25.02.2017 Reciclaje

Excelente noticia la de que se cedan los órganos en lugar de enterrarlos o cremarlos junto con los cuerpos, y así poder salvar muchas vidas (Ley 1805 de 2016). Pero reciclar no debe ser apenas que otros puedan usar lo que uno ya no necesita, ni sólo someter los materiales usados o los desperdicios a un proceso de transformación o aprovechamiento para que puedan ser nuevamente utilizados, si no que en lo posible hay que hacerlo con casi todo lo que se consume o se hace…como justamente sucede en la naturaleza.

Como reciclar las basuras en lugar de acumularlas en feos y contaminantes “basuros” que no tienen nada ni de rellenos ni de sanitarios. Y hasta se pueden convertir en energía como se anuncio hace años (Basuras y petróleo, ¿Ciudad? El País, Cali 03/07/2003) pero de lo que no se volvió a informar nada, pese a que ya se hace en varias otras partes, como en Suecia, en donde importan basura con ese propósito, y pese a que aquí si hay quienes se preocupan al respecto (ver http://www.basuracerocolombia.com).

Urgente también es reciclar los muchos objetos que se compran regularmente, que debido a su descarada e irresponsable obsolescencia programada toca salir de ellos casi nuevos. Como las bolsas y demás empaques de plástico o cartón que se tiran a la basura, por ejemplo. O los computadores que no se actualizan sino que se reemplazan, y ni se diga los teléfonos portátiles cuya cacareada “inteligencia” por supuesto depende de cada usuario, los que en general adquieren los nuevos solo por serlo no porque los necesiten verdaderamente.

Para peor de males los pocos reciclajes que si se hacen no son los mas convenientes; como los carros pues al tiempo que se toman medidas para disminuir su circulación se dedican paginas enteras a una propaganda engañosa dirigida a que los arribistas compren mas carros (para esquivar el pico y placa) que se suman a los de segunda mano y estos a los de tercera mano, mientras que los más viejos se reciclan muy pobremente, apenas como simple chatarra.

Y algo similar, mas en este caso positivo, es lo que se viene haciendo con las viviendas que se venden, sobre todo en las ciudades, debido a la movilidad social de sus habitantes, y que pasan a otras manos como los carros. Lo que habría que racionalizar favoreciendo su alquiler en lugar de su propiedad como equivocadamente viene haciendo el Gobierno, y como ya se a dicho (¿Ciudad? El País, Cali 29/05/2014), para que la gente pueda vivir en donde mas le conviene respecto al trabajo, los colegios y los vecindarios.

Es perentorio que se entienda que la mayoría de las construcciones se pueden renovar (en Holanda se está haciendo incluso con las cárceles desocupadas después de que se legalizaron las drogas y hasta un hotel de lujo se puso en una de ellas), y así lograr algo de mas área en lugar de demolerlas para construir codiciosamente mucha mas área pero sin considerar el derecho a conservar el vecindario que tienen sus demás habitantes, ni el valor que este representa para un negocio inmobiliario.

El caso es que muchos emprendedores aún no han comprendido que es mejor negocio (más rápido y con menos inversión) remodelar que construir de nueva planta. Y con respecto a los Bienes de Interés Cultural hay que pensar que su negocio no depende apenas de lo económico, sino igualmente de su valor social y cultural. Pero lamentablemente “el orgullo de quienes no pueden edificar es destruir” como decía Alexandre Dumas, como si hubiera vivido en Cali.

Artículo publicado en la revista virtual Caliescribe.com 25.02.2017

23.12.2017 La mesa

Del latín mensa, es el mueble básico de todos los edificios, surgido de la ancestral necesidad del ser humano de sostener objetos a una altura cómoda para su uso con las manos. Presumiblemente su origen se remonta a la época de las cavernas y las cabañas primitivas en el bosque y es uno de los muebles que mas diversificación ha tenido a lo largo de la historia, debido a los crecientes y diferentes requisitos aparecidos con el desarrollo humano. La primera es el suelo mismo o una piedra y por eso es tan desagradable una mesa lunanca, es decir que, como un caballo, tiene una pata mas alta…o mas corta.

Están desde la del altar de los templos, denominada “ara” y que puede contener reliquias, hasta las muchas de una vivienda, un local comercial, oficina, casino o billar, una manufactura o industria, y son los pupitres de las escuelas. En ellas se sientan las personas para gobernar, como los caballeros de la mesa redonda o los ministros de un estado, o para discutir un acuerdo y cuando no se esta de acuerdo uno “se levanta de la mesa”, y está la “mesa de trabajo”. A la mesa se invitan los amigos sabiendo que “quien viene a mesa puesta no sabe lo que cuesta” y allí saltan a la vista las buenas costumbres.

En la antigüedad los egipcios estilaban mesas rectangulares con cuatro patas, o con un solo soporte y de forma circular, mientras griegos y romanos usaron tableros circulares o en elipse con una, dos o tres patas, las cuales eran estilizadas y con grabados de animales o seres místicos. En el medioevo están siempre cubiertas con manteles. En el Renacimiento se retoman los elementos griegos, en el barroco se estilizan las patas curveándolas y el tablero se presenta en distintas formas. En la modernidad se despojan de todo ornamento y sus tableros son regulares. Y en la posmodernidad suelen ser fácilmente desarmables.

En la vivienda, donde aún tienen a veces reunida a la familia, se come en una mesa (los romanos lo hacían recostados en un “triclinio”) comidas preparadas en el mesón de la cocina, que es una mesa alta y fija, y que puede tener una barra, si es abierta, la que es otra mesa mas alta y angosta, a la que se arriman butacas que son pequeñas mesitas con largas patas. Después se conversa y toma el café en una mesa baja y de centro en la sala, y por la noche las mesas de noche acompañan las camas, que son mesas bajas en realidad, como  igualmente las bancas, mas angostas. Y hay mesas auxiliares para diferentes usos.

