25.12.2013 Votar bien

Si no hay por quien votar, en lugar de abstenerse, votar en blanco. Como lo aclaró ‘cuentosdeaguablanca’ un lector de esta columna, y se puede constatar personalmente en , el voto en blanco es una expresión de disentimiento o inconformidad, con efectos políticos. No genera pagos por reposición de votos, no se suma al candidato que obtenga la mayor votación (se contabiliza independientemente), y si la mayoría de los votos es en blanco, se deben repetir las elecciones con candidatos diferentes. Claro, es costoso repetir elecciones pero es mucho mas costoso repetir políticos comprobadamente malos.

Para votar en blanco se debe marcar únicamente la zona señalada como “voto en blanco”. Otra cosa es si un grupo significativo de ciudadanos, promotor del voto en blanco, lo inscriba como tal, teniendo una casilla con logo-símbolo propio, diferente al “voto en blanco”. Pero si no se marca nada el voto es considerado inválido, lo que es peor que abstenerse, que ya es lo peor que le puede suceder a una democracia: dejar que los demás elijan, que es como dejar que otros respiren, coman y amen por uno. El voto en blanco es el inicio de un cambio mientras la abstención no significa el fin de la continuidad.

Se informaba en esta columna hace unos meses (Vote en blanco, 07/06/2012) que en las elecciones de 2011 en Bello, Antioquia, ganó el voto en blanco: 56,7% frente al 43,3% del único candidato a la alcaldía, y se tuvieron que repetir con otros candidatos (la que evidentemente no leyó el Sr. Luis Borrero, otro lector de ¿Ciudad? o ya la olvidó pues ahí se avisaba sobre la legalidad del voto en blanco). En otras partes del Mundo se han logrado avances tan importantes como reducir congresos, y al de Colombia, uno de los mas grandes y mejor ¿remunerado? en relación con el número de sus habitantes y el salario mínimo, le sobra la mitad y, además, debería ser unicameral.

Como se dijo la semana pasada (Todo se compone, 19/12/2013) para componer a Cali… y al país hay que votar en blanco, y hacerlo reiteradamente hasta que no queden politiqueros; solo verdaderos políticos que entienden que la política es para generar políticas para la polis: medios para alcanzar un fin. Que vean el artefacto y no apenas lo que pasa en el, y su importancia para la calidad de vida en la ciudad. Y por supuesto votar es un acto de cordura con uno mismo, si se considera que los mismos con las mismas, elegidos por una minoría comprada, nos afectarán negativamente, y si no convence ninguno de los candidatos en las próximas elecciones, pues hay que votar en blanco.


Hace años (El voto urbano, 15/06/1998) mencionaba que ciudadanos -y ciudadanas- habían votado por una mujer (Noemi) y un intelectual (Mockus) en las ciudades de mayor tradición urbana con una actitud mas acorde al mundo desarrollado actual, caracterizado por su alta urbanización, su pluralidad cultural, su cero crecimiento poblacional, su conciencia ecológica, su enorme oferta de opciones, y el haber cambiado el proteccionismo y el paternalismo por la competitividad y la independencia y libertad de criterios y escogencias. Un mundo en el que los ciudadanos si no ven un candidato que los convenza, no se abstienen si no que responsablemente votan en blanco.

Columna publicada en el diario El País de Cali 25.12.2013 

30.11.2013 La ola blanca

La ola verde, cuya cresta no llegó a reventar en las elecciones presidenciales pasadas, por culpa de los que hacían ”surf” en ella, entró en su respectivo valle pero aun no ha muerto en la playa. Se encrestó de nuevo con el voto en blanco en las recientes elecciones para la Gobernación del Departamento del Valle del Cauca, y seguramente crecerá para las próximas elecciones de senadores y representantes.

El exagerado número, ineficiencia, corrupción, y desvergonzados sueldos, pensiones y demás prebendas de los “ Honorables Congresistas”, finalmente rebosaron la copa de los ciudadanos colombianos. No en vano ya cerca del 80% de los habitantes del país moran en sus ciudades, y como se sabe desde la Edad Media, el aire de la ciudad libera. Y el Internet libera aun mas, permitiendo que la ola verde de hace un par de años se pueda convertir en una ola blanca aun mayor. Si esa mayoría de ciudadanos que tradicionalmente se abstiene, vota en blanco o anula su voto, serian factibles medidas similares a las que el propone el primer ministro de China para los países en desarrollo.

El Ministro Wen Jibao (Joemir Beting, Rede Bandeirantes de Brasil, www.analitica.com) plantea la pena de muerte para crímenes atroces probados (¿mejor cadena perpetua?) y la reducción de la edad laboral y penal a los 16 años, pero al mismo tiempo propone invertir fuertemente en el cambio de la cultura del pueblo y en ciencia y tecnología, como también quintuplicar la inversión en educación, la reducción drástica de la carga tributaria, la reforma fiscal, la des burocratización, y la recuperación de la inversión pública.

Pero lo mas importante de lo que argumenta es la reducción drástica del salario y gastos de los políticos profesionales, y un severo castigo para los que sean corruptos (¿mejor pena de muerte?). Dos medidas ineludibles para poder poner en marcha las otras. Por eso dentro de la ola blanca se cuentan muchos de los que están proponiendo que en las próximas elecciones para el Congreso se vote en blanco por el Senado, y que se repita todas las veces que sea preciso hasta que desaparezca, por sustracción de materia ese costosísimo y lerdo sistema bicameral.

Nos seguiremos equivocando si apenas pensamos en Presidentes, Gobernadores y Alcaldes, porque los responsables del caos en que sigue hundido el país y de la precariedad de nuestras ciudades son en mayor medida un Congreso y unas Asambleas y Concejos Municipales que dan vergüenza, y unas Cortes que han perdido su rumbo. El hecho es que en general el nivel académico de los políticos profesionales en Colombia es muy bajo, su experiencia administrativa poca y su cultura general muy limitada.

Pero lo peor es que la politiquería es su modo de vida, y como les es difícil actuar totalmente dentro de la ley, se mueven entre coimas, componendas y prebendas. Según el DRAE, la política es la actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos. Pero también es la actividad del ciudadano -el responsable final de todo lo que pasa en el país- cuando interviene en ellos con su opinión y su voto, o de cualquier otro modo como votando en blanco, por ejemplo, pero por supuesto no puede actuar solo: de ahí la necesidad de la ola blanca ante la descomposición de los partidos tradicionales.

Columna publicada en el semanario virtual caliescribe.com. 30.11.2013

04.11.2013 ¿Geógrafos o Gramáticos?

Pioquinto Concha, en  su cuento La oración del relojero, tiene la prueba del sacrificio de  la dama conocida  como La rosa del Egeo, pues la pandilla de Los bellos, El ángel y Mamá Kepler, una matrona babilónica, se dieron a la caza de San Francisco de Transilvania, un antiguo problema para ellos, pero el golpe con la lámpara, cosas de niños pensaron, los llevó a el divino dilema: el éxodo o confesar la culpa  con la consiguiente pesadilla en el hipotálamo. De lo que se ocuparon los gramáticos pero curiosamente también los geógrafos.

Un somero análisis de estos veintiún deliciosos cuentos de Julio Cesar Londoño, cuentero él -que como todos los cuentos que en el mundo han sido son cuentos de otros cuentos- lleva a veinticinco asuntos, cuentos ellos todos, agrupados en cinco temas; todo un cuento largo: una novela en curso, pues.

En ellos es mas importante el como se cuenta el cuento que el cuento que se cuenta, lo que ya es todo un cuento. Son como un quinteto de cuerdas, cuyos instrumentos son palabras, datos, paisajes, asuntos y gentes, y lo importante es la “música” que logran juntos. Es el placer de leerlos; como es un placer oír composiciones contemporáneas, como Palladio de Karl Jenkins, pieza para dos violines, viola, chelo y contrabajo, un quinteto clásico, pues no todos los quintetos están conformados de la misma manera; pero eso es otro cuento.

