27.03.2008 ¿Por qué?

Las FARC hace años que se refugian en todas las fronteras. ¿Por que Ecuador en lugar de denunciarlo y combatirlas por “invadirlos” y “violar” su soberanía ahora rompen relaciones diplomáticas con “sus hermanos” colombianos? Y si es que las consideran delincuentes y nos reclaman que nos encarguemos de hacerlo ¿por qué tanto escándalo si toca proceder en plena selva a 1.800 MS. de la frontera? Desde luego se trata del contenido de los computadores incautados, que confirman lo que ya se sabia: las relaciones del actual gobierno ecuatoriano con las FARC. Los pájaros tirándole a las escopetas. ¿Pero por qué Colombia no protestó, después de tomar fotos, con ecuatoriano incluido, antes de bombardear? Habría sido probablemente un error militar pero un acierto diplomático.

¿Por qué cuando se habla de los secuestrados en los medios de comunicación casi siempre se nombran unos pocos y los mismos, y se ignora la identidad de los cientos mas que tambien lo están y hace mas años? Al menos podían rotar sus nombres. ¿Por qué sus familiares y tantos columnistas culpan al gobierno de que no sean liberados y no a las FARC por sus secuestros? ¿Por qué sigue colgado en el Hotel de Ville de Paris ese ambiguo pero enorme cartel que no las menciona como las responsables de esa única “detención” que supuestamente les preocupa a todos los franceses y no apenas a unos pocos desinformados y un par de políticos? Entre nosotros egoísmo mata altruismo y allá, como no, “cherche la femme”.

Imploramos un improbable “acuerdo humanitario” para unos olvidando a los otros. Comprensible egoísmo de sus familiares, pero no en una opinión pública que revuelve sus criticas al gobierno, invalidándolas por lo demás, con su deber altruista de apoyarlo en el cumplimiento del mandato constitucional de evitar los secuestros. Y, huevo es gallina lo pone, para lograrlo hay que hacer que no sea rentable, impidiendo que se pague y rescatando a los secuestrados aun ha riesgo de su vida. Pero nos importa mas nuestro eventual duelo que su horrorosa muerte de secuestrados, como nos escandaliza mas la mano de un muerto que su vida dedicada al narcotráfico, el secuestro y el crimen. Olvidándonos que se trata de una guerra (que el gobierno no nombra así por razones políticas), llamamos asesinatos a sus bajas, “ala”, copa en mano y sonrisa boba de pagina social.

Creyendo en el futuro de otra vida en el cielo no nos preocupa el infierno presente en nuestras ciudades, donde supuestamente estamos libres, como pensaban los siervos en la Edad Media, pero en las que ni siquiera podemos caminar y cuya explosión demográfica agudiza todos sus inconvenientes. Nuevos problemas urbanos de cada vez mas gente que poco le han importado a nuestra vieja, obsoleta y campesina izquierda, incluida las FARC, ocupada en la toma violenta del poder, igual a esa derecha reaccionaria que lo quiere para conservar privilegios y monopolios. Habría que despenalizar el trafico de drogas, que es lo que les da sus mayores ingresos, pudiendo, de contera, controlar de verdad a los drogadictos, como con el alcohol y el tabaco. Dos pájaros de un tiro. Pero, claro, a los bancos de Estados Unidos y Europa no les interesa y los moralistas de aquí y allá se escandalizan… y queda Chávez.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 27.03.2008

13.03.2008 Amenazas

Al contrario de lo que creemos sin informarnos bien, han sido muy pocas las sociedades democráticas. Tuvimos que esperar muchos siglos, desde las ciudades estado griegas y la república romana, a la creación de Estados Unidos y la subsiguiente Revolución Francesa. Antes, en todas partes, el poder, que se decía provenía de los dioses, era de mitos y reyes, y no de leyes y hombres, como quería Thomas Paine. Pero aunque la democracia se extendió rápidamente por todo el mundo en el siglo XIX, en el XX asistimos a la instauración de muchos estados totalitarios a base de votos. Desde el de Mussolini al de Chávez pasando por Hitler, tan dictadores como Stalin o Castro, que lo lograron a base de purgas uno y las armas el otro. Y hoy enfrentamos la combinación fatal del poder económico y el fundamentalismo religioso. Desde los petroleros interesados en la guerra en Irak y que impiden que se tomen medidas contra la contaminación de CO2 en California, hasta los que exacerban el Corán y financian el terrorismo islámico para afianzar su poder, igual que lo está haciendo ahora Chávez con las Farc.

Al principio la democracia era entre iguales, requisito básico planteado hace años por Nietzsche, pero fue la información, masivamente difundida gracias a la imprenta, la que permitió que la Ilustración, base ideológica de las actuales democracias, igualara a mas gente. Sin embargo es ahora la televisión la que las amenaza, como nos advierte convincentemente Al Gore (El ataque contra la razón, 2007). Estamos mejor instruidos pero peor informados. Leer y escribir son procesos que exigen un esfuerzo intelectual de razonamiento y una relación bi direccional entre escritores y lectores. Mientras que ver imágenes afecta principalmente las emociones y los mas primarios instintos, y en un solo sentido. Para peor de males únicamente el gran poder económico esta en capacidad de financiar sus costosísimos programas, por lo que los orienta a favor de sus intereses particulares y no hacia el bien común, vendiéndolos mediante una publicidad engañosa que busca legitimarse en la moda y la moral, incluso en la religión, y no en la ética y la razón.

Intereses que llevaron al calentamiento global y hoy amenazan las ciudades, en las que tendremos que vivir la mayoría, y la democracia. No en vano esta se ideó cuando los ciudadanos -pese a que las mujeres no eran consideradas tales- se pudieron reunir para debatir sus asuntos comunes. Ahora todos podemos votar pero ya no se discuten públicamente sus problemas, quedando el manejo de las ciudades en manos de los pocos en los que se concentra el poder económico, incluyendo aquí el del narcotráfico. Como sucede con la construcción, que es apenas el negocio especulativo de las cementeras, contratistas, constructores y terratenientes urbanos, y no considera la mejor conformación de las ciudades. Además nuestro mayor engaño suelen ser nuestras propias opiniones, como dijo Leonardo Da Vinci, y las que nosotros tenemos de ellas son funestas. De ahí la importancia de mejorar la información de los ciudadanos para que, argumentando, podamos salvarlas, y con ellas la democracia. Y, como lo cree Gore, el medio puede ser el Internet, hoy al alcance de muchos.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 13.03.2008