De diversos tamaños y alturas, todas están compuestas por un tablero y patas, que suelen ser casi siempre cuatro o que terminan en el piso al menos en tres o una clavada en el. También pueden estar empotradas en un muro y hasta colgadas del cielorraso. Su forma es casi siempre rectangular pero igualmente las hay redondas y hasta triangulares y no faltan las formas caprichosas. En general su cubierta es horizontal, lisa y fija pero en algunas está inclinada, como en los atriles, o se puede mover desde casi vertical hasta la horizontal como en los viejos tableros de dibujo.

Tradicionalmente son de madera o de vidrio y pueden tener patas metálicas o serlo todas, como también de plásticos diversos o su combinación. Las hay desmontables o extensibles, o acompañadas de diversos tipos de cajones. Y se pueden juntar para conformar mesas mas grandes, o lograr largas hileras, o acodarlas para formar una “U”. Su punto clave es la unión de las patas con la cubierta, lo que presenta problemas muy parecidos a los de las columnas de un edificio con sus losas, por lo que el diseño de unas y otros comporta soluciones similares para lograr suficiente rigidez en dicha unión.

Columna publicada en el semanario virtual caliescribe.com. 23.12.2017

19.10.2017 María, 150 años

A los muchos y muy merecidos eventos para conmemorar los 150 años de la publicación de la novela de Jorge Isaacs en 1867, hay que agregar a sus muchas ediciones posteriores la ilustrada con fotografías de Sylvia Patiño, de 2002, como también María / A South American Romance, su primera traducción al ingles, hecha por Rollo Ogden en 1890 y completada por José Spitzer-Uribe para su edición de 2012, también ilustrada por ella, ambas de editorSPatino, lo mismo que no pocos trabajos sobre las casas de hacienda en el valle del río Cauca, tan ligadas como están a María y a sus paisajes, y no por nada la más conocida y visitada de las casas de hacienda de la región.

Comenzando por Demetrio García y Vásquez, Los Hacendados de la otra banda y la banda de Cali, 1928; Santiago Sebastián, Arquitectura Colonial en Popayán y Valle del Cauca, l965; Germán Téllez, La Casa de hacienda, 1975 y 2007; María Antonia Garcés y Helena Mogollón, Haciendas Coloniales II", l978; Fernando Cruz Cronfly, En busca de María, los baños del Paraíso, 1984; el autor de esta columna en compañía de Francisco Ramírez, La arquitectura de las casas de hacienda en el Valle del alto Cauca, 1994; y el trabajo que actualmente adelanta Andrés Erazo sobre la Transmisión y transformación del espacio bajo cubierta… . A los que hay que sumar El Alférez Real, 1886, de Eustaquio Palacios, igualmente ilustrado y re editado por Sylvia Patiño, en 2003.

La importancia de la arquitectura en la literatura, especialmente en novelas y cuentos, es grande, como se puede ver en el libro Umberto Eco, Apostillas al Nombre de la rosa, 1985, y en el de Willy Drews, Arquitectura en prosa, 2016. Así es en La casa leída, 1996, de Amparo Osorio y Gonzalo Márquez Cristo; El manantial, 1943, de Ayn Rand; los Cuentos de la Alhambra, 1832, de Washington Irving; Casa tomada, 1946, de Julio Cortázar; El amor en los tiempos del cólera, 1985, y Del amor y otros demonios, 1994, de Gabriel García Márquez; Los pilares de la Tierra, 1989, de Ken Follett; El arquitecto del universo, 2015, de Elif Shafak; entre muchos, no sobra decir.

Como se anunciaba en la exposición 'Arquitectura Escrita', 2010, en el Parque de las Ciencias de Granada, “puede decirse que en muchos escritores subyace necesariamente un arquitecto, un creador de espacios. Aunque, también a la inversa, la historia de la arquitectura no está sólo hecha de edificios o ciudades reales, sino de esas imágenes y textos que plasmaron los proyectos o sueños utópicos y nunca pasaron del papel”, y se mencionan “algunos espacios ideados por escritores como Umberto Eco, Federico García Lorca, Jorge Luis Borges o Italo Calvino”; aunque en el caso de Isaacs es justo lo contrario: la casa y su vivencia en ella lo llevan a idear su novela.

Posteriormente, en 2016, la Universidad de Granada invita al seminario “Casas de citas. Lugares de encuentro de la Literatura y la Arquitectura […] planteado como uno de los lugares de confluencia de la arquitectura [la casa] y la literatura [la cita]”. Relación de la que no queda duda alguna después de leer a Isaacs cuando describe la casa de la hacienda La Rita también del papá de Isaacs: “ La casa grande y antigua, rodeada de cocoteros y mangos, destacaba su techumbre cenicienta y alicaída sobre el alto y tupido bosque del cacaotal.” (edición de Sylvia Patiño, 2002, p/f. 76, p. 78); o, “ya esa casa cerrada y sus contornos solitarios y silenciosos: ¡entonces el amor que nacía y ya el amor sin esperanza! (p/f. 264, p. 265).

Columna publicada en el diario El País de Cali. 19.10.2017 

23.09.2017 PLSE y T.

Los supuestos expertos, cuya miopía no los deja ver lo amplio del mundo y la vida antes de enfocarse en algo, sólo ven que el intercambio en la ciudad es económico y de ahí social y por ende político, y no perciben que es principalmente cultural. Y menos aún que el aspecto cultural de las ciudades, y de ahí social y hasta económico, es artístico: Puntos, Líneas, Superficies y Espacios propios de las artes visuales (dibujo, pintura, escultura, fotografía y cine) que se recorren en el tiempo conformando con su arquitectura lo urbano; el hábitat de más de la mitad de la especie a inicios del siglo XXI, y de casi todos en Colombia.

