¿Por qué cuando se habla de los secuestrados en los medios de comunicación casi siempre se nombran unos pocos y los mismos, y se ignora la identidad de los cientos mas que tambien lo están y hace mas años? Al menos podían rotar sus nombres. ¿Por qué sus familiares y tantos columnistas culpan al gobierno de que no sean liberados y no a las FARC por sus secuestros? ¿Por qué sigue colgado en el Hotel de Ville de Paris ese ambiguo pero enorme cartel que no las menciona como las responsables de esa única “detención” que supuestamente les preocupa a todos los franceses y no apenas a unos pocos desinformados y un par de políticos? Entre nosotros egoísmo mata altruismo y allá, como no, “cherche la femme”.
Imploramos un improbable “acuerdo humanitario” para unos olvidando a los otros. Comprensible egoísmo de sus familiares, pero no en una opinión pública que revuelve sus criticas al gobierno, invalidándolas por lo demás, con su deber altruista de apoyarlo en el cumplimiento del mandato constitucional de evitar los secuestros. Y, huevo es gallina lo pone, para lograrlo hay que hacer que no sea rentable, impidiendo que se pague y rescatando a los secuestrados aun ha riesgo de su vida. Pero nos importa mas nuestro eventual duelo que su horrorosa muerte de secuestrados, como nos escandaliza mas la mano de un muerto que su vida dedicada al narcotráfico, el secuestro y el crimen. Olvidándonos que se trata de una guerra (que el gobierno no nombra así por razones políticas), llamamos asesinatos a sus bajas, “ala”, copa en mano y sonrisa boba de pagina social.
Creyendo en el futuro de otra vida en el cielo no nos preocupa el infierno presente en nuestras ciudades, donde supuestamente estamos libres, como pensaban los siervos en la Edad Media, pero en las que ni siquiera podemos caminar y cuya explosión demográfica agudiza todos sus inconvenientes. Nuevos problemas urbanos de cada vez mas gente que poco le han importado a nuestra vieja, obsoleta y campesina izquierda, incluida las FARC, ocupada en la toma violenta del poder, igual a esa derecha reaccionaria que lo quiere para conservar privilegios y monopolios. Habría que despenalizar el trafico de drogas, que es lo que les da sus mayores ingresos, pudiendo, de contera, controlar de verdad a los drogadictos, como con el alcohol y el tabaco. Dos pájaros de un tiro. Pero, claro, a los bancos de Estados Unidos y Europa no les interesa y los moralistas de aquí y allá se escandalizan… y queda Chávez.
Columna publicada en el diario El País de Cali. 27.03.2008