El hecho es que el acuerdo humanitario no pasa de ser una ilusión. Las FARC apenas soltaron dos secuestrados pero se llevaron seis personas al día siguiente. Tenemos que pensar en los mas de 700 que quedan. Especialmente en los muchos que podrán serlo, lo que poco se considera, y en que es deber constitucional del Estado evitarlo por todos los medios a su alcance. Si liberaran a todos, las FARC no pasarían de quedar simplemente en un cartel mas del narcotráfico y por eso no lo harán. Tambien tenemos que convencernos de que es preferible la muerte al secuestro, que este es peor delito que el asesinato, y que pagar rescate compromete a las victimas potenciales. La muerte nos es natural y tarde o temprano concluimos nuestro duelo; en cambio el secuestro nos pone en una situación indefinida y “contra natura” con nuestros seres queridos, que por años mueren lentamente mientras sus familias dejan de vivir. Pensemos en la tortura de los secuestrados y en la de los que lo pueden ser, y no apenas en nuestro propio dolor.
Hay que terminar esta ya muy larga guerra a medias para tener una paz completa, antes de que se enrede mas el asunto con Chávez que quiere meterse en ella hace rato. Solo entonces podremos encarar de verdad no solo los problemas del pasado sino los del futuro. No apenas los paramilitares ni la guerrilla ni la iniquidad social que por supuesto no es lo único que la genera, ni la carencia de justicia y trabajo, o la corrupción y el desgobierno que la mantienen. Son tambien las ciudades y las amenazas medioambientales. La practica sin crítica de la arquitectura y el urbanismo modernos que pretendió nada menos que transformarlas y terminó acabando con ellas de la mano de un rapidísimo crecimiento que desbordo los intentos de planificarlas. Y ahora nos llega la contaminación ambiental, el cambio climático y la carencia de agua y energía que se nos viene encima. Por eso no hay nada mas tonto que no querer ver que la raíz de todos estos problemas es la explosión demográfica, de la que hace medio siglo se dijo que era invento de la CIA.
Columna publicada en el diario El País de Cali. 24.01.2008
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