Lo cultural abarca las artes visuales, incluyendo la arquitectura que lo es pero no solamente ya que también es técnica, varias, junto con la música, la literatura, y la información y la educación, que no son lo mismo como creen los mal informados. Lo social incluye el trabajo, la vivienda, la salud, el deporte y la recreación. Lo económico tiene que ver con la industria, el agro, la minería, el comercio y lo financiero. Lo político se ocupa, o debería hacerlo, de las leyes, la administración, la justicia, el control y la seguridad. Lo urbano abarca la región, el equipamiento, los servicios públicos, la movilidad y la arquitectura que las conforman., o mejor lo construido ya que cada vez su arte lo es menos.

La vivienda, en propiedad, alquilada, temporal, ocasional o definitiva (la tumba)es al tiempo un hábitat biológico y cultural. El trabajo, independiente, permanente, temporal, ocasional o voluntario, demanda sus propios espacios pero cada vez más se puede realizar en parte en las viviendas mismas. La educación es la preescolar, la primaria, el bachillerato, la técnica y la universitaria, con espacios diferentes pero apoyadas todas en sus respectivas bibliotecas, a las que se suman las públicas. La recreación no se resuelve apenas con salas para música y teatro, y escenarios para el deporte, ya sea ocasional, aficionado o profesional, sino que debe estar presente en calles , plazas y parques.

La salud no es, no lo debería ser, solamente la de los puestos de salud (que lo deberían ser todas las farmacias como antes lo eran las boticas y su de todo como en botica), ni los hospitales, acabando con esa dualidad social entre clínica particular y hospital público, sino principalmente la que inducen esos puntos, líneas, superficies y espacios de una arquitectura que conforma espacios urbanos públicos que se recorren en el tiempo sin atropellos físicos y visuales en las calles, ni ruidos y olores ajenos en los edificios, garantizando una mejor calidad de vida es decir: salud de verdad pues incluye la mental tan importante por lo demás para la del cuerpo.

Lo contrario es la corrupción y la inseguridad -mejor llamarla violencia- que asola las ciudades tolerada por un régimen presidencialista absurdo pues quienes deciden “el que” no pueden escoger “quien” se encargue. Hay que pensar en uno parlamentario, civil y laico; y en futuros candidatos a la presidencia como Sergio Jaramillo Caro, quien justamente por no serlo demuestra su seriedad de filosofo en contra de esa farsa apoyada en una retórica casual de los que pretenden ser ahora políticos sin saber nada de la polis, o la de los que están en contra sin saberlo tampoco. Solo existe un bien: el conocimiento, y un mal: la ignorancia, decía Sócrates, y la única verdad es la realidad puntualizó Aristóteles.

Columna publicada en la revista virtual caliescribe.com. 23.09.2017 

20.07.2017 No soñar cuesta

El conocimiento del pasado, y no apenas del presente, que el ser
humano transmite creando expectativas para el futuro, lo distingue de
los animales. Este ser autoconsciente (Popper y Eccles, El yo y su
cerebro, 1977), conforma poco a poco costumbres, símbolos y mitos. Las
primeras generan tradiciones y hábitos, los segundos gustos y
artesanías que alimentan el arte, y los últimos tabúes y religiones
que finalmente generan la ley para organizar la vida, la historia para
recordarla y la filosofía para pensarla, que, para explicarla, se
transforma en ciencia, la que permite dialogar civilizadamente con
hechos y no con prejuicios (Carl Sagan, El mundo y sus demonios,
1995).

De la guerra por el poder deriva el deporte que, con el arte, terminó
en sólo un espectáculo que regresa a la violencia con cada “barra
brava”. Y como decía Mahatma Gandhi “nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible” (Arquifrases.com), y aunque no se puede generalizar casi de nada, cabe preguntar si es posible que los de una subversión que, cada vez mas narcotraficantes, tanto daño le han hecho al país, ahora le vayan a hacer bien en la política, cada vez mas corrupta. Porque, al contrarío de Maduro, Pepe Mojica, una sola persona, es una ejemplar
excepción, y “políticamente incorrecto” como lo define su biógrafo Sergio Israel.

Y hoy lo que hay es mucho de todo: muchas bombas atómicas, muchos
trastornos climáticos, mucha gente consumiendo y contaminando cada vez mas; y cada vez mas políticos pero menos política y menos verdaderas polis pues en ellas cada vez hay mas arquitectos pero menos arquitectura. Por eso “¿Qué es la arquitectura? y 100 preguntas mas” un pequeño libro escrito en 2016 por los arquitectos daneses Rasmus Waern (1961- ) y Gert Wingärdh (1951- ) lo deberían leer todos los ciudadanos para que les ayude a sacar mas y mejor provecho de sus ciudades, esos escenarios en el que se pasan la vida juntos, y desde luego sus alcaldes, concejales y funcionarios municipales.

En lugar de izquierda o derecha, arriba o abajo, mirar adelante y
pensar cómo salvar la naturaleza. Que la filosofía se base mas en la
ciencia, como propone Peter Watson (Convergencias, 2016), que el arte
reencuentre su rumbo (Avelina Lésper, El fraude del arte
contemporáneo, 2015), y poner la técnica en su sitio, incluyendo la
arquitectura y las ciudades que conforma. Que la unión libre lo sea
para todo tipo de parejas y que puedan adoptar niños, previa
comprobación de solvencia ética, educativa, de salud, económica y
legal, y lo mismo para los propios. Que se legalicen las drogas, en
donde no causen problemas a otros, y el aborto y la muerte digna,
solicitada por la persona, o su familia si es el caso pero avalada por
un consejo médico.