Son cuentos, los de Londoño, mas verosímiles que reales. Verdades que lo parecen o no. Mentiras que lo parecen o no. O que no importa, porque lo importante es que lo parezcan…o no. Precisamente de eso es que tratan los cuentos: mentiras revueltas con verdades ¿O no?

Cuando Augusto Monterroso nos cuenta que "cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí" nos parece una divertida mentira, un cuento; pero la verdad verdadera es que se trataba de José Durand Flórez, apodado el Dinosaurio, que estaba llorando sus penas de amor, a quien el amigo que lo acompañaba (se supone) lo encontró todavía llorando cuando despertó al amanecer. Cosa que supo Monterroso, quien lo volvió puro cuento. El cuento mas corto, dicen.

Los Geógrafos y Los Gramáticos  son el mismo cuento pero repetido distinto, al punto de que parecen varios cuentos. Ya sean los dos cuentos orientales; los dos locales; el gusano y el sabio, que suman dos; y otros dos cuentos cualesquiera para completar ocho, y otros dos para completar diez y así.

Son cuentos mas inquietantes que interesantes, lo que es mas interesante. Dudas. Aciertos. Preguntas. Información. Desinformación. O sea, todo lo que cabe en los temas de siempre: el sexo, el amor, la muerte, los viajes, las epopeyas. Para que mas.

Son cuentos didácticos mas que ejemplarizantes. Se aprende por lo que no enseñan o por lo que enseñan, claro, o porque se olvida lo que no importa, lo que casi nunca se hace entre nosotros, o no se recuerda lo que si  importa, lo que tampoco hacemos y es mucho mas grave.

O se aprende algo porque si ¿y que? Igualmente se aprende de la música -aunque no se sepa bien que-, como acabamos de aprender de la de Karl Jenkins que nadie ha oído por estos rumbos. Al fin y al cabo el DRAE dice que cuento es un relato, generalmente indiscreto (¿?), de un suceso. Por eso es qué las moscas no van a cine, ni les interesan nuestros ídolos ni el balompié, pero sí que tienen proyectos para zumbar de pronto al lado de nuestros oídos, de lo que se deberían ocupara los biólogos y no los dramáticos y mucho menos los geógrafos.

Columna publicada en el portal de opinión www.programalallave.com. 04.11.2013

17.10.2013 Pre U

En estos días en que por fin se habla de la necesidad de mejorar los bachilleres que aspiran a entrar a la universidad, agregando un año a la secundaría o poniendo un pre universitario, bien vale la pena recordar la propuesta que se adelantó al respecto en la Universidad del Valle hace mas de veinte años. Se trataba de orientarse hacia lo que ya habían puesto en práctica las mejores universidades del mundo: que los estudiantes entren a la universidad y no a una carrera especifica, la que escogerán sólo a lo largo de sus estudios.
            
En dos o tres semestres los nuevos estudiantes tomarían cursos básicos y harían lecturas obligatorias en los diferentes campos del saber, como son la filosofía, las ciencias, las artes, las humanidades y las técnicas. Después, y de acuerdo a las recomendaciones de un tutor, harían otros dos o tres semestres en alguno de estos campos, y sólo en los últimos tres o cuatro semestres entrarían a un programa especifico, o seguirían en estudios generales. Incluso algunas carreras, como la arquitectura, solo se podrían terminar con estudios de postgrado.
            
Por ejemplo, un estudiante, después de los dos o tres semestres iniciales, escogería artes o  técnicas, o ambas, y sólo después de tres o cuatro semestres mas, escogería diseño, y tendría un grado universitario que le permitiría trabajar en empresas y oficinas del ramo, o ser un “aparejador” trabajando como constructor de edificios (lo que hoy terminan haciendo muchos arquitectos). Pero sólo después de una maestría podría ser arquitecto proyectista o urbanista. Y además se debería exigir un tiempo mínimo trabajando en una oficina de arquitectura.
            
Esta reforma, que hubiera sido novedosa en el país y que se anticipaba a los problemas de los últimos años con estudiantes a los que les suprimieron la historia y la geografía en el bachillerato, fue descartada por los profesores que no querían perder sus cursos obligatorios y con pre requisitos, y verse en cambio escogidos por los estudiantes. Incluso los de música alegaron con razón que un instrumentista tenia que comenzar desde el primer semestre, pero olvidando que lo debería hacer desde antes en un conservatorio, y que la universidad podría tener uno.
            
El hecho comprobable es que la mayoría de los estudiantes actualmente no cuenta con criterios ni experiencias previas que les permita escoger una carrera al entrar a la universidad, y que además sus conocimientos son muy deficientes. Para peor de males la burocracia académica no facilita las homologaciones entre cursos diferentes, ni el pasar de una a otra carrera. Incluso se ha llegado hasta prohibir adelantar dos carreras simultáneamente, ignorando el auge de hacerlo así en todo el mundo, y que lo que se impone son los estudios transdiciplinares.

            
La reforma de la enseñanza en el país es urgente en todo sentido. Sus iniquidades, injusticias, falta de oportunidades, mala calidad de vida y hasta la paz, dependen de la educación. Lo que diferencia a un mejor ciudadano de un delincuente (y los hay muy ricos) no es su pobreza física sino intelectual, y la educación algo ayuda. Y ya se sabe que los mejor preparados deberían ser los maestros de los niños. Pero también los profesionales; y los que mas gente afectan las ciudades con su deficiente preparación son los arquitectos. 

Columna publicada en el diario El País de Cali 17.10.2013

26.09.2013 Posmodernidad

En su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura de 1990, Octavio Paz decía que la búsqueda de la modernidad llevó a los mejicanos a descubrir su antigüedad, y ha constatar que había un puente entre ellas. “Aisladas, las tradiciones se petrifican y las modernidades se volatilizan; en conjunción, una anima a la otra y la otra le responde dándole peso y gravedad” (Citado por Fernando Savater: Las ciudades y los escritores, 2013. p. 188). Pero, también pensaba Paz que “nada le gana a uno más animadversiones que haber tenido razón antes que los demás” (p. 176). Y lo que ya es insólito es que se mantengan por encima de la razón ya comprobada.
            
Antes las ciudades y su arquitectura en general cambiaban muy poco a lo largo de siglos, pero hoy lo hacen mucho en pocas décadas. En Cali, el puente entre los pocos edificios antiguos que había a principios del siglo XX, y los muchísimos de la “modernidad” de principios del XXI, literalmente se demolió hasta sus bases con motivo de los Juegos Panamericanos de 1971. Hoy la supuesta arquitectura de “actualidad”, que se está haciendo y que se aplaude porque dizque le cambia la cara a la ciudad (pese a que se la considera “bonita”), se volatiliza en pocos días pues ya nada le da peso y gravedad, por mas colorinches que se le pongan , incluso sólo rojo.
            
El hecho es que nuestra antigüedad, al contrario de México o Perú, es precaria y poco estudiada. De lo prehispánico casi no hay nada, y buena parte de lo poco que había colonial se demolió (ladrillos viejos todavía hay quien lo dice). Pero lo mismo pasó con lo verdaderamente moderno de la mitad del siglo XX, arquitectura que sí mantuvo un puente con lo colonial reinterpretando sus patios, corredores y aleros. Es como si políticos, negociantes y contratistas estuvieran empeñados en maquillar la ciudad de la mano de arquitectos sin cultura, arraigo ni ética profesional. Que no entienden eso de apoyarse en el pasado –no lo tienen- para darle peso y gravedad a lo nuevo.
            
