24.10.2015 ¿Democracia?

Mas de la mitad de los posibles electores se abstienen de votar. Se venden y compran votos. Se financian campañas a cambio de contratos. Se eligen personas que tienen asuntos pendientes con la Ley. Se amenazan candidatos e incluso se los elimina. Estos no hacen propuestas sino promesas que anuncian con retratos y eslóganes en grandes y costosas vallas como si fuera propaganda comercial (que lo es) y no se analizan ni debaten seriamente. Y para rematar, por un error del CNE miles no podrán votar el Domingo.

Pese a que cerca del 80% de los habitantes del país viven actualmente en ciudades no tienen todavía una cultura urbana, lo que lleva tiempo adquirir, pero todos sus votos valen igual independientemente del grado de educación ciudadana de cada elector. Al tiempo que la gran mayoría de los candidatos a las alcaldías no tienen estudios ni experiencias ni conocimientos ni experticia en el aspecto urbano arquitectónico de las ciudades que irresponsable o ingenuamente pretenden orientar.

De siempre las ciudades han sido lugares para hacer negocios pero ahora y aquí se han vuelto ellas mismas un negocio. Es el objetivo único de casi todos los políticos, propietarios del suelo rural que rodean los cascos urbanos, constructores de vivienda y obras públicas, y transportadores. Y, como dice Umberto Galimberti, a diferencia de las ideas que pensamos, los mitos al respecto nos gobiernan no con lógica sino con psicología (Los mitos de nuestro tiempo, 2009).

Democracia (Del gr. dḗmos, «pueblo» y krátos, «poder» o «gobierno») es una doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno, y pueblo (Del lat. popŭlus) es el conjunto de personas de un lugar, región o país. Pero pese a que se dice que este es un país de regiones se insiste en que tiene un solo pueblo, sólo por que habla un mismo idioma y profesa una sola religión, aunque ya no tanto, los que fueron, con la arquitectura, las otras armas de la conquista (F. Chueca Goitia, Invariantes en la Arquitectura Hispanoamericana, 1979).

Y ya en 1823 Gaspar decía Théodore Mollien que: “No es fácil decir cual es la opinión política de los bogotanos: como todos los capitalinos, suelen ser criticones, porque ven de cerca el juego del gobierno; pero en realidad son para este más bien espectadores indiferentes del mantenimiento en el poder o de su caída, que enemigos peligrosos. Con tal de que no les hagan pagar impuestos y les dejen criticar a su gusto, se creen libres.” (Citado por P. Navas: Le Tour du Monde, 2013, t.1, p.8).

En conclusión, en Colombia no existe un predominio del pueblo en el gobierno político del Estado, que es otra acepción de la palabra “democracia”, y tampoco sus habitantes conforman en rigor un pueblo pues no es un país con gobierno independiente, que es otra acepción de la palabra “pueblo”, pues es permanente la dependencia política que se tiene con Estados Unidos, y que tanto ha señalado Antonio Caballero en la revista Semana. Pero también es cultural.

Por eso votar en blanco, aun cuando pierda, es sin duda mejor que abstenerse y sólo criticar pues educa en el ejercicio de la democracia, haciendo que los electores no sean tan diferentes entre ellos en tanto ciudadanos. Y al tiempo cohesiona a los inconformes, cuestiona a los políticos tradicionales y así ayuda a mermar la corrupción. Al fin y al cabo, como ya lo dijo Friedrich Wilhelm Nietzsche: la democracia sólo es posible entre iguales. Y a su vez nos iguala.

Artículo publicado en la revista virtual caliescribe.com. 24.10.2015

03.09.2015 Carpe Diem

El número cinco, gemelo del tres, principio, medio y fin, está justo en la mitad de los primeros nueve números naturales, y es el usado para contar elementos… con los dedos de la mano. Así, el día tiene dos partes, y la de ‘día’ lo conveniente es vivirla en cinco momentos y dejar la noche sólo para dormir, a fin de realizar a la luz del sol las otras dos de las tres actividades básicas del ser humano, trabajar, que incluye estudiar para poder luego trabajar, y a descansar se dijo.