Que se eliminen las fronteras y la gente “sea” de la ciudad y región
en donde habite permanentemente. Que lo público prime sobre lo
privado. Que la Justicia sea laica, pronta, impoluta y radical, y se
actualice periódicamente. Que el voto sea obligatorio y las mayorías
lo sean de verdad y no esa idiotez de la mitad mas uno. Que los
ciudadanos elijan a sus representantes a los Concejos, las Asambleas y
el Congreso, y los distintos gremios y universidades nombren los suyos
a cada una de esas instancias, y ya juntos que designen alcaldes,
gobernadores y presidente: un gobierno democrático y civil. No soñar
si que cuesta pues se deja también de pensar.

Columna publicada en el diario el País de Cali. 20.07.2017

22.06.2017 Convergencias

“El orden subyacente en el corazón de la ciencia” como subtitula Peter Waston su reciente libro, 2017, es algo en general desconocido y lo mismo sus consecuencias, ya que, como él concluye, “el fundamento último de la realidad [es] matemático” (p. 411).  Y ya se sabe que la matemática es la ciencia del tiempo y el espacio en un único continuo, tal como lo es el universo…o una sencilla casa que por lo mismo no es tan simple, error en el que caen tantos promotores inmobiliarios y lo mismo los malos clientes. Para Stephen Wolfram (1959) conocido por su trabajo en las ciencias de la computación, matemáticas y en física teórica: “unas pocas reglas simples pueden conducir tanto a una gran complejidad como a un orden […] que son las dos caras de la misma moneda” (P. 404).

Cómo dice Edward O. Wilson, el famoso biólogo (1929): “El arte imita, intensifica y “geometriza”, en bien de la claridad [y se] mantiene fiel a las antiguas normas fundamentales hereditarias que definen la estética humana [pues] lo que engendró las artes fue la necesidad de imponer orden sobre la confusión causada por la inteligencia”. (pp. 440 y 441)”, y de ahí la confusión actual, en sentido contrario, que denuncia Avelina Lésper en El fraude del arte contemporáneo, 2015. Eso de que el “significado” prevalece sobre la obra; la enorme distancia entre las propuestas y las obras, el problema ético de la copia, y la supuesta protesta de las mujeres artistas (ver columna ¿Ciudad, El País, Cali 29/01/2016).

Es la ignorancia de los que creen en supuestas “originalidades” ya que, según lo ha podido comprobar Stephen Wolfram (1959) conocido por su trabajo en las ciencias de la computación, matemáticas y en física teórica: “unas pocas reglas simples pueden conducir tanto a una gran complejidad como a un orden […] que son las dos caras de la misma moneda” (p. 404); lo que es fácilmente comprobable en la historia de la arquitectura.  No en vano la influencia de las matemáticas en las prácticas artísticas es igualmente verificable, por ejemplo el arte abstracto y las matemáticas modernas estudiada por Lynn Gamwell (1943) y hay otros ejemplos más (p. 449).

Por eso es que la respuesta a la famosa pregunta de Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716), de por qué hay algo en lugar de nada, habría que contestar qué si no hay algo no se podría preguntar nada; algo como si puede existir una “biología de la belleza” (p. 441) ¿Interesante no? Y, en este sentido, y como encontró el economista Richard Thaler (1945), ”los profesores consiguen mejores resultados [con] sus alumnos si reciben una bonificación al principio […] de la cual se les va descontando si no cumplen con las metas acordadas” (p. 382) ¿Puramente cultural o también biológico?.


El caso es que, en general en Colombia y en particular en Cali, los distintos saberes profesionales no convergen, cada cual se considera “experto” en lo “suyo” y de ahí que no haya verdaderos planes de desarrollo ni para la regiones ni para las ciudades ni para sus sectores. Al punto de que la pregunta de Leibniz aquí se puede formular al revés: porque no hay nada en lugar de algo. Es lo que ha unido a un grupo de profesionales de la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali, la Sociedad Colombiana de Arquitectos filial del Valle, y profesores de las tres escuelas de arquitectura de la ciudad, con el fin de realizar un marco interdisciplinario para un plan a largo plazo para el valle del río Cauca.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 22.06.2017

15.06.2017 ¿Disparates?

“LOS DISPARATES DE BARNEY!!!!” fue el “disparo” de “9-hamilton” a la sugerencia de dividir el Departamento del Valle del Cauca en dos: el del Pacífico con capital Buenaventura, y el existente, reducido al valle geográfico del río Cauca, y trasladando su capital a Buga. Comentario que motiva a proponer mas disparates, que puede que sean sueños, como los considera “Andresam”, pero no por ello contrarios a la razón. Al fin y al cabo soñar también es anhelar persistentemente algo, lo que desde luego no es un disparate, ya que la barbaridad sería no hacerlo. Como dice Fabio Silva “sería posible que en el Puerto se quedara algo de la riqueza que genera” (El País, 04/06/2017).

         Y si para mejorar las condiciones del valle del río Cauca y las de la costa Pacífica sería razonable separar en dos el actual Departamento del Valle del Cauca, como su mismo nombre lo sugiere, en Cali, por lo contrario, hay que unir administrativamente su área metropolitana de facto, la que para nada es un sueño sino un hecho, espontáneo y no planificado, lo que si es una barbaridad. Y una vez constituida, proceder, ahí sí, a dividirla en varias ciudades dentro de la ciudad, como se ha propuesto varias veces en esta columna durante casi dos décadas (ver: “Ciudades en urbes [en lugar de ciudades enormes]”, Caliescribe.com, 03/06/2017).

         Y en una de estas ciudades dentro de la ciudad, la de San Fernando, usar el Pascual Guerrero, propiedad de la Universidad del Valle, para los deportes de aficionados y no para su negocio, y usar el estadio del Deportivo Cali, en la directa a Palmira para los partidos profesionales, facilitando mucho el control de las “barras bravas”. Es sin duda sensato, y en eso la decisión del Alcalde, de no prestarlo hasta que no se disponga de un control eficiente, sería razonable si no fuera por el desorden que de todas maneras se produce en el transito vehicular como peatonal y los ruidos varios que genera el espectáculo molestando a sus vecinos a la redonda.

