03.11.2011 ¿Democracia?

Todavía hay quien repita que Colombia es una de las democracias mas sólidas de América Latina, pero ¿es democracia que siempre los elegidos lo sean con la participación de menos del 50% de los ciudadanos que pueden votar? ¿Qué se vote en contra de personas y no a favor de programas? ¿Que pululen los candidatos para todo? ¿Son democráticas las encuestas que solo sirven para que los candidatos puedan aliarse al final con el que sea, unos para poder ganar y otros para no perder lo invertido en sus campañas? ¿Son estas democráticas pese a que su propaganda sea descaradamente populista? ¿Es democrática la publicidad política pagada? Cómo puede hablarse de democracia en un país en donde un preso por hacer política ilegal, la Ley le permita salir de permiso a hacerla a su antojo de cuerpo presente acompañado de  “sus” alcaldes y concejales, diciendo además que es mejor negocio una alcaldía que un embarque de droga. ¿Es democrático que desde la cárcel controle alcaldías y concejos? ¿Es democracia tanta corrupción y tanta trampa? ¿Tantos candidatos amenazados y asesinados?

            Dado que la política en Colombia se ha degrado cada vez mas en las últimas décadas por la corrupción a que nos ha llevado la guerra inútil contra el narcotráfico y la ignorancia de lo público de los recién llegados a las ciudades y a la democracia, es preciso pensar diferente. Para quienes no encontramos entre la montonera de los candidatos a la Gobernación del Departamento del Valle del Cauca o a la Alcaldía de Cali, la confiabilidad, transparencia, experiencia e idoneidad que quisiéramos que tuvieran quienes va a dirigir nuestra región y nuestra ciudad, valió la pena considerar que el voto en blanco no es un voto perdido, y que por lo contrario es una opción que cobra vigencia ante la farsa y el negocio en que se convirtió en Colombia la elección popular de alcaldes y gobernadores. Según los resultados de las últimas elecciones de nuevo mas del 50% de los potenciales sufragantes se abstuvo de votar y cerca del 20%  de los que lo hicieron no marcaron sus votos o votaron en blanco. Indignémonos y cuestionemos a fondo nuestra supuesta democracia; el voto en blanco ya ganó en Bello.


            Para que no sigamos gobernados por funcionarios elegidos en condiciones muy cuestionables por una minoría que no alcanza el 20% en el mejor de los casos, sería necesario el voto obligatorio por un tiempo. Así, la mayoría del voto en blanco obligaría a nuevas elecciones en el caso de unos candidatos que entre todos no la logren. También sería preciso que se eliminen las encuestas y la publicidad política, pagada o no, y que solo haya divulgación de programas y equipos de gobierno en la prensa en espacios iguales para todos, y pagados por el estado, y desde luego las críticas a los mismos, y no mas fotos con sonrisas fingidas y consignas idiotas. Que el voto sea electrónico. Que los gobernadores y alcaldes puedan ser reelegidos pero los presidentes no, y que se amplíen los periodos a cinco años. Que se reformen a fondo los concejos, las asambleas y el congreso. Que la gente sueñe con sus ciudades, regiones y país pero sin olvidar que están en el mundo. Que se despierten, piensen y voten, en lugar de quedarse durmiendo, hasta que tengamos una democracia de verdad.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 03.11.2011

02.11.2011 Ciudades, democracias y medios

Los periódicos, primero, y las revistas, radio y televisión, después, y, ahora, la información por Internet, son producto de las ciudades como todo lo bueno, lo feo y lo malo de la vida actual, y las columnas de opinión y la información e investigación que se encuentra en ellos son pilares de la democracia. Todas las ciudades tienen uno o mas periódicos y su importancia es paralela a la de la ciudad. Si se quiere saber mas de lo que pasa en una ciudad hay que leer su periódico, pero todos traen mas o menos la misma información regional e internacional pues no los hay nacionales si no solo de circulación nacional. El que quiera noticias frescas tiene que recurrir a los noticieros de televisión, que agregan caras bonitas por la noche, o mejor a los de la radio, y cada vez mas al Internet o el celular. O sea que con los periódicos locales basta para conocer el acontecer de cada ciudad, pues para lo demás son mejores las revistas o periódicos semanales o mensuales, que son en la práctica revistas menos costosas, en los que se analizan las noticias mundiales que ya se conocen.

Pero cada día son mas los que los leen por Internet revistas como Caliescribe.com, pues se va a los temas que a cada uno le interesan sin tener que soportar la propaganda cada vez mas grande, superficial e invasora de los periódicos impresos, a menos de que se la quiera ver como pornografía gratis, pues ahora la publicidad recurre al sexo para vender cualquier cosa, con la misma desfachatez con que se hacen propagandas para alcaldes y gobernadores que semejan periódicos, lo que no es nada democrático. Además están los muchos sitios de información libre a los que se accede en cualquier momento por la Red. De otro lado, en la medida en que los periódicos tienen mas imágenes, se “ojean” mas pero se leen menos, e incluso ahora destacan en los textos lo que hay que leer en ellos como si el resto fuera simple relleno, y penosamente con frecuencia lo es. El desperdicio de energía, agua, papel, tinta y transporte es enorme, y habrá quien rechace los periódicos con razón como poco “verdes”. Pero también porque se los ha llenado desde hace unos años de colores, los que llegan a lo grotesco en las páginas sociales de algunos de ellos.

Ahora compiten con imágenes en lugar de profundizar en lo suyo que es lo escrito. No reducen su incómodo formato, si no que crecen sus fotografías, no aumentan sus temas sino que los reducen, y los diseñan buscando que sean mas llamativos y no para facilitar su lectura. Qué bueno sería que en un cuadernillo principal se sintetizaran las noticias, análisis, informaciones y opiniones de las varias y diferentes secciones en las que se profundiza en los distintos temas de la ciudad, la región, el país y el mundo. Y que se los pudiera comprar por separado e incluso a diferentes precios. Por supuesto, como las novelas, los periódicos no van a desaparecer: son toda una tradición. Los necesitamos para saber cómo amaneció la ciudad o para desayunar o no estar solos en calles, plazas y parques o protegernos de la lluvia o el sol. Sin embargo, en un país en donde cada vez hay mas personas que saben leer y escribir pero menos lectores, se tienen que renovar, pero sin perder su carácter de vigilancia del acontecer político y ciudadano.

Columna publicada en el semanario virtual caliescribe.com. fecha 02.11.2011