucigrama y acompañarnos a desayunar, almorzar o comer o no estar solos en cafés y parques, y ver los cines. Recopilar las opiniones de sus columnistas para el futuro sin duda ayudaría a que no se queden en el pasado. Y por lo menos engrosarían una que otra biblioteca, tan aterradoramente escasas en las casas de esta ciudad en la que nos cupo vivir.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 24.04.2008

27.03.2008 ¿Por qué?

Las FARC hace años que se refugian en todas las fronteras. ¿Por que Ecuador en lugar de denunciarlo y combatirlas por “invadirlos” y “violar” su soberanía ahora rompen relaciones diplomáticas con “sus hermanos” colombianos? Y si es que las consideran delincuentes y nos reclaman que nos encarguemos de hacerlo ¿por qué tanto escándalo si toca proceder en plena selva a 1.800 MS. de la frontera? Desde luego se trata del contenido de los computadores incautados, que confirman lo que ya se sabia: las relaciones del actual gobierno ecuatoriano con las FARC. Los pájaros tirándole a las escopetas. ¿Pero por qué Colombia no protestó, después de tomar fotos, con ecuatoriano incluido, antes de bombardear? Habría sido probablemente un error militar pero un acierto diplomático.

¿Por qué cuando se habla de los secuestrados en los medios de comunicación casi siempre se nombran unos pocos y los mismos, y se ignora la identidad de los cientos mas que tambien lo están y hace mas años? Al menos podían rotar sus nombres. ¿Por qué sus familiares y tantos columnistas culpan al gobierno de que no sean liberados y no a las FARC por sus secuestros? ¿Por qué sigue colgado en el Hotel de Ville de Paris ese ambiguo pero enorme cartel que no las menciona como las responsables de esa única “detención” que supuestamente les preocupa a todos los franceses y no apenas a unos pocos desinformados y un par de políticos? Entre nosotros egoísmo mata altruismo y allá, como no, “cherche la femme”.

Imploramos un improbable “acuerdo humanitario” para unos olvidando a los otros. Comprensible egoísmo de sus familiares, pero no en una opinión pública que revuelve sus criticas al gobierno, invalidándolas por lo demás, con su deber altruista de apoyarlo en el cumplimiento del mandato constitucional de evitar los secuestros. Y, huevo es gallina lo pone, para lograrlo hay que hacer que no sea rentable, impidiendo que se pague y rescatando a los secuestrados aun ha riesgo de su vida. Pero nos importa mas nuestro eventual duelo que su horrorosa muerte de secuestrados, como nos escandaliza mas la mano de un muerto que su vida dedicada al narcotráfico, el secuestro y el crimen. Olvidándonos que se trata de una guerra (que el gobierno no nombra así por razones políticas), llamamos asesinatos a sus bajas, “ala”, copa en mano y sonrisa boba de pagina social.

Creyendo en el futuro de otra vida en el cielo no nos preocupa el infierno presente en nuestras ciudades, donde supuestamente estamos libres, como pensaban los siervos en la Edad Media, pero en las que ni siquiera podemos caminar y cuya explosión demográfica agudiza todos sus inconvenientes. Nuevos problemas urbanos de cada vez mas gente que poco le han importado a nuestra vieja, obsoleta y campesina izquierda, incluida las FARC, ocupada en la toma violenta del poder, igual a esa derecha reaccionaria que lo quiere para conservar privilegios y monopolios. Habría que despenalizar el trafico de drogas, que es lo que les da sus mayores ingresos, pudiendo, de contera, controlar de verdad a los drogadictos, como con el alcohol y el tabaco. Dos pájaros de un tiro. Pero, claro, a los bancos de Estados Unidos y Europa no les interesa y los moralistas de aquí y allá se escandalizan… y queda Chávez.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 27.03.2008