         Pero considerando que el tránsito en Cali es todo un disparate per se, y no apenas durante los partidos en el Pascual Guerrero, lo razonable sería comenzar por no continuar hablando de la movilidad “de” la ciudad sino “en” la ciudad, la que implica desde los peatones hasta los que “no” van en el tren ligero por la sencilla razón de que es un sueño que aún no despierta, y mientras tanto todos los sistemas de “sólo” buses articulados en el país han sido un costoso fracaso (ver: Aurelio Suárez Montoya, “Alerta roja en el trasporte masivo”, El Espectador, 03/06/2017) pese a lo cual en Cali se le siguen dando recursos en lugar de replantear todo el sistema a fondo.

          Pero son algunos políticos los que no van a permitir que se divida el país de acuerdo con su geografía e historia, o en Cali juntar los municipios vecinos en un área metropolitana, como ya se ha hecho en otros departamentos y en otras ciudades, mientras que eso vaya en contra de sus intereses electorales; y por su parte, algunos de los negociantes del deporte son los que no van a permitir fácilmente que al Pascual Guerrero se le de otro uso, y algunos de los del transporte los que no se integraran fácilmente bajo una sola autoridad que mande en el Transporte Publico de la ciudad. Es decir todo un verdadero disparate en contra de la razón, y de ellos mismos, digno de Trump. Mientras tanto se seguirá soñando en esta columna pues no hacerlo si que es un costoso disparate, como se aclarará en una próxima entrega.


Columna publicada en el diario El País de Cali. 15.06.2017

01.06.2017 ¿El Departamento del Pacífico?

El valle del río Cauca y la costa del Pacífico, entre los mismos paralelos, son regiones bastante diferentes geográfica e históricamente. Además Buenaventura no es el puerto de Cali, si no el más importante del país ya que por él sale el 80% del café y pasa el 60% de todo el comercio internacional marítimo de Colombia. Pero, infortunadamente, está en manos de políticos que dejan mucho que desear, y por eso el convertir dicha región en un nuevo departamento tendría ese mal comienzo que podría echar a perder la idea, pero al menos sus relaciones con el “centralismo” de Bogotá no tendrían que pasar por el de Cali, en donde además interfieren con el mejor manejo de los asuntos del valle geográfico.

Cada vez mas los Departamentos aquí giran alrededor de ciudades importantes, lo que llevó a la partición del de Caldas en tres departamentos con capitales en Pereira y Armenia además de Manizales. Y Buenaventura, fundada en 1540, apenas seis años después de Cali, y hoy Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturístico, con sus  381.746 habitantes urbanos y 415.640 en total, sin duda es importante. Además cuenta con la Universidad del Pacífico, una institución pública con programas de Ingeniería de Sistemas, Arquitectura, Sociología, Agronomía del Trópico Húmedo, Tecnología en Acuicultura, Tecnología en construcciones civiles y Tecnología en gestión hotelera y turística; como también con sedes de la Universidad del Valle y del Sena.

Buenaventura fue establecida primero como puerto fluvial a orillas del río Anchicayá y vino a ser un puerto marítimo, en la isla de Cascajal, solo unos trescientos años mas tarde, ya después de la Independencia de Colombia. Y a principios del siglo XX se concluyen el ferrocarril a Cali y luego la carretera, actualmente en ampliación, ya conectada con  el interior del país pasando por Buga, y a la que una nueva carretera le permitiría su continuación directa a Bogotá, sin pasar por “La Línea”, e incluso en un futuro hasta Caracas. Y como se sabe, en el siglo XXI el Pacífico será cada vez más una zona de la mayor importancia económica y política en el mundo.

Además existen en Buenaventura otras actividades económicas diferentes a las portuarias. Las más destacadas son la pesca y la extracción y procesamiento de la madera. La minería ocupa un lugar importante, sobre todo con la extracción del oro, aunque todavía de forma artesanal, y el comercio y la industria son muy activos. El turismo es allá un importante generador de empleo e ingresos, pues la región cuenta con playas y ríos de excepcional belleza natural y una gran biodiversidad. Y por supuesto está el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que habría que llevar a Buenaventura, a donde pertenece con pleno derecho.

Por otro lado, concentrar el Departamento del Valle del Cauca en el valle geográfico de dicho río, ayudaría a retomar el sistema de ciudades que tuvo desde Santander de Quilichao a Cartago, unidas por el ferrocarril, y a incluir en él todos los municipios que están en su extremo sur hoy pertenecientes al Departamento del Cauca. Igualmente habría que trasladar la capital del Departamento a Buga, casi en la mitad de dicho valle, mermándole presión demográfica a Cali, lo que tanto necesita. El nuevo Departamento del Pacífico fortalecería esta región, la que junto con la del Caribe, el Centro Andino, los Llanos Orientales y la Amazonia, son las cinco que conforman la geografía del país.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 01.06.2017


12.04.2017 ¿Una salida?

Los que traman, como Vladimir Putin, aseguran que la avalancha sobre Mocoa es sólo un evento natural más en el que las actividades del ser humano nada tienen que ver, y los que siguen a Donald J. Trump, que no son pocos, dicen que el cambio climático es otro cuento chino. Sin embargo lo preocupante es que aunque la humanidad está mucho más amenazada por una eventual guerra nuclear, ya lo está por el evidente calentamiento global, pues no apenas modifica el clima y aumenta la potencia y la frecuencia de los fenómenos naturales, sino que acelera el deshielo y con él el agotamiento de las fuentes de agua dulce, y ocasiona la subida del nivel del mar en las costas comprometiendo todos los puertos.