Al amanecer la noche es aún más fresca, aun en estos días en que el cambio climático ya no deja muchas dudas, y comienza con el clarear del cielo y con frecuencia se tiñe la ciudad toda de dorado antes de que el sol dé de lleno y horizontalmente en sus edificios llenándolos de belleza hasta los más feos, y por eso hay que aprovechar para escribir antes de que aumenten los ruidos urbanos, y desayunar temprano y abundantemente pero no como un rey sino como un inglés.

La mañana, que pese a todo insiste en ser fresca, es el momento de trabajar, estudiar y enseñar, justamente para aprender y poder trabajar mejor, por lo que es necesario alargarla corriendo al menos una hora hacia la tarde el almuerzo, comiendo ahí si como un príncipe, es decir con austeridad, y partirla en dos poco antes de las once con las medias nueves aunque se deberían llamar onces, precisamente, y no a la reunión o media comida de la tarde cuando el día comienza a refrescar.

Al medio día, por lo contrario, el calor es el más intenso y mejor que apenas un almuerzo tarde sí que es conveniente una siesta corta pero en una gran hamaca en la sombra de un corredor o mejor en la penumbra de un cuarto en donde las diferencias de temperatura entre el exterior y el interior haga correr suavemente el aire, lo que se puede aumentar meciendo la hamaca ayudando a su vez a dormitar apenas que es en lo que consiste una verdadera siesta.

La tarde es para terminar las tareas de la mañana y hacer vueltas y compras y al final, cuando baja la brisa fresca de la cordillera y el cielo se llena de arreboles, leer, escuchar música o ver cine terminado con unas onces, que se deberían llamar de cualquier otra manera menos happy hour, porque felices deberían ser todas; velada, por ejemplo, para solazarse de algún modo, como la define el diccionario, con los compañeros o los amigos si es que no son los mismos.

Al anochecer todas las ciudades sí son bellas, y el silencio del conticinio, cuando llega la noche, es mayor, y por eso hay que comer temprano como en el campo. Pero los días en que aparece la luna en el horizonte y trepa lento por el cielo son más emocionantes y entonces lo procedente es cenar tarde, y comiendo bien y de todo y con un buen vino y un mejor cigarro y al aire libre, no como un mendigo los que no deberían existir si nos preocupáramos por la verdadera paz.

Por eso mejor un calendario lunar de 30 días (su ciclo es de 29,5 en promedio) que en 12 meses de cinco semanas de seis días, más un domingo extra cada tres meses y uno o dos más al final del año, por lo del bisiesto, completaría los 365 días del tránsito solar que determina las estaciones. Y habría Luna llena los mismos días de cada mes, y con todos ellos Carpe Diem otra vez, alargando el anochecer para disfrutar hasta el concubio, cuando la gente se retira dejando reposar a la Luna.

Columna publicada en el diario El País de Cali 03.09.2015

22.08.2015 Avanza el blanco

Promediando las encuestas de Ipsos y Cifras y conceptos (Semana 09/08/2015) se puede deducir que la intención de voto indica que en Bogotá el voto en blanco va de cuarto con el 13% detrás de Peñaloza, 24%, Pardo, 19%, y López, 17%. En Medellín va de segundo con el 16%, detrás de Salazar, 17%, seguido por Gutiérrez, 12%. En Cali va de tercero con el 14%, detrás de Garzón, 25%, y Ortiz, 21%, y por delante de Armitage, 13%. Aunque en Bucaramanga va de primero, con el 31%, seguido por Hernández apenas con el 9%, es improbable que ahora gane el voto en blanco también en las otras grandes ciudades como ya sucedió en Bello hace cuatro años.

En Barranquilla el 67% votará por Char, pero en el país crece el descontento por la corrupción de su política: candidatos que compran encuestas y votos, electores que los venden, y empresarios que financian campañas a cambio de contratos. El voto en blanco es la alternativa para esa mayoría, mas de la mitad, que se abstiene de votar alegando con razón, casi siempre, que no hay por quien. Es sumar el descontento y hacerlo sentir; y si hay un candidato muy bueno mas sin posibilidades lo mejor que puede hacer es sumarse al blanco, justo lo contrario de lo que recomienda Camilo Acosta: “Si no le gusta nada, en últimas láncese usted” (Las 2 Orillas, 08/03/ 2014), lo que no pasa de ser una “boutade”.