13.03.2008 Amenazas

Al contrario de lo que creemos sin informarnos bien, han sido muy pocas las sociedades democráticas. Tuvimos que esperar muchos siglos, desde las ciudades estado griegas y la república romana, a la creación de Estados Unidos y la subsiguiente Revolución Francesa. Antes, en todas partes, el poder, que se decía provenía de los dioses, era de mitos y reyes, y no de leyes y hombres, como quería Thomas Paine. Pero aunque la democracia se extendió rápidamente por todo el mundo en el siglo XIX, en el XX asistimos a la instauración de muchos estados totalitarios a base de votos. Desde el de Mussolini al de Chávez pasando por Hitler, tan dictadores como Stalin o Castro, que lo lograron a base de purgas uno y las armas el otro. Y hoy enfrentamos la combinación fatal del poder económico y el fundamentalismo religioso. Desde los petroleros interesados en la guerra en Irak y que impiden que se tomen medidas contra la contaminación de CO2 en California, hasta los que exacerban el Corán y financian el terrorismo islámico para afianzar su poder, igual que lo está haciendo ahora Chávez con las Farc.

Al principio la democracia era entre iguales, requisito básico planteado hace años por Nietzsche, pero fue la información, masivamente difundida gracias a la imprenta, la que permitió que la Ilustración, base ideológica de las actuales democracias, igualara a mas gente. Sin embargo es ahora la televisión la que las amenaza, como nos advierte convincentemente Al Gore (El ataque contra la razón, 2007). Estamos mejor instruidos pero peor informados. Leer y escribir son procesos que exigen un esfuerzo intelectual de razonamiento y una relación bi direccional entre escritores y lectores. Mientras que ver imágenes afecta principalmente las emociones y los mas primarios instintos, y en un solo sentido. Para peor de males únicamente el gran poder económico esta en capacidad de financiar sus costosísimos programas, por lo que los orienta a favor de sus intereses particulares y no hacia el bien común, vendiéndolos mediante una publicidad engañosa que busca legitimarse en la moda y la moral, incluso en la religión, y no en la ética y la razón.

Intereses que llevaron al calentamiento global y hoy amenazan las ciudades, en las que tendremos que vivir la mayoría, y la democracia. No en vano esta se ideó cuando los ciudadanos -pese a que las mujeres no eran consideradas tales- se pudieron reunir para debatir sus asuntos comunes. Ahora todos podemos votar pero ya no se discuten públicamente sus problemas, quedando el manejo de las ciudades en manos de los pocos en los que se concentra el poder económico, incluyendo aquí el del narcotráfico. Como sucede con la construcción, que es apenas el negocio especulativo de las cementeras, contratistas, constructores y terratenientes urbanos, y no considera la mejor conformación de las ciudades. Además nuestro mayor engaño suelen ser nuestras propias opiniones, como dijo Leonardo Da Vinci, y las que nosotros tenemos de ellas son funestas. De ahí la importancia de mejorar la información de los ciudadanos para que, argumentando, podamos salvarlas, y con ellas la democracia. Y, como lo cree Gore, el medio puede ser el Internet, hoy al alcance de muchos.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 13.03.2008

31.01.2008 Mañana es tarde

Instale el calentador cerca a la ducha. Tenga al lado una mata y riéguela con el agua que sale antes de que llegue la caliente. Cierre la llave mientras se lava los dientes o afeita. Ponga una válvula de doble descarga en el inodoro. Utilice la lavadora y el lavavajillas solo cuando estén llenos. Lave el carro con balde y no con manguera. Repare pronto las fugas.

Tenga materas en la cocina y riéguelas con el agua de lavar y cocer alimentos. Vierta en ellas el aceite usado y no en el lavaplatos, o cuando se enfríe póngalo en una botella de plástico y luego en la basura. Acumule el agua lluvia en un estanque (con peces y plantas) y con ella riegue el jardín por la tarde para evitar la evaporación. Siembre vegetación autóctona, que requieren menos agua.

Use menos gel, champú y detergentes y opte por productos ecológicos. No tire al inodoro papeles, colillas, compresas, tampones o preservativos. Clasifique la basura y use las bolsas del mercado para botarla. Haga compost con los residuos orgánicos. No arroje basura al mar, ríos, lagos o canales. Ni a la calle, carajo!

Recicle las cajas y envases de cartón. Rechace los productos con mucho empaque o no retornable. Privilegie los de papel reciclado. No derroche servilletas, pañuelos y papel higiénico. Prefriera envases retornables y de vidrio en lugar de plástico, tetrapack o aluminio. Use solo madera cultivada.