Al respecto de estos temas, tratados recientemente en una columna hace unos días (Enterémonos,  29/ 03/2017), Andrés Felipe J... , lector de ese texto, y quien sí se enteró, comenta que “independientemente de que hagamos las cosas mejor, la raza humana es insostenible a largo plazo. Consumir menos tal vez nos haga sentir mejor o con menos culpa, pero no soluciona el problema. Rompimos el equilibrio del ecosistema y lo seguiremos haciendo hasta alcanzar una profunda crisis. Estoy seguro que no alcanzaremos mil años mas a este ritmo y eso es un parpadeo en la historia de la humanidad y un ínfimo instante en la historia de la tierra.” (elpais.com.co, 03/30/2017)

¿Será que, como concluye Andrés Felipe J…, “la opción es el arte y el amor mientras llega el caos”.  Desde luego que la vida no tiene otra salida que la muerte para todos pero por eso mismo es tan importante vivirla lo mejor que se pueda. El problema es que para muchos se trata del poder y ahora del dinero y no de amar las cosas bellas, materiales e inmateriales, que no son pocas, pero el inconveniente es que los que mandan son las multinacionales con sus productos de obsolescencia programada, vendidos mediante una propaganda engañosa (Noam Chomsky ¿Quién domina el mundo? 2016). Así, el infierno son los otros, como ya lo escribió Jean Paul Sartre para A puerta cerrada, 1944.

Y los otros ahora son muchos, exactamente 7.497.540.916 al 13/04/2017 a las 5:17 am, sobrepoblación que provoca un empeoramiento del entorno, disminución de la calidad de vida y situaciones de hambre y conflictos. Lo que sucede sobre todo cuando las ciudades crecen muy rápidamente y sus nuevos habitantes no tienen tiempo suficiente para adaptarse a sus diferentes culturas urbanas, formadas a lo largo de muchos años, y de ahí la importancia de conservar en ellas los entornos históricos construidos, escenarios de la vida urbana como lo señaló Lewis Mumford (La cultura de las ciudades, 1938) tantas veces citado aquí, y no considerarlos “viejos” y obsoletos, sino renovarlos.


Ciudades en las que los políticos corruptos en vez de llevar a sus habitantes a ser mas altruistas y mejores ciudadanos, los dejan a su suerte exacerbando así su egoísmo atávico, al punto que por un interés mezquino, si mucho algún dinero, siempre votan por ellos, que además son financiados por los grandes contratistas de obras públicas sin terminar, llevando a que la calidad de vida en las ciudades empeore, comenzando por la movilización y el ruido ajeno, para no hablar de su cada vez mas caótica feúra. Así, el arte y el amor no bastan; se necesita algo de dinero, no tanto, y educación para la vida, mucha, para no dejarse engañar de las modas inducidas ni de muchas de las redes sociales que las replican. 

Columna publicada en el diario El País de Cali. 12.04.2017

30.03.2017 Enteremonos

Como muchos animales, el ser humano requiere para vivir aire, agua y alimento (vegetal, animal y mineral pues es de los pocos que es omnívoro) y proteger su cuerpo y comunicarse con los demás (Michael Pollan, El dilema del omnívoro / en busca de la comida perfecta, 2006, p. 410). Jugar a hacer comidas, vestidos y casas eran diversiones de los niños en muchas culturas hasta mediados del siglo XX, los que además no paran de hablar. Con el tiempo el aire se llenó de aromas, el agua indujo a alegres bebidas, el fuego convirtió los simples alimentos en sabrosas comidas, aparecieron ropas y abrigos, y se buscó refugio en las cuevas o se los recortó en el bosque, lo que llevó a la arquitectura y las ciudades.

         Hoy, aparte del peligro de un conflicto nuclear (Marcos Peckel, El País, 08/03/2017), la contaminación del aire con gases de efecto invernadero trastorna el clima, cada vez hay menos agua dulce en el mundo, y la comida industrializada provoca obesidad y otros males (Pollan, p. 79). El vestir se volvió una moda frívola, la arquitectura comercial o sólo espectáculo acaba con la imagen de las ciudades, la sobrepoblación obliga a su rápido crecimiento pues ya no es posible vivir todos en campo, la globalización liquida las tradiciones, y en las “redes sociales” prima la desinformación (Umberto Eco, De la estupidez a la locura / Crónicas para el futuro que nos espera, 2016, pp. 100 a 102, 131 y 366).

         Para comenzar a enderezar este peligroso rumbo, ya que poco podemos hacer contra una guerra nuclear, aparte de protestar, igualmente hay que hacerlo y muy duro contra la corrupción de los políticos y empresarios, votar en todas las elecciones y si no hay por quién, hacerlo en blanco, apoyar las eventuales propuestas acertadas. Informarse en los medios mas independientes y ojalá en varios para verificar lo dicho y escuchar diferentes opiniones, como igualmente evitar la adicción a los teléfonos “inteligentes” la que a muchos los puede llevar a perder la atención, la memoria y la creatividad (Peligrosa obsesión, revista Semana, Bogotá 05/02/2017, p. 72).

         Desde luego también hay que racionalizar en todas las viviendas el consumo de agua potable, y no generar desperdicios o reciclarlos en el sitio, y en las ciudades almacenar la de las lluvias y reciclar todas las aguas servidas. Usar mas el transporte público, y las bicicletas y sobre todo caminar mucho mas, para lo cual en lugar de comprar vivienda hay que alquilarla cerca al trabajo como al centro de las ciudades, y en consecuencia exigir andenes y prioridad para los peatones. Y preferir, dado el caso, habitar en ciudades intermedias, las que, la mayoría de ellas, tienen mucho mejor calidad de vida en términos de seguridad, movilidad, funcionalidad, confort y economía, que las grandes urbes.


