Fraude, del latín, fraus, fraudes (DRAE),
es una acción contraria a la verdad y rectitud, que perjudica a los ciudadanos
contra quienes se comete, que es justamente lo que acaba de ocurrir en las
elecciones. Prohibir las encuestas una semana antes es parte de un mal
recurrente en la política colombiana, que siempre se ha movido entre el fraude
y la guerra civil. Es claro que sería mas difícil hacer dolo de un día para
otro pues no se podría “explicar” tan fácilmente una diferencia tan abultada
echándole la culpa a los encuestadores, que por supuesto también la tienen, y a
los que finalmente no votaron como dijeron que lo iban ha hacer, como desde
luego también pasó, pues no todo fue producto de la maquinaría del partido de
la U con la ayuda oficial, ni de los que a última hora se dejaron asustar.
Sin
duda otra vez se configuró un acto tendiente a eludir una disposición legal en
perjuicio del Estado y los ciudadanos, fraude que por lo demás era innecesario
pues es claro que la mayoría de los colombianos votó por la continuidad del
gobierno de Uribe, fundamentalmente porque nos demostró que las FARC si pueden
ser derrotadas militarmente. Pero lo que está en juego es que debe y puede
hacerse sin abusos ni ilegalidades, lo que con toda claridad debe llevar a los
que votaron por Mockus a hacerlo de nuevo, pues justamente representa sobre
todo el acato a la Ley, y de ahí el respeto a la vida y al erario. Mas que
nunca necesitamos una oposición fuerte y organizada, que no se venda por
puestos y contratos, como lo hicieron los políticos de “oposición” que de
inmediato adhirieron a Santos.
Y
precisamente son la inseguridad y la corrupción, junto con el desempleo, los
mayores problemas actuales del país, y no apenas una subversión que ni siquiera
ya lo es, pues hace años está dedicada
al secuestro, la extorsión y el narcotráfico, el que hoy financia su existencia
y mantiene una guerra que ha resultado inútil, como ya lo reconocieron en
Estados Unidos, en donde se avanza cada vez mas hacia la despenalización de las
drogas y su control como un problema de salud pública. Sin el dinero del
narcotráfico sencillamente no existirían las FARC, y los problemas sociales,
por supuesto reales y preocupantes, con los que aun algunos pretenden
justificar su existencia, dispondrían de mas recursos para su solución. Para construir
mas bibliotecas comprando menos armas, convirtiendo espadas en arados.
De
otro lado, las medidas que establecen los sistemas autoritarios en defensa de
su propio régimen (o su continuación), como prohibir las encuestas en el
momento en que se vuelven comprometedoras, puede constituir un delito (del
latín delicto), como lo es eludir o burlar el pago de los impuestos o
contribuciones, o el que cometen los encargados de vigilar la ejecución de los
contratos públicos, confabulándose con la representación de los intereses
opuestos. Es precisamente lo que ha pasado escandalosamente con muchas de las
obras públicas del país en los últimos años, razón de mas para que necesitemos
una oposición fuerte y organizada, la que ahora solo puede ser la del partido Verde
y el Polo. Por eso hay que volver a votar por Mockus, y esta vez si que hay que
contar los votos para evitar el fraude.
Columna publicada en diario el País 17.06.2010