Utilice papel reciclado y por los dos lados. Use mas el correo electrónico. Obligue a las compañías que envían publicidad que la envíen por Internet, y a su banco a que le mande los extractos por dicho medio, y si lo necesita pues los imprime. ¿Sería posible que el periódico mande solo los cuadernillos que a uno le interesan?

No coma especies exóticas, ni en vía de extinción como el atún. Consuma menos carne pues la cría de ganado contamina y contribuye a la tala de árboles y a la disminución de los ríos. No compre pescados que no hayan terminado de crecer. Consuma alimentos orgánicos. Prefriera los locales para acortar su transporte.

Use un carro mas eficiente, no lo sobrecargue, revise su emisión de gases y mantenga las llantas con la presión indicada. Úselo menos caminando mas y recurra al transporte colectivo, la bicicleta o la moto. Organice traslados en grupo. No pase los 100 kilómetros permitidos en algunas carreteras pues (si no se mata) gasta mucho mas combustible.

Evite el uso exagerado del aire acondicionado y la plancha, pues gastan mucha energía. Cambie a gas su cocina y calentador de agua. Apague la TV, el radio, la pantalla del computador y las luces si no los esta usando. Utilice lámparas fluorescentes de bajo consumo de energía (ya las hay de luz calida).

Reconvierta las construcciones viejas en edificios bioclimaticos y solo compre en los nuevos que realmente lo sean, ojalá siguiendo el ejemplo de nuestra muy actual arquitectura premoderna. Elija horarios y vestidos acordes con el clima; vestir de paño en Cali, por ejemplo, es poco ecoeficiente… y ridículo.

Hay que lograr que los jóvenes, que son la mayoría de la población del mundo, tomen conciencia de la crisis medioambiental. No apenas del calentamiento global, si no tambien de la explosión demográfica y los niños no deseados, y como pueden ayudar a su solución; al fin y al cabo se trata de su futuro.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 31.01.2008

24.01.2008 La raíz del problema

De la Paz de Aquisgrán de 1748, que tanto le costo Francia, les quedo el dicho de "tonto como la paz". Aquí, hoy, podríamos decir que “tonto como la guerra a medias”. Sin duda el terrorismo, el secuestro, la vacuna y el narcotráfico, a los que hace años se dedican las FARC, es lo que mas a contribuido a que no se haya eliminado la situación socio económica que levanto en armas a Tirofijo, de la que habla Antonio Caballero (Semana14/01/2008) para decir que aun son subversión y no mero bandidaje. Pero sin las FARC es probable que dicha situación hubiera comenzado a cambiar, y lo que si es seguro que si hubieran tomado el poder las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales del país hubieran empeorado. Los ejemplos abundan, desde la Unión Soviética hasta la Venezuela de Chávez. Pero por lo contrario, según lo divulgaron sendos artículos de Semana y Cambio en días pasados, el Estado esta ganando militarmente. Tenemos que entender que sí se pueden derrotar, y que lo único que queda es una lucha frontal y total contra ellos, que los lleve a desmovilizarse pues aun están a tiempo de hacerlo con algo de sentido político.

El hecho es que el acuerdo humanitario no pasa de ser una ilusión. Las FARC apenas soltaron dos secuestrados pero se llevaron seis personas al día siguiente. Tenemos que pensar en los mas de 700 que quedan. Especialmente en los muchos que podrán serlo, lo que poco se considera, y en que es deber constitucional del Estado evitarlo por todos los medios a su alcance. Si liberaran a todos, las FARC no pasarían de quedar simplemente en un cartel mas del narcotráfico y por eso no lo harán. Tambien tenemos que convencernos de que es preferible la muerte al secuestro, que este es peor delito que el asesinato, y que pagar rescate compromete a las victimas potenciales. La muerte nos es natural y tarde o temprano concluimos nuestro duelo; en cambio el secuestro nos pone en una situación indefinida y “contra natura” con nuestros seres queridos, que por años mueren lentamente mientras sus familias dejan de vivir. Pensemos en la tortura de los secuestrados y en la de los que lo pueden ser, y no apenas en nuestro propio dolor.