Qué hacer para que vean que no hacen apenas edificios sino que completan partes de la ciudad. Que en la arquitectura de patios de la colonia (abiertos en las casas de hacienda y cerrados en las urbanas, propios de manzanas compactas de calles de paramentos continuos), estriba la solución de los problemas mas acuciosos de la ciudad. Sería mas densa y por tanto con mejor intercomunicación, y mas segura. Y mas sostenible pues seria  fácil remodelar sin tener que demoler, y con una mejor climatización pasiva. Y  mas bella al evitar que sus tradiciones se petrifiquen y su modernidad se volatilice, pues la belleza urbana ante todo es lograr un acertado orden edilicio.

            
Precisamente la verdadera postmodernidad en arquitectura consiste en transitar por ese puente de la cultura del que habla Octavio Paz. Es lo que hicieron los mejores arquitectos modernos en Iberoamérica:  Rogelio Salmona, Luis Barragán u Oscar Niemeyer. Y que actualmente continúan haciendo los pocos que aquí no se han entregado al negocio del espectáculo decadente de la arquitectura de penúltima moda, que en Cali todavía tragan entero sus muy nuevos ciudadanos. Se puede comprobar con varias de las sedes de los recientes Juegos Mundiales, ya que la única equivocación no ha sido la vergonzosa “L” por la cual nadie responde. 

Columna publicada en el diario El País de Cali 26.09.2013 

19.09.2013 Verdades

Decía Einstein (Mi visión del mundo, 1930) que los ideales que siempre iluminaron y colmaron su vida fueron “bondad, belleza y verdad.” Por supuesto se refería al altruismo, el arte y la ciencia. A procurar el bien ajeno aun a costa del propio. A amar las cosas que infunden deleite espiritual, como la naturaleza y las obras literarias, musicales y artísticas (como lo son las ciudades). Pero no a esa verdad de la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente, de lo que se dice con lo que se siente o se piensa, siempre la misma y que no se puede negar racionalmente. Su verdad era la de la ciencia, relativa y no absoluta, la de un horizonte al que siempre se aspira llegar, la que es posible intentar demostrar que es falsa, como la define Karl Popper (La lógica de la investigación científica, 1934).
            
Pero insistir entre nosotros en la verdad, incluso la ya intuida por todos, en lugar de permitir que se tape, con frecuencia conduce a la muerte. Lo demuestran los 139 periodistas asesinados en los últimos 34 años (El Tiempo 05/07/2013). No sólo por sus respectivos y con frecuencia impunes asesinos, sino también por los que los mandaron y pagaron para que los mataran,  e igualmente por todos a los que le convenía en algún grado esa muerte. La verdad es que este es un país violento y mentiroso, como corresponde a su cultura permeada ahora toda por lo mafioso, y que es financiado en buena parte por el narcotráfico. De ahí que sea común la indiferencia criminal de mucha gente que vive escondida hipócritamente en el anonimato, tirando mentiras –incluyendo argucias de leguleyos- y escondiendo la mano.
            
Por lo anterior, la libertad de opinión no puede ser el facilismo cómodo de permitir el libertinaje de decir mentiras detrás de un anónimo. Como lamentablemente lo son buena parte de los “comentarios” a las opiniones –fiemadas- de los columnistas en los medios de comunicación del país, los que aceptan aunque no cumplan con sus propias reglas. Pero si bien es cierto que es costoso, mas que complicado, tener editores las 24 horas del día, incomprensiblemente algunos periódicos publican comentarios “firmados” con seudónimos, tontos por lo demás, en sus ediciones en papel. Mas también  es verdad que entre tanta mentira que dicen, groseramente muchas veces, hay verdades interesantes y sin duda importantes para columnistas y lectores, igual que aclaraciones, complementos y correcciones desde luego bienvenidas y necesarias para todos.

La solución es volver a las cartas al Director, debidamente firmadas y con cédula, pues nada se saca con que los individualistas y anónimos ”foristas” tengan sus nombres registrados en una base de datos (e incluso en la Policía y por supuesto en la NSA). Lo que se necesita es que respeten el altruismo que debe motivar a todos y la corrección y belleza de la lengua con que se expresan columnistas y comentaristas, y que se basen en opiniones sustentadas o al menos informadas. El anonimato lleva pronto y fácilmente a la bajeza, la grosería y la estupidez, cuando no a la alegoría del crimen, e incluso al crimen mismo, como ya ha pasado. Por lo contrario, la opinión o el comentario, con nombre y cédula, ayudan a encontrar la verdad, así sea parcial, pero con arte y altruismo, y pone contra las cuerdas a la simple idiotez.

Columna publicada en el diario El País de Cali 19.09.2013 

10.09.2013 Punto, Coma, Tilde y Demás

Tal parece que la crítica literaria apenas aborda contenidos y estilos pero no la caligrafía (Del gr. καλλιγραφία), entendida como el conjunto de rasgos que caracterizan la escritura, ya no de una persona o un documento, sino de la escritura en general, principalmente los llamados signos de puntuación, es decir, los signos que delimitan frases y párrafos y establecen la jerarquía sintáctica de las proposiciones, con el objetivo estructurar el texto, ordenar las ideas y jerarquizarlas en principales y secundarias, y eliminar ambigüedades (Wikipedia). 

Por ejemplo, es tan pequeña la vírgula de la coma en la tipografía moderna, que evidentemente lo que permite diferenciarla del punto es que la coma está seguida de una minúscula, en tanto que el punto lo está de una mayúscula. Es decir que se podría eliminar la coma, no como signo de puntuación, sino simplificar su símbolo. Sería como el punto y aparte, ¡que se sabe que es aparte pues no esta seguido de nada! Eliminar una tecla en millones de teclados significaría un ahorro considerable de energía en su producción y uso, y, como se debería saber, brevis ipsa vita est.

Vale la pena, y se hará en algún tiempo. Así sucedió con el sistema decimal, en el que el valor de un numero depende de su posición a la izquierda o derecha del punto (o la coma, opción inútil en este caso que de paso se eliminaría), que reemplazó, junto con los mas sencillos números arábicos (que originalmente contaban ángulos), al engorroso sistema de numeración de los romanos, haciendo posible el desarrollo de las matemáticas por los Árabes que, precisamente, inventaron -o descubrieron- el algebra ¿o también vino de India?.

Igual pasó en la música con las cuerdas, que pasaron, en el siglo XIX, a ser apenas cuatro, interpretadas por solo tres instrumentos, pues el segundo violín es igual al primero y ni siquiera esta afinado de manera diferente. Y hoy, sin el supersimplificado y racionalizado sistema binario (uno o cero) que usan los computadores, no es posible la vida, o por lo menos tal como es ahota. Pero la simplificación y racionalización también pueden significar mejor calidad de escritura, o de vida, y eso es más importante.

En los años 30 y 40, la Bauhaus, uno de los cimientos del diseño moderno, eliminó las mayúsculas en sus textos. Si existe el punto ¿para que la mayúscula después? Se eliminaban 32 posibilidades (todas las mayúsculas) pero se ahorraba tan solo una tecla o si mucho dos, (los teclados las tienen a lado y lado). Por eso esta iniciativa fracasó, como fracasó el esperanto y la ciudad moderna, o al menos su vulgarización, que es lo que se hace aun en Cali. Quedó la posibilidad de hacer bellos títulos en solo minúsculas, pues sería un error eliminar la coma y no solamente simplificar su símbolo.

Pero, como Octavio Paz pensaba, “nada le gana a uno más animadversiones que haber tenido razón antes que los demás” (Fernando Savater: Las ciudades y los escritores, 2013. p. 176). Y Marguerite Yourcenar fue mas lejos cuando puso en boca del Emperador que tener razón antes de tiempo es igual que equivocarse (Memorias de Adriano, 1951). Espero estar equivocado, es decir, tener razón, y El otoño del patriarca, sin un solo punto y aparte - o casi-, por supuesto no es una excepción. Para no hablar de las tildes, muchas innecesarias pues todo el mundo sabe que uno no come Papas ni papas, solo papas. “Be, or not to be”, simplemente.