         Igualmente hay que escoger en lo posible bebidas y alimentos locales, frescos y orgánicos; vestirse bien, es decir de acuerdo con el clima y no con las modas de afuera; evitar las viviendas en serie y mal diseñadas repetidas ad nauseam; y conservar lo mejor y aun pertinente de las tradiciones de cada lugar. Y sobre todo reproducirse menos y mas responsablemente si es que de verdad se piensa con optimismo en el futuro de las siguientes generaciones. Algunos de todos estos temas se han tocado en columnas anteriores pero no sobra repetirlos y vincularlos con algunos nuevos. Se trata del Aire, el Agua y los Alimentos mas la Protección de los humanos, su Cobijo, y la Comunicación entre ellos.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 30.03.2017

04.03.2017 El proyecto

Rasmus Waern y Gert Wingärdh en ¿Qué es la arquitectura? y 100 preguntas más, 2016, desde luego también hablan de los arquitectos, y al respecto recuerdan como con la arquitectura moderna “resultaba sencillo estar de acuerdo con [sus] comodidades aunque no con su estética [y] debido a que cada uno parecía que tenía su propia idea de lo que era belleza, el enfoque más racional consistió en ignorar el tema” (p. 10), y por supuesto el problema es que “la arquitectura extraordinaria exige habilidades extraordinarias (p. 11) y que no toda debe serlo: de hecho la mayoría.

“En la época en la que todo el mundo conocía las reglas […] resultaba más sencillo conseguir que todo el mundo marchara al mismo paso [y] cualquier buen estudiante era capaz de producir una buena arquitectura [y] el hecho de que esta fórmula desapareciera no significa que no pueda volver a imponerse [pues] estuvo presente durante más de mil años” (p. 11) y el punto es que ”reutilizar una solución antigua es una forma de renovar la arquitectura [pero] no existe motivo para inventar algo si no va constituir una mejora ” (p. 15). U otra alternativa, cabe pensar.

“¿Los arquitectos deben pensar en todo? Si. Eso es exactamente la arquitectura [y] en contraposición con los problemas técnicos, los defectos artísticos rara vez pueden corregirse más tarde” (p. 11). “El arte plantea preguntas; la arquitectura las responde” (p. 22). Es precisamente lo que diferencia la arquitectura de las otras artes y por eso “los edificios, o al menos su reputación, a menudo sobreviven a sus creadores” (p. 21) y de ahí que “conseguir que se publique el propio trabajo es la única forma que tienen los arquitectos o los edificios de forjarse un nombre” (p. 26).

“Antes que [Imhotep, siglo XXVII a. EC.] hubo también otros arquitectos [basta imaginar] el momento en que las primeras pieles de animales se colocaron en el suelo” (p. 41). “La arquitectura es un selfie colectivo” (p. 50). “La arquitectura contemporánea se halla, por tanto, vinculada de una manera inseparable a los concursos arquitectónicos, del mismo modo que la sociedad contemporánea esta relacionada con la competición por sí misma” (p. 53). Para bien y para mal, habría que anotar, pues infortunadamente siempre dependen de las bases y sobre todo de los jurados.

Al fin de cuentas “lo que importa son el clima, el terreno y la sociedad” (p. 58). “Sin edificios, ninguna civilización, ni siquiera la de especie humana, puede sobrevivir” (p. 71). “Cada época tiene su propia moral: la sostenibilidad es la más importante en la nuestra” (p.75). La arquitectura “tiene poca relación con los cálculos [y sus ] parámetros más importantes […] son el hombre y sus sentidos” (p. 89). “¿No pueden los arquitectos hacerlo bien desde el principio? No. Diseñar es aprender” (p. 90), y sin duda “la incerteza puede ser la esencia del proceder creativo” (p. 91).

Y, finalmente, responden al título de su pequeño libro: “¿Que es un arquitecto? Un constructor jefe” (p. 94). El caso, pues, es que la palabra arquitecto viene del latín architectus, y este de Architéktön, del griego clásico arkhé (mando) y téktön (obra), y designa a ese personaje, mezcla de artista y técnico, que proyecta edificios y espacios urbanos para el ser humano atento a su correcta construcción posterior, además de que, como lo señalan Waern y Wingärdh, “deben perfeccionar su diseño de los detalles” (p. 67).

Artículo publicado en la revista virtual Caliescribe.com 04.03.2017

18.02.2017.La forma

Como se dijo en columnas anteriores, respecto al emplazamiento, uso y construcción de los edificios y ciudades en ¿Qué es la arquitectura? y 100 preguntas más, 2016, Rasmus Waern y Gert Wingärdh también se refieren a su forma, y dicen al respecto que “una casa nunca es tan bonita como cuando atesora el paso del tiempo” (p. 2), lo que en ciudades que han crecido muy rápidamente, como Cali, pocos entienden.

También indican que “existe un significado muy importante cuando se cruza un umbral, sobre todo uno de gran altura” (p. 3) ya que “la interacción entre abierto y cerrado es la esencia que subyace en la arquitectura” (p. 5) , en otras palabras es al arte y la técnica de disponer los vanos de los cerramientos y divisiones de los espacios de una edificación para que se pueda usar y al tiempo que emocionen.

Y señalan al respecto como “los defectos artísticos rara vez pueden corregirse más tarde” (p. 12) y que “no hace falta que transcurra mucho tiempo para que una construcción empiece a cambiar su forma, tanto si se quiere como si no” (p. 13) pues “sin un cambio continuo, la arquitectura se convierte en banal” (p. 20). Mas es preciso señalar que dicho cambio no puede ser apenas frívolo.