Hay que terminar esta ya muy larga guerra a medias para tener una paz completa, antes de que se enrede mas el asunto con Chávez que quiere meterse en ella hace rato. Solo entonces podremos encarar de verdad no solo los problemas del pasado sino los del futuro. No apenas los paramilitares ni la guerrilla ni la iniquidad social que por supuesto no es lo único que la genera, ni la carencia de justicia y trabajo, o la corrupción y el desgobierno que la mantienen. Son tambien las ciudades y las amenazas medioambientales. La practica sin crítica de la arquitectura y el urbanismo modernos que pretendió nada menos que transformarlas y terminó acabando con ellas de la mano de un rapidísimo crecimiento que desbordo los intentos de planificarlas. Y ahora nos llega la contaminación ambiental, el cambio climático y la carencia de agua y energía que se nos viene encima. Por eso no hay nada mas tonto que no querer ver que la raíz de todos estos problemas es la explosión demográfica, de la que hace medio siglo se dijo que era invento de la CIA.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 24.01.2008

02.01.2008 ¡Música!

En 1975 José Antonio Abreu creó el Sistema de orquestas juveniles de Venezuela con el convencimiento de que es posible rescatar una sociedad a través de la música, como lo recuerda su actual director Marco Pitralli (The Economist, 25-31/08/2007). 32 años después acaban de inaugurar, una nueva sede para 2.000 jóvenes en una zona deprimida de Caracas. Costó 27 millones de dólares y cuenta con una sala de conciertos de 1.110 asientos y 90 salones de clase. El programa, pese a problemas de toda índole, ya cuenta con 75 centros en un país con escasamente un poco mas de la mitad de los habitante que tiene Colombia, cada uno con al menos una orquesta de jóvenes. Cerca de 250.000, el 80% proveniente de sectores pobres, reciben enseñanza musical gratuita y tambien pueden aprender a elaborar instrumentos. Su mas destacado egresado, Gustavo Dudamel, de 24 años, es ya internacionalmente reconocido como un excepcional director de orquesta, actualmente está dirigiendo en Europa y próximamente irá a conducir la de los Angeles

El gobierno venezolano y la compañía estatal petrolera financian el Sistema, como lo llaman allá, pero igualmente el BID y otros donantes interesados en su evidente éxito. En la década de 1990 recibieron un premio de la UNESCO y el esquema ha sido reproducido en varios países de la región (como con Batuta en Colombia aunque muy tímidamente) y recientemente en Escocia. En 1998 un estudio psicológico de la Universidad de los Andes, de Venezuela, encontró que sus estudiantes, muchos con un pasado de delincuencia y violencia o con problemas mentales o físicos, tienden a alejarse del crimen y las drogas, destacándose académicamente, desarrollando su autoestima y liderando la integración social. Es, precisamente, lo que aquí está logrando la Orquesta y coro infantil de Desepaz en Aguablanca o los jóvenes bailarines de las Casas Francisco Esperanza, con apoyo de Incobalet y la Academia Anna Pavlova, o Notas de paz de la Fundación Scarpeta, o el Circo para todos, o la fundación Sidoc que pone a los habitantes de Siloe a conformar mingas para blanquear las casas, para solaz de ellos y enlucimiento de su barrio y la ciudad.

Algo similar, y muy importante para Cali, fue la creación, en 1933, del Conservatorio por el maestro Antonio María Valencia. Pero aquí no habrá paz mientras los colegios tengan bandas de guerra y no de música. La iniciativa del maestro Abreu lo demostró al punto de que es hoy una de las pocas cosas que unen a un país que Chávez ha dividido, como lo destaca The Economist; al fin y al cabo somos una especie “musical” dice Rodolfo Llinas (El Tiempo, 02/09/2007). Que bueno que las bandas de guerra solo fueran para los militares. Los colegios de Cali deberían agregar a sus tambores, redoblantes y cornetas, violines, violas, chelos y contrabajos financiados por el Ministerio de Cultura. Desde luego no será fácil como lo indica la terquedad de los miembros de la banda de guerra del Gimnasio Moderno de Bogota, uno de los mejores colegios del país, en continuar con sus ensayos en los jardines de su sede pues no los pueden hacer en un espacio cerrado por la bulla que producen. Los vecinos tuvieron que recurrir a la Ley para poderlos silenciar.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 02.01.2008