De otro lado, la forma de usar la puntuación evidentemente califica contenidos, estilos y autores, como las larguísimas pero impecables frases de Proust, contrarias a la recomendación de Humberto Eco en el sentido de poner todos los puntos que se pueda (Como se hace una tesis, 1977). Claro, una tesis es una cosa y una novela otra, pero entonces ¿es que las novelas no son “precisas” o que son los puntos los que hacen “falseable” una teoría y por lo tanto científica?. ¡Claro que no! Además, como dice Julio Cesar Londoño, “a los artistas no los sorprenden los sucesos extraordinarios; es la realidad la que siempre los toma desprevenidos.” (Los geógrafos, 1999. p.79)

Y faltaría hablar de los signos de interrogación y admiración, los guiones y paréntesis –hay varios- las comillas, los dos puntos, y el punto y coma; y……los puntos suspensivos, que son tres. Como dice Juan Leonel Giraldo, ”…solo los buenos escritores saben que poner una coma es todo un arte, un arte absolutamente personal…” que para Giuseppe Tomasi di Lampedusa, (18961 -1957), por ejemplo, era un asunto musical y no gramatical (en E. Santos Calderón, y, A. Caballero: Mano a mano, 2004, p. 15). Al fin y al cabo, "plus ça change, plus c’est la même chose" escribío Alphonse Karr en Les Guêpes, en 1849, frase a la que el Principe de Lampedusa le cambio lengua y musica para su citada cita: "Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi".


En fin, se trata del conjunto de los signos que sirven para puntuar, es decir, usarlos con intención, y cuyo análisis debería ser mas usual en la critica literaria si no fuera por que los críticos literarios lo que quieren en el fondo es escribir; escribir sobre lo escrito, lo que justamente consiste en representar ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie, como dice el Diccionario de la Real Academia Española. Lo que quiere decir que la culebra se muerde la cola en el ciclo eterno de las cosas, y que es un esfuerzo inútil, ya que vuelve a comenzar a pesar de las acciones para impedirlo. Inútil no, sirve para escribir un ensayo sobre como se escribe la escritura, y no apenas sobre ella: “sacanagem mesmo”.

Columna publicada en el portal de opinión www.programalallave.com. 10.09.2013

05.09.2013 El conflicto

Con esa fascinación que se tiene aquí por los falsos neologismos, ahora se ha dado en llamar “postconflicto” a lo que no es otra cosa que la continuación de las tendencias y contradicciones que durante décadas generaron trastornos violentos en el campo y ahora en las ciudades; es decir, su conflicto. Es que se pasa por alto que si muchos de los asuntos de los que se habla para “el después”, se hubieran resuelto antes, no hubiera habido conflicto en el campo, y de ahí que hay que resolverlos ya en las ciudades, aunque desde luego la derrota de las FARC ayudaría mucho. Porque la verdad es que en las ciudades no hay paz, comenzando por su inseguridad, pasando por lo precario del transporte público y tránsito, que ahora llaman movilidad, ignorando a los peatones, y terminando por su ruido.
            
Pero la paz en las ciudades, esa situación y relación mutua de quienes no están en guerra, no se logrará si antes no se entiende que sus problemas no son apenas los acontecimientos que suceden en ellas, sino también los propios del artefacto mismo: la ciudad, del latín civĭtas, que, como dice el DRAE, es un conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas. El caso es que los medios apenas informan de lo que tiene que ver con los espectáculos, la farándula, los deportes y sobre todo los crímenes y robos; y claro, la politiquería que no la política. Y paginas enteras de promoción de carros, autopistas que no lo son, puentes vehiculares, en lugar de andenes y semáforos, y viviendas mal diseñadas y peor ubicadas. Justamente los mayores enemigos de las buenas ciudades; como París, no por decir algo sino mucho.
            
Pero para entenderlo a cabalidad hay que pensar con la “inteligencia del futuro” como la llama Howard Gardner (Umberto Galiberti: Los mitos de nuestro tiempo, 2009). Que incluye la inteligencia disciplinar,  que permite diferenciar lo verdadero de lo falso, lo real de lo fantástico o místico, lo abstracto de lo concreto. La inteligencia sintética que permite, de informaciones diversas, llegar a una síntesis unitaria, sin la cual sencillamente no hay inteligencia, como afirma Gardner. Igualmente, son imprescindibles una inteligencia respetuosa de lo diverso y de los otros, y por supuesto una inteligencia ética en todos los campos, desde lo económico, social y profesional hasta lo político y cultural, incluyendo al arte, claro; o ahora al artista, como lo aclararía Marcel Duchamp.

            
Y la inteligencia creativa, que lleva a invertir los términos de un problema, como en la ilustrativa anécdota de Gauss (1777-1855),  el gran matemático, cuando a los siete años resolvió rápidamente la suma del 1 al 100, pedida por el profesor, sumando el 1 no con el 2 si no con el 100 y el 2 con el 99 y el 3 con el 98, encontrando que cada par suma 101, lo mismo que 50 mas 51 y 49 mas 52, deduciendo una constante y que los 50 pares por 101 da 5.050 (Stephen Hawking: Dios creó los números, 2005). Por eso hay que ver el futuro inmediato como la guerra en las ciudades a la concentración de la propiedad privada del suelo, aplicando la plusvalía; a su “inmovilidad” haciendo andenes; al desperdicio de energía y agua potable, cobrándolo y no sólo su consumo; y al ruido urbano, educando a la gente.

Columna publicada en el diario El País de Cali 05.09.2013 

15.08.2013 ¿1000 o 1.000?

En todas partes los años se ponen sin punto y en la mayoría de los paises en que se habla español se usa, para indicar el decimal, una coma. Pero creer que si se escribe que en 1809 Cali tenia 7.546 habitantes, se pueda entender el punto de dicha cifra como el punto decimal que usan en Estados Unidos y México (tan cerca de USA…ya se sabe) es una tontería: ninguna ciudad, ni siquiera Cali pudo haber tenido alguna vez siete habitantes y medio, o un poquitico mas para ser precisos, aunque aquí muchas cosas pueden llegar a ser sólo juegos de palabras.

Pero es lo que (no) piensan los que dicen que por eso no hay que poner el punto para separar los miles. Mas si se tratara de no confundir, entonces por que no escribir, por ejemplo,  que para 1843 se había producido en Cali una recuperación demográfica al ascender de los 6345 habitantes de 1830 a 10376 llegando a 11848 en 1843 y a casi 3000000 hoy. Aparte del vertiginoso crecimiento de la ciudad sería evidente nuestra tendencia a las confusiones, la que se  niega, igual que se oculta que las guerras hay que terminarlas para poder hacer la paz.
            
Desde luego es mas claro decir que en 1787, a finales de la Colonia, en Cali apenas había 5.690 vecinos. Que para 1809 ya tenia 7.546 pero que en 1830, al final de la Independencia, sólo contaba con 6.345 habitantes. Los que para 1843 pasaron a 10.376, llegando a 11.848 en 1851. Los que para 1912 ya eran 27.747 y en 1918, ya entrado el siglo XX, 45.525, y unos 300.000 a mediados del siglo. Y que hoy Cali tiene bastante mas de 2.250.000, junto con las muchas confusiones que este acelerado crecimiento demográfico ha significado para la ciudad
            
Por ejemplo, se confunde en los Planes de Ordenamiento Territorial, que organizar una ciudad, no es sólo definir el uso del suelo, y menos dejando de lado que aquí es propiedad privada. En fin, se confunde lo que pasa en ella con el artefacto complejo y de cuatro dimensiones que es. Es un tema confuso para los ciudadanos, como para sus concejales, alcaldes y validos, que por supuesto sí saben que escribir que en el 2.013 se celebraron los World Games y que se pagaron con los $5000000000 recobrados por taquilla es un error.
            
Confundir es mezclar, fundir cosas diversas, como puntos y comas, de manera que no se puedan distinguir. Pero también es perturbarlas o desordenarlas de manera que no se acierte a explicarlas y, en últimas, equivocarlas para convencer. De ahí la necesidad de decidirse, en una convención internacional, por la coma, o el punto, para separar los decimales a su derecha, y, lo contrario, o un espacio, para indicar los miles y millones a la izquierda. Parece tan fácil como decidirlo a cara o sello, si no fuera por las costumbres y el poder del poder.

            
No es sólo la facultad y jurisdicción para mandar o ejecutar algo, sino la capacidad de afectar las tradiciones de otros, cosa muy distinta a la transculturación, que es la recepción de formas de otras culturas, que sustituyen de un modo más o menos completo a las propias. Por eso algunos dicen que se le ponga punto a 1.000 y otros dictaminan que no faltaría el que crea que $1.000 es apenas un peso, y que es mejor decir, no sin razón, que Cali se acerca 3 000 000, contando su población flotante. Pero poner 1000 al tiempo que 10.000 y no 10 000 si es confuso.

Columna publicada en el diario El País de Cali 15.08.2013 

13.08.2013 Aborto, sobrepoblación y negacionismo

Parte del problema es que no es lo mismo abortar un ovulo recién fecundado que un feto a pocos días de nacer  (dónde se pasa la "línea" es otro problema). Pero desde luego lo "criminal" es dejarlo nacer si va a "matar" a la madre o no va poder vivir bien, o si no es deseado, porque la mayoría de las veces se convertirá en un adolescente conflictivo, cuando no criminal.

            De otro lado la sobrepoblación es una cierta densidad de habitantes que cuando alcanza niveles críticos provoca un empeoramiento del entorno, una disminución de la calidad de vida, o un desplome de la población por guerras o hambrunas. Ignorarlo como si fuéramos animales  es suicida, y si es a propósito, además es criminal.

            Generalmente el término se refiere a la relación entre la población humana y el medioambiente, y proviene de la superación, por una especie, de los límites de sostenibilidad del biotopo que habita. Es decir,  que una especie demanda más alimentos, produce más residuos y exige más espacio del que el biotopo puede darle sin sacrificar el futuro de otras especies que habitan en él.

            Pero no es tanto una cuestión de espacio, como de limitación de recursos y su renovación y, sobre todo, como consecuencia directa, de la extinción de las especies que cohabitan la región superpoblada junto con la especie humana, disminuyendo la biodiversidad, básica para la vida, incluyendo por supuesto la del hombre.

            Se estima que la gran mayoría de todas las especies que han surgido en el planeta desde el inicio de la vida en el, se han extinguido por una u otra causa, pero la principal actualmente es la actividad humana. Y cabe resaltar que sin estas extinciones la especie humana nunca hubiera llegado a ocupar todos los ecosistemas existentes.

            La sobrepoblación puede resultar de un incremento de nacimientos, una disminución de la mortalidad debida a los avances médicos, un aumento de la inmigración, o por un bioma insostenible o un agotamiento de los recursos. Incluso es posible que en áreas de escasa densidad de población se dé superpoblación porque el área en cuestión no pueda sostener su población, aunque esta sea pequeña.

            Es el principio de que todo territorio tiene una determinada capacidad de carga, determinada por la cantidad de recursos disponibles y por su tasa de renovación. La población de cualquier especie alcanzará su nivel óptimo cuando sea igual a la capacidad de carga. Si la población aumenta sobre la capacidad de carga, habrá sobrepoblación y, por consiguiente, los alimentos no alcanzarán para todos los habitantes, lo que provocará su muerte por inanición.

            Pero el negacionismo, esa distorsión de la realidad, ha impedido que se considere objetivamente la sobrepoblación del planeta o su cambio climático, además íntimamente relacionados. Se tala la selva amazónica para producir comida para el creciente consumismo de los mas de 1.345 millones de habitantes de China, y Tokio ya tiene mas de 36, cuando se estima que la población el mundo en el año 10 000 a.C. cuando se construyo Jericó, la ciudad mas antigua, era apenas un millón; y ya se sabe de los problemas con la energía nuclear en Japón.

            A diferencia de la propaganda, que apela a las emociones, el negacionismo acude al intelecto, usando técnicas ilegítimas para sostener un punto de vista. Como presentar documentos falsos, inventar razones ingeniosas pero no plausibles para desconfiar de los fidedignos, atribuir sus propias conclusiones a otras fuentes pese a que digan lo contrario, manipular estadísticas, y traducir deliberadamente mal textos en otros idiomas.


            Ejemplos notorios son el negacionismo del Holocausto y el turco del holocausto armenio. El negacionismo es también utilizado por grupos fundamentalistas en Internet, de manera similar al “Ministerio de la verdad” en  la novela 1984 de George Orwell, escrita en 1948 y publicada en 1949. Mentiras, como lo advirtió Konrad Lorenz en Decadencia de lo humano (1983), de las que hoy se encargan las multinacionales; y las religiones, por supuesto.

Columna publicada en el portal de opinión www.programalallave.com

08.08.2013 Hechos

No es misterioso, oscuro, enigmático, terrorífico o espantoso, pero si una grave amenaza. Según la UICN, ya hay 799 especies extintas, 4.227 críticas, 6.243 en peligro, 10.464 vulnerables, 4.742 amenazadas, 241 dependen de su conservación, 31.846 preocupan, y hay datos insuficientes de 11.671. Se estima que para 2100 quedarán la mitad de las actuales, que a su vez son muchas menos que hace un siglo, pues se convirtieron selvas, bosques y montes en pasturas y cultivos. Y, ya se sabe, la biodiversidad es necesaria para la vida, incluyendo el hombre.

Según la ONU, alrededor de 24.000 personas mueren cada día de hambre o de causas relacionadas con el hambre, que representan el 16% del total de muertes en el planeta, la mayoría de niños menores de cinco meses. Las familias sencillamente no consiguen suficientes alimentos debido a su pobreza extrema. Y la FAO estima que hoy el hambre crónica afecta a mas de 1.000 millones de personas en el mundo, habiéndose agravado en los últimos años por el alza del precio de los alimentos y la crisis económica, que va para largo, un país tras otro.

De 17 nevados que tenía Colombia, por ejemplo, sólo quedan seis y desaparecerán en 30 años, dice el IDEAM, y el hecho es que la retirada de los glaciares desde mediados del siglo XIX en todo el mundo, afecta la disponibilidad de agua dulce para el consumo humano y el regadío, y, a más largo plazo, con el deshielo de los polos, podría elevar el nivel de los océanos. Además, el deshielo podría provocar inundaciones tanto en las poblaciones cercanas a los glaciares, como a nivel global en las ciudades costeras, o en las islas, como ya pasa en las Maldivas.

La población mundial ha pasado de casi 1.000.000.000 en 1800, a 7.112.030.549 hoy, y contando. Su crecimiento es muy rápido, incluso con una baja natalidad en numerosos países, ya que a la constante reducción de la mortalidad se ha unido el aumento generalizado de la esperanza de vida. Cada década hay 1.000.000.000 de habitantes mas en la Tierra (lo que mismo que aumento en los dos últimos siglos); cada año 100.000.000, cada mes 8.330.000, cada semana  2.080.000, cada día 290.000, cada hora 12.000, cada minuto 200, mas de 3 cada segundo. Mas de 600 mientras se lee esta columna.

Es licito pensar que estos datos no son exactos, pero entonces, ver para creer. Ya no hay gallinazos rey, ni águilas, ni micos en los guaduales que quedan en el valle del río Cauca, ni casi pellares ni coclíes, y basta mirar los nevados para no verlos. Para 1950 Cali no iba mucho mas allá de San Fernando o Versalles, ni existía Aguablanca, como lo pueden recordar unos pocos padres o abuelos de los que hoy la habitan, pues la mayoría no era de aquí. Y no es preciso pescar en el Cauca, basta olerlo, para ver que está muerto, y que al Cali lo han vuelto un caño.


La pregunta es, pues, si es el desarrollo económico (ese del país va mal pero la economía bien) lo que nos va ha salvar, o si por lo contrario es lo que nos va a terminar de hundir. Cómo poder crear riqueza a fin de promover o al menos mantener el bienestar económico y social de sus habitantes en un planeta finito y dependiendo de recursos no renovables, como el petróleo, al tiempo que se envenena el ambiente sacando un oro que no sirve para nada distinto a presumir. Razón tenía Cervantes cuando dijo que locos son los que se creen cuerdos.

Columna publicada en el diario El País de Cali 08.08.2013 

01.08.2013 Inferno

El primer “círculo” de este thriller, una persecución en que pasan tantas cosas en un día,  que dirán que es light, se lee sin parar; o por lo mismo. Pero los siguientes son didácticos: las ciudades en donde pasa, su arquitectura, arte y artistas, ¡y Dante! Y el séptimo y octavo muy importantes porque llegarán a muchos. El noveno es la posibilidad del Paraíso aquí.

Esas ciudades son maravillosas y la última una sorpresa y ella sorprendente. Y hasta se habla de La Alhambra, la mas pequeña y mas bella para los que descienden de los que llegaron de Al Andaluz al Nuevo Mundo huyendo de la Reconquista. Volver a recorrerlas leyendo "Inferno" es un placer y seguramente provocarán a los que no las hayan visitado a hacerlo.

Su arquitectura pasó de ser para un nuevo dios que no existe, y que por eso mismo hay que hacerle grandes catedrales, a ser para los nuevos príncipes dando inicio a un nuevo renacer que lamentablemente terminó en la arquitectura espectáculo que aquí todavía algunos quieren, y  traen estrellas venidas a menos o sin encargos a que nos descresten con sus penúltimas modas.

En los muy reconocidos y bellos edificios donde corren los del thriller, hay cuadros y mas cuadros famosos y murales, conocidos o no, de los que se dicen muchos detalles que sólo se pueden ver con binóculos allá o aquí en ciertos libros pero con lupa. Y no pocas esculturas o mejor dicho sus reproducciones pues los originales están guardados o al menos eso nos dicen.

Y están esos  conocidísimos artistas de los que sabemos tanto, pero cuyas vidas en esas ciudades suenan mas apasionantes. Artistas de antes, que lo eran pues hacían arte, y algunos de ahora que ya no se sabe si lo que hacen lo sea. Y claro, también hay música y músicos. Y arquitectos aunque de ellos no se habla tanto como se debería; al fin y al cabo las construyeron.

Y Dante Alighieri (12651321), el gran poeta italiano, cuya obra maestra fue uno de los aportes fundamentales para la transición del pensamiento medieval al renacentista. También participó activamente en las luchas políticas de su tiempo, por lo que fue desterrado de su ciudad natal, siendo un activo defensor de la separación radical entre la Iglesia y el Estado.

Lo que tiene que ver con la sobrepoblación. Cada década somos mil millones mas. La Gran Colombia actual cada año,  Bogotá cada mes, Cali cada semana, Palmira cada día,  el barrio de San Antonio cada hora, dos manzanas cada minuto, una vivienda cada segundo, casi todas en los países mas pobres y sin educación, que si se “desarrollan” y consumen mas sería un infierno.

Amenaza que niega el “negacionismo” de los que no quieren aceptar su realidad, como esos que niegan el holocausto procurando negar que lo niegan, o que tildan de apocalíptica. El hombre es un animal que pese a ser conciente de su propia muerte, y el que mas mata, inventa aquí vidas en el mas allá después de la muerte, o resurrecciones aleatorias en cadena.


Pero como saben los que han leído la (Divina) Commedia, del noveno círculo del Infierno se va al Paraíso vía Purgatorio. De ahí que sea mejor usar algo como el “Inferno” que insinúa Dan Brown en su nuevo best seller, que las hambrunas, guerras y pestes dantescas que diezmarían la población para que la especie subsista; como podar una planta para que reverdezca. 

Columna publicada en el diario El País de Cali 01.08.2013 

16.07.2013 ¡Paz! ¿dónde?

Dicen que el Presidente es un jugador de póker, pero no se profundiza en ello. Debió ser evidente que las conversaciones de paz, además de destacar su imagen afuera, son un bluf para callar a los que aquí creen en la paz hablada. Si logra firmar algo, le dan el Premio Nobel y es reelegido, no importa que el narcotráfico, la delincuencia común, la violencia intrafamiliar y los accidentes de tránsito en las ciudades continúen causando muchos mas muertos que el conflicto armado en el campo, aunque solo sea por que cerca del 80% de los colombianos habita en ellas.

            Pero si a los comandantes de las FARC les toca levantarse de la mesa al fracasar en sus exigencias, hasta los que hablan de la paz hablada tendrán que aceptar que se intensifique la guerra -la que nunca se suspendió- lo que es un claro indicio de la “jugada” de Santos. Lo reelegirán y tendrá cuatro años mas para vencer finalmente a las FARC. No le darán el Nobel de la Paz pero será recordado por haberla alcanzado, sin  importar que continúen las iniquidades en el campo y en las ciudades, junto con su inseguridad, violencia, accidentalidad e intolerancia.

            Pero los “comandantes” alargaran las conversaciones en la Habana, y su propia cómoda paz allá, ganando tiempo para que aquí continuen su terrorismo adolescentes reclutados a la fuerza. Entonces quedara Santos supeditado a otra jugada maestra, como la Operación Jaque, que los obligue a levantarse de la mesa, poniendo su derrota militar de nuevo en el terreno de lo probable. Como para todo jugador lo importante es ganar a la larga, las conversaciones de paz serían para Santos ganar la guerra por otros medios, aprovechando el resquebramiento interno de las FARC.

            En el póker se gana engañando a todos y siempre hay cartas ocultas, en este caso operaciones, y si hay alguien que conozca bien esta guerra y que esté familiarizado con los diferentes medios que se utilizan en ella, es el eficiente Ministro de Defensa del gobierno pasado. Uribe y Santos lograron demostrar que si es posible vencer a las FARC, así como durante el gobierno de Pastrana hijo se demostró que a ellos no les interesa una paz que por lo demás nunca han buscado de verdad. Solo que muchos de los que hablan tanto de ella lo han olvidado.

            Y si Santos no intenta al menos otra jugada maestra, probablemente será elegido un nuevo candidato del uribismo –él ganó por serlo-, es decir, un candidato de la guerra y con el mismo fin: ganarla. Estar contra la guerra es hoy políticamente correcto pero casi tan inútil para evitarla como estar en contra de la muerte. Se dice que de la Paz de Aquisgrán de 1748, que tanto le costo Francia, quedó el dicho "tonto como la paz". En Colombia podría quedar el de “tonto como la guerra a medias” por esa que así aquí se ha adelantado durante mas de medio siglo.


            Pero mientras uribistas y antiuribistas se insultan, el narcotráfico, la delincuencia común, la violencia intrafamiliar y los accidentes de tránsito continúan causando mas muertes. Y la iniquidad ya está también en las ciudades donde sus Planes de Ordenamiento Territorial son tan inocuos como las conversaciones de paz, y de consecuencias mas graves. Durante ese medio siglo de guerra en el campo, se pasó a habitar en las ciudades pero aun no se ven las arbitrariedades debidas a su rapidísimo crecimiento y tamaño, como ya lo saben en Brasil.

Columna publicada en el portal de opinión www.programalallave.com. 16.07.2013

04.07.2013 Buga capital

Pasar la Gobernación a Buga permitiría un crecimiento urbano mas controlado y uniforme de las distintas ciudades del Departamento, y recobrar su muy funcional sistema urbano-regional de mediados del siglo XX, único en Colombia. Para su  interconexión, de Santander de Quilichao a La Virginia (poblaciones que deberían ambas pertenecer al Valle) ya cuenta con la mejor infraestructura vial del país, que por supuesto debe ser complementada poniendo a andar de nuevo el ferrocarril que antes las unía. Además la salida al Pacífico desde el interior del país  (y en el futuro desde Venezuela e incluso de Brasil), que antes era por Cali, ahora es por Buga.            
            
¿Por qué no se pasa la capital del Departamento a Buga? ¿Por qué Cali no tiene un Área Metropolitana? Son preguntas formuladas en esta columna por primera vez hace once años, en una titulada, precisamente ¿Por que? (04/04/2002), pero aun están sin respuesta pese a haberse insistido en ellas después. De ahí que ahora, cuando estas ideas cobran cada vez mas resonancia, hay que preguntar es a quiénes no les conviene. Es claro que el área metropolitana no les interesa a los terratenientes que rodean a Cali, que ahora no están bajo su jurisdicción y pueden urbanizar a sus anchas, pero no lo es tanto respecto a quiénes no conviene la capital en Buga.
            
Por supuesto, como dice Guillermo E. Ulloa Tenorio, trasladar la Gobernación merece mas que la simple protesta de estos días con motivo del  llamado Contrato Plan, y la consecuente pataleta política de los 31 municipios que no pertenecen al G-11, o sea el G-31, pues todo esto suena es a chiste malo. De nuevo es la politiquería tratando de pasar por encima de la geografía, la planificación y el urbanismo. Al fin y al cabo la politiquería es tratar la política con superficialidad, ligereza y carencia total de altruismo, solo para beneficio propio, y, en este caso con ignorancia y torpeza pues no entienden el provecho para todos de dicho traslado.
            
Una capital es apenas la cabeza de un estado o una provincia pero no necesariamente su población principal, aunque muchas en el Mundo coinciden con grandes puertos o están cerca a ellos. Pero sobre todo concentran la burocracia administrativa y los que hacen cabildeo, y todos los demás que les brindan los servicios indispensables. A principios del siglo XX, Buga, la principal ciudad de la región, fue capital de su propio deprtamento un par de años, pero cuando se creo el Departamento del Valle del Cauca,  incorporandolo a los de Cartago y  Cali, se escogió esta como su capital, que ya estaba conectada directamente con Buenaventura por carretera y pronto lo iba a estar también por ferrocarril.

            
Mas ahora es Buga, en el centro del valle geográfico del Río Cauca, la mejor vinculada con el principal y prácticamente único puerto de Colombia sobre el Pacifico. Además, por estar la región dedicada principalmente a la agroindustria, todo lo político administrativo pertinente a ella quedaría mas a mano. Buga crecería y también Tuluá y Cartago. Pero lo mas importante es que se le quitaría presión demográfica a Cali, lo que es urgente pues todos sus problemas se deben a su rapidísimo crecimiento, justo a raíz de ser la capital del nuevo departamento. ¿Será que se necesita un milagro para que se lo entienda? En la Basílica de Buga dizque los hacen.

Columna publicada en el diario El País de Cali 04.07.2013 

18.06.2013 Geografía e iniquidades

            Se habla mucho de la falta de equidad, de justicia natural, es decir de iniquidad (pues inequidad no existe).  Pero apenas pensando en las grandes propiedades improductivas en el campo, y no también de la propiedad privada del suelo urbano, o del supuestamente “urbanizable” solo por su cercanía a la ciudades, independientemente de que sea lo conveniente. Este negocio especulativo ha sido nefasto para su buen crecimiento, lo que es muy inequitativo pues ahora habitamos en ellas casi el 80% de los colombianos. Y tampoco se habla lo suficiente de la propiedad privada de los bancos, cuyas perdidas se “socializan” para que las paguemos todos, ni de la propiedad privada de la industria y el comercio, pese a que nos afectan a la gran mayoría porque nos hacen comprar lo que no necesitamos con el dinero que no tenemos.

            Todo lo anterior, justo al contrario de lo que ocurría hace poco mas de medio siglo, cuando Tirofijo se inventó las FARC con ayuda del comunismo nacional e internacional,  y cuyo origen se explica insistentemente, cuando no justifica, aduciendo una iniquidad, la de la tierra, mientras se ignoran todas las demás. Y el hecho de que su existencia sea posible desde hace años solo por el dinero y la corrupción  que conlleva el narcotráfico, debería hacer repensar qué pasaría si se legalizan las drogas. Lo cierto es que hay paises con historias de iniquidades semejantes a las de Colombia donde no hay guerrillas traficando,  secuestrando, extorsionando, amenazando, “boleteando”, asustando, matando indiscriminadamente ni reclutando adolescentes, ni ciudades tan inseguras…Pero son países que tienen geografías muy diferentes.

            Colombia ocupa una localización privilegiada, en plena línea ecuatorial, y justo entre Norte y Sur América, y entre Europa y África y Asia, rodeada por los dos mas extensos océanos  y el larguísimo río Amazonas. Estas condiciones ideales para el transito de mercancías y personas también lo son para el tráfico de drogas y demás contrabandos. Además, las tres altas cordilleras que cruzan el país está de lado a lado se prestan para evadir su control institucional y dificultan que el Estado “llegue” a todas partes, originando que en el último medio siglo la población de sus campos emigre o sea desplazada a unos pueblos grandes que de pronto se volvieron pobladas ciudades, pero muy precarias. Como dice Fernand Braudel (El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II,  1949), primero está la geografía y después la historia.


            Aquí, mas que en otras partes, la geografía determina la historia, incluida la destrucción de la naturaleza, en la que estamos empeñados. ¡Y si que interviene en el crecimiento de las ciudades! La insalubridad de las dos costas hizo que en los valles interandinos crecieran Bogotá, Medellín y Cali (con Palmira, Buga y Santander de Quilichao), pero tambien Bucaramanga, Cúcuta, Pereira, Cartago o Armenia. Y solo cuando se controló la malaria y el paludismo crecieron los puertos, primero Barranquilla y después Buenaventura, el mas importante (y ahora su población se ha desplazado masivamente a Cali), y recientemente Cartagena. Precisamente, la dificultad para el desarrollo de vías de comunicación  ha llevado al acelerado crecimiento de Cali y Medellín y, recientemente, de la capital, originando toda clase de iniquidades urbanas.

Columna publicada en el portal de opinión www.programalallave.com. 18.06.2013

21.05.2013 La batalla por la paz

En Colombia la violencia es la política por otros medios, similar a como dijo de la guerra el general prusiano Carl von Clausewitz (De la guerra, 1832); y para los subversivos la política después de la paz sería la guerra por otros medios. De otro lado, la sobrepoblación hizo que nuestras ciudades crecieran mucho con los desplazados del campo por guerrillas y paramilitares, o que buscan mas y supuestamente mejores oportunidades. Además afrontamos crecientes problemas con el narcotráfico y con el eminente cambio climático del planeta.

            Adelantar el proceso de paz sin considerar integralmente todo lo anterior es un error. Si se firma, no se acabará la violencia pues se ha trasladado a las ciudades, y si las FARC acceden a la política lo harían con una total ignorancia y falta de experiencia en lo urbano y medioambiental. Y si el Gobierno continua la guerra contra subversivos y narcotraficantes considerándola apenas un “conflicto armado”, no la podrá ganar militarmente pronto, además de que a muchos no les interesa, y seguirá dándoles largas a las ciudades y al medio ambiente.

            Sun Tzu, general chino que vivió alrededor del siglo V a.C., recomendaba facilitar la retirada del enemigo (El arte de la guerra). Pero, cómo lograr que encaremos la paz si no vemos que en nuestras ciudades, donde ya habitamos cerca del 80% de los colombianos, la inseguridad es su mayor problema, y donde las enormes ganancias del narcotráfico han corrompido todo, y además con problemas medioambientales y de agua y movilidad. O como ignorar que el campo ya no es dirigido desde el campo, como antes, sino desde las ciudades y para las ciudades, como sucede con la industria agropecuaria y minera.

            Todo esto tiene que ser analizado junto, y que aunque la paz con las FARC sin duda tiene un gran efecto simbólico, lo preocupante es lo que sigue. Principalmente por que la propiedad privada del suelo urbano imposibilita todo intento de planificación, sostenibilidad, contextualidad, control y seguridad en las ciudades. Manejadas, además, desde sus Concejos por politiqueros incultos, clientelistas y corruptos, elegidos por un electorado aun sin tradición urbana y democrática, que vende su voto o cree en las promesas falsas de los candidatos.

            Robert Greene (1558-1592), dramaturgo, poeta, ensayista y escritor inglés, nos recuerda que lo extraordinario se desprenda de lo ordinario (Las 33 estrategias de la guerra, 2006). En nuestro caso, de su geografía e historia, pues se trata de la manera de sentir de gentes diversas pues, como se sabe, este es un país de regiones separadas por altas cordilleras y anchos ríos, que por siglos fueron sus principales vías de comunicación, y aun muy centralista cultural, económica, política y administrativamente, y manejado desde la capital.

            Política, violencia, sobrepoblación, ausencia de lo urbano, narcotráfico y medioambiente son hechos ordinarios para varias generaciones de colombianos. Lo extraordinario es ver integralmente sus influencias reciprocas. Por ejemplo, que los accidentes de transito, delincuencia común y narcotráfico matan mas gente que el conflicto armado y paramilitarisno juntos, financiados, directa o indirectamente, por la prohibición impuesta e inútil de las drogas. Son pues varias batallas simultaneas, casi todas urbanas, y una sola guerra por la paz.

Columna publicada en el portal de opinión www.programalallave.com. 21.05.2013 

23.04.2013 Ateo mejor que agnóstico

Muy niño sospeché de las evidentes mentiras de la religión, dirigidas precisamente a esa temprana edad en que se aprende todo sin cuestionar nada: la lengua que da paso al conocimiento; la urbanidad; el gusto; la ética que conduce a la ley; y la religión. Y ya adolescente me volví ateo: niego la existencia de dios, de todos los dioses. Y cada vez menos puedo respetar unas creencias que ignoran el conocimiento científico y que están por detrás de muchos de los males que nos aquejan. Comenzado por la sobrepoblación que está acabando con todo de la mano de las guerras que se hacen a nombre de dios, mientras que todo lo que da placer es pecado o hace daño… o engorda, pues la medicina, por culpa de las religiones, se ha dedicado a que uno sobreviva mal en lugar de que viva bien y al final muera rápido.

Adoro, si, el Ars Sacra de Occidente, y las iglesias, mezquitas y sinagogas (si me dejen entrar) cuando están solas. No hay arquitectura mas esplendida que la de los templos y tumbas, precisamente por que sus entrañables espacios son para lo que no existe o ya dejó de ser. Solo se les acercan los palacios y castillos de los dioses-reyes o que lo son por la gracia de dios; y los teatros en donde se escenificaba la vida para demorar la muerte de los enfermos o, mucho después, para la solaz del pueblo; o los coliseos donde los emperadores decidían la muerte de los creyentes, igualmente sin pan; y las operas en donde se vuelve a hacer todo pero con música sublime, y ya no hay dioses sino diosas del Bel Canto; y las salas de música. Hoy el cine no precisa arquitectura y menos la TV, solo los museos de todo lo anterior.

A partir del socrático «solo sé que nada sé » se puede considerar inaccesible todo conocimiento de lo divino, o que trasciende o va más allá de lo experimentado. Mas el agnosticismo precisamente considera fútil toda manifestación metafísica y por lo tanto es licito pensar -que no creer-, que en la practica lo que no se sabe no existe, y atenernos a lo que sabemos y podemos comprobar todos los días en todas partes: que mientras morimos vivimos. No sabemos que hay mas allá del universo conocido, si es que hay un mas allá. Entonces, dejemos vivir a los demás para que nos dejen vivir a nosotros en nuestras viviendas, calles, ciudades y países; en el globo todo. Que nos dejen disfrutar la vida con la filosofía, la ciencia, las artes, los deportes, los espectáculos. Que no se metan hipócritamente con el sexo y hasta el amor.

Que no nos pidan respetar su tergiversación de los hechos, de la que habla Cristopher Hitchens en Amor, pobreza y guerra (2004). Es lo que nos mata dejándonos nacer cuando no hay posibilidad alguna de que después vivamos bien, o cuando nos censuran por decirlo los inquisidores de ahora, que es como si nos mataran. Por eso nos hace falta “gente peligrosa” que es como Philipp Blom llama a los philosophes de la Ilustración radical (Encyclopédie / El triunfo de la razón en tiempos irracionales, 2004), que como Diderot y D´Holbach escribían obras como  Le Christianisme dévoilé (1756). Por que es de eso de lo que se trata, de desenmascarar el engaño de que nos toca vivir en un valle de lagrimas mientras nos vamos al cielo o hacemos cola en el purgatorio, pues al infierno solo deberían ir los que mienten tanto; ¡lastima que tampoco exista!

Columna publicada en el portal de opinión www.programalallave.com. 23.04.2013

11.04.2013 Eco-ideas

El eco-pastoreo, es decir utilizar animales para mantener los espacios verdes, permite reducir el empleo de herbicidas y artefactos mecánicos, ruidosos y que consumen energía de origen fósil. París, por ejemplo, anunció la Alcaldía de la capital francesa recientemente, usará ovejas para cortar el césped (Panorama Diario, 25/03/13/05:00). Pero primero se realizará un experimento para estimar su viabilidad en un medio urbano denso.  El proyecto comenzó en un terreno baldío de 2.000 m2 que pertenece al servicio de los Archivos de París en el distrito 19º. Si los resultados son positivos se realizarán otros experimentos en los Bosques de Vincennes y de Boulogne. En todas las ciudades, demás de parques y zonas verdes, las unidades de vivienda, colegios y universidades podrían mantener así sus prados, contratando mas pastores y menos jardineros. Esta idea fue propuesta inútilmente por el arquitecto Álvaro Erazo, siendo estudiante, a las directivas de Universidad del Valle hace años, y algo similar intentó el autor de esta columna, cuando fue Director de su Escuela de Arquitectura.

            La huerta casera, por su parte, está al alcance de muchas viviendas y es una oportunidad para aprovechar espacios reducidos y utilizar todos los desperdicios orgánicos para hacer composta en lugar de sumarlos a la basura. En poco mas de 10m2, en una azotea o una terraza, o en un rincón del jardín, se pueden cultivar todos los vegetales que precisa una familia, los que pueden ayudar a proporcionar una dieta variada y suministrar vitaminas, minerales, hidratos de carbono y proteínas, que ayudan al cuerpo a resistir enfermedades, por lo que las huertas caseras ayudan a mejorar la salud de la gente. O, por que no, transformar todo el jardín en un vergel (El País, 22/07/2010). En el trópico se pueden regar con el agua de sus abundantes lluvias, la que se puede almacenar en estanques ornamentales, con peces y vegetación para que se mantengan limpios y sin que generen plagas. Huertas–jardín, al tiempo productivas y bellas, como existen en la Casa de la queja en San Antonio, en Cali, y se han propuesto reiteradamente en esta columna (El País, 27/05/2010, y 04/10/2010).

            Finalmente, las piscinas naturales (llamadas orgánicas, biológicas, ecológicas o biotopos) regeneran el agua gracias al efecto purificador de plantas acuáticas, y no necesitan el empleo