“La austeridad perfecciona un proyecto y confiere su belleza a la vida del edificio” (p. 24) pero por lo contrario en los lugares de culto “se espera que su arquitectura exprese algo celestial” (p. 30) y el hecho es que “en todos los espacios más grandes del mundo siempre hemos mirado hacia arriba con asombro” (p. 33). Es justamente a lo que obligan todos los patios.

“Las paredes blancas pueden realzar un espacio [pero] utilizar el color requiere una mayor dedicación” y “trabajar con la naturaleza en lugar de en contra de ella es un buen principio” (p. 31) pero que por lo contrario “una fachada repleta de formas y colores está, por naturaleza, desordenada” (p. 35). Y junto a otras similares genera el feo caos urbano de tantas ciudades de Latinoamérica, como Cali.

Aunque “el estilo de los edificios no ejerce un impacto en el funcionamiento de una ciudad” (p. 51) “los estados totalitarios pueden reconocerse por su arquitectura rígida” (p. 53). Mientras que “la repetición es fantástica, siempre y cuando se mantenga dentro de ciertos límites” (p. 66) y “la simplicidad exige una enorme variedad si hay que evitar ser banal” (p. 76) y por lo demás “un edificio debe cuidar bien sus arrugas “ (p. 76).

“No existe otra forma de arte que se halle tan arraigada de manera natural a un lugar como la arquitectura” (p. 78) por eso: “Busca el cambio, pero cuando este se ha conseguido, pierde su poder” pues “la arquitectura que solo puede definirse en oposición a algo con rapidez se convierte en agobiante” (p, 79). De otro lado “ningún edificio puede evitar un primer plano” (p.81) lo que lo asimila equivocadamente a un cuadro.

“Por otro lado, las ¿???????? hermosas son incluso más bellas cuando vuelven a nosotros una y otra vez. La arquitectura residencial siempre se ha basado en la repetición, y muchos diseños acaban por producir una monotonía demoledora” (p. 83) “La diversidad de la naturaleza es imparable” (p.86).

“El arte de diseñar el espacio tiene poca relación con los cálculos [y] los parámetros más importantes de la arquitectura son el hombre y sus sentidos.” (p. 89) pero “pocos arquitectos posen el talento para diseñar sus edificios con la sencillez de lo vernáculo” (p. 94). “El reto consiste en diseñar una forma válida” (99). Lo que quiere decir que lo sea en su función, emplazamiento, construcción y forma.

Artículo publicado en la revista virtual Caliescribe.com 18.02.2017

07.01.2017 Pensamientos

Vale la pena preguntarse si no sería mas prudente mirar hacia el futuro, a lo que se nos seguirá viniendo encima y pensar a fondo, pues la mayoría, en medio de tanta mentira, no se ha percatado de lo que implican los rápidos avances en la biología y la informática de los que habla Yubal Noah Harari en Homo Deus, 2016, y ni siquiera del evidente trastorno climático que estamos ocasionando o de un eventual desastre nuclear.

Que la filosofía ahora debe basarse mas en la ciencia y que el arte debe reencontrar su rumbo, y que hay poner de nuevo a la técnica en su sitio, para el desarrollo y no apenas para los negocios, incluyendo desde luego a la arquitectura y a las ciudades que esta conforma. Y así lograr que la estética urbana sea común culturalmente a la mayoría de los habitantes en cada lugar, desde el edificio, la calle y el barrio, a la ciudad.

Que para que las ciudades sean sostenibles se privilegie el trasporte masivo público, múltiple pero integrado, y se de prioridad a peatones y andenes. Igualmente la energía solar para la industria, el comercio y la vivienda, el reciclaje de las aguas servidas y lluvias, y la renovación del patrimonio construido impidiendo el desperdicio que implica su demolición total. Y la brutalidad cuando además es de interés cultural, pero igualmente la urbanización descontrolada y la destrucción de la naturaleza y la biodiversidad.

Que la unión libre lo sea para todo tipo de parejas y que todas puedan adoptar niños, comprobando su solvencia ética, educativa, mental, de salud, económica y legal, y que se eduque a la gente para que tenga menos hijos justamente pensando sus posibilidades para a su vez educarlos bien. Que se legalicen todas las drogas, mientras no causen problemas a los otros, y la muerte digna, solicitada por la persona, o su familia si es del caso pero avalada por un consejo médico.

Que la sociedad sea laica y las tradiciones como la lengua, comida, vestido, recreaciones y otras se conserven pero solo en sus lugares de origen, y sin molestar a los demás en otras partes, y lo mismo con todas las religiones. Pero que se eliminen las fronteras: que la gente “sea” de donde habite. Que la educación cívica y básica deba ser para todos y que la profesional sea gratuita mas solo para los mejores estudiantes y en las mejores universidades.

Que todas las personas particulares paguen un solo impuesto creciente deducido automáticamente de sus ingresos, y que la propiedad privada desempeñe de verdad una función pública y sea expropiable para beneficio público, y pague solo un impuesto predial de acuerdo con su valor comercial. Que la Justicia sea sencilla, radical y lo mas tecnificada que se pueda, pero que se revise periódicamente.

Que lo público prime sobre lo privado; que el voto sea obligatorio y las mayorías lo sean de verdad y no la mitad mas uno. Que los ciudadanos elijan a los concejales de sus ciudades, los diputados a las asambleas y los representantes al congreso, y los distintos gremios y la academia nombren sus propios representantes a cada una de estas instancias, y las dos primeras respectivamente designen alcaldes y gobernadores.

Y los presidentes ¿qué remedio por ahora? si por voto universal, pero meditar en asuntos como los expuestos arriba, y en un mundo cada vez mas globalizado y no siempre para bien, y no solamente en el país y la familia, ayudará a votar mejor en las próximas elecciones, las que serán cruciales para el futuro de todos, tanto el inmediato como el posterior.

Artículo publicado en la revista virtual Caliescribe.com 07.01.2017