Ojalá todos los electores en potencia entiendan que es mejor perder votando en blanco que perder votando por el menos malo, o que abstenerse y quedarse en la casa viendo por la televisión como ganan los no preparados para el cargo, como sucede casi siempre con los alcaldes, como Petro, por ejemplo. Rara vez tienen estudios de urbanismo o arquitectura o experiencia en ciudades, al contrario de Peñalosa, que ojala ahora si gane de nuevo, porque una ciudad no solo es lo que sucede en ella sino el artefacto urbano arquitectónico mismo, en el que pasa todo lo que pasa en ellas, incluyendo la política generando un circulo vicioso; por ejemplo Bogotá o Cali.

Al menos que demuestren un mínimo conocimiento para que puedan escoger adecuadamente a un director de la secretaría de planeación respectiva que si lo tenga. Y eso, pues como es el caso lamentable de Cali, han sido tan desmanteladas dichas secretarías al punto de que ya no tienen como planificar nada y menos ejercer un eficiente control sobre unas ciudades en las que no solamente los pobres recién llegados invaden y construyen ilegalmente, sino igualmente grandes empresas que levantan altísimos y codiciosos edificios que no cumplen con las normas establecidas (Willy Drews, Superlativos, Torre de Babel, 06/07/ 2015) ni respetan el entorno pre existente.

Como lo señaló Einstein “existe, además, otro derecho humano que pocas veces se menciona, aunque está destinado a ser muy importante: es el derecho, o el deber, que posee el ciudadano de no cooperar en actividades que considere erróneas o dañinas” (citado por José Saramago: Alabardas, 2014, p. 111). Votar en blanco es poner en práctica ese derecho de objeción y desobediencia civil; y para los abstencionistas es poder cumplir con su deber ciudadano de votar. Si se suman los abstencionistas al voto en blanco barrería en Bucaramanga y Medellín y ganaría en Bogotá y Cali. En Barranquilla al parecer casi todos se sumarán a Char ¿tan bueno será allá el negocio?

Artículo publicado en la revista virtual caliescribe.com.  22.08.2015

25.07.2015 Multas

Si estaciona en cualquier ciudad de Colombia en un sitio en donde la demarcación existente allí no cumple con las normas, la multa la paga usted y no el que la demarcó ilegalmente en el suelo, en muchos casos la misma Secretaría de transito. ¿Se podrían multar los Municipios a si mismos?

Si circula ateniéndose a una flecha medio borrada en el suelo puede ser multado por ir en contravía si mas adelante hay otra en sentido contrario o justo al voltear la esquina por lo que no habrá podido verla. Y si frena y se devuelve podrá ser multado por ir de nuevo en contravía.

Si circula por su carril ¿sabe que es eso, no? y al cruzar una calle se encuentra repentinamente que va en medio de dos carriles, escoja que multa le conviene: por zigzsaguear o por no ir por su carril, aunque siendo serios le podrían poner las dos…o tres por alegar con la Autoridad.

Si se encuentra con una señal vertical que indica lo opuesto a una demarcación en el suelo de todas manera le pondrán una multa independientemente de a cual se haya atenido; y no eche reversa pues le podrán imponer otra multa o sea dos y ya sabe lo que pasa si se pone a alegar.

Si una señal le indica una velocidad máxima de 60 k/h y pocos metros después hay otra indicado apenas 30, frene sin importar si lo estrellan: el que estrella por detrás paga o apenas le recordará el oficio de su madre lo que no amerita multa alguna que se sepa; no importa si no lo oye o apenas se lo imagina.

Si se pasa un semáforo en rojo será multado pero sólo si va en su carro y siempre hay alguien que se lo pasa cuando están ocultos por una señal, incluyendo la que avisa que mas adelante hay un semáforo, o la rama de un árbol. Las bicicletas y motos nunca son multadas y menos aun si son de la Policía.

Si se encuentra de frente con otro carro debido a que hay carros estacionados a lado y lado, a los que por supuesto no han multado, haga amago de que va a echar reversa y después simule que se varó y pídale al otro que le ayude a empujar su carro: de inmediato le recordará su madre pero se retirará en reversa a costa de ser multado.

Si se estaciona enfrente de un garaje no se preocupe que no será multado a menos que en la puerta haya una señal oficial de no hacerlo, pero que se sepa ninguna persona la procura pues el tramite es engorroso y lento. Si acaso le desinflan las llantas, al menos una para que usted no sospeche que fue por estar bloqueando el garaje.

Si tiene apenas un carro compre otro para usarlo cuando el que tiene tenga pico y placa. Hacerlo no genera ninguna multa…a menos de que la placa termine en el mismo numero y usted no se haya percatado de semejante bobería. Pero de todas maneras da mas prestigio tener mas carros.

Si circula por la izquierda o en contravía y lo van a multar hágase el ingles y explique en español que mas atrás hay un accidente y han desviado el tránsito. Tenga la seguridad de que por decir mentiras no será multado nunca en este país como se comprueba todos los días no aquí sino en la Habana.

Y como lo informó la prensa hace unos días los conductores nunca tiene la razón pues los policías de tránsito si saben cuales son las demarcaciones y señales validas, y la culpa la tienen los contratistas que no eliminan las anteriores cuando ponen nuevas según explicó algún funcionario en alguna ciudad. ¿Será que no da votos?

Artículo publicado en la revista virtual caliescribe.com. 25.07.2015

16.05.2015 El clima

Como acertada y oportunamente se dijo un Editorial de El País (07/04/2015) el cambio climático no es “ninguna broma” aludiendo a las palabras del gobernador de California, Estados Unidos, cuando lanzó una alerta para que no se tomen a la ligera los efectos del calentamiento global; “fue un llamado de atención a los incrédulos, que niegan su existencia pese a las evidencias y escapan de la realidad en lugar de actuar.”

La angustia del gobernador Jerry Brown no es gratuita. Su Estado vive la sequía más intensa, lo que lo ha llevado a expedir un decreto de emergencia que ordena reducir el consumo de agua en un 25%, castiga con multas a quienes malgasten el recurso y da instrucciones para remplazar 4,6 millones de metros cuadrados de jardines ornamentales por otros con plantas que necesiten menos riego. Como quien hace una premonición, asegura que “el tiempo que tenemos en California, hará estragos en otras partes del mundo”.

En el norte del continente el calor y la sequía generan perjuicios. En el sur, en el desierto chileno de Atacama, la historia es a la inversa. Los vendavales de hace unos meses, que se creían improbables en el que es considerado el lugar más seco del Planeta, han arrasado poblaciones enteras. El balance habla de 26 personas fallecidas, 120 desaparecidas, 29.741 damnificados y 2.071 casas destruidas por unas lluvias intensas, que nadie esperaba.

Ese clima loco es la evidencia de que sí se le ha ocasionado un daño ambiental a la Tierra. Los cambios extremos demuestran que sí existe el boquete que se le ha abierto a la capa de ozono por cuenta de los llamados gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono, y que por ese hueco se filtran de forma más directa los rayos ultravioleta del sol.

El calentamiento global es el que hace variar las temperaturas de los océanos, produce fenómenos como el de El Niño, incrementa el poder de huracanes y ciclones, hace llover en zonas desérticas y produce sequías en regiones húmedas, debido a la sobrepoblación, el consumismo, el uso de combustibles fósiles y el desperdicio de agua potable y energía,

De esa incoherencia climática no se salva ya ningún país. Colombia lo ha vivido en días pasados con las granizadas bogotanas que dejan moles de hielo hasta de un metro de altura y que desploman techos; Cali ha padecido las inundaciones por los fuertes aguaceros que en cuestión de minutos colapsan la ciudad. Y los ejemplos se repiten en ciudades, regiones y naciones diferentes.

La solución siempre es la misma: concretar las políticas internacionales y emprender las acciones gubernamentales que se requieren y que ya están planteadas, como la de reducir la emisión de gases contaminantes a cero antes de finalizar el siglo. O acabar con la deforestación de bosques en Colombia a la vuelta de 5 años con lo que el país conseguiría reducir en un 50% el dióxido de carbono que se genera por la tala de árboles.

Lo que se debe hacer ya se conoce. Son los esfuerzos globales y los actos individuales los que le ganarán la batalla al calentamiento global producido por la especie humana, que afecta a todos los seres vivos incluido el hombre, y que se debe librar para salvar al Planeta y a la población que lo habita. Lo primero es, en todo caso, dejar de creer que el cambio climático es una broma, ilusionándonos con volvernos ricos.

Columna publicada en el semanario virtual caliescribe.com. 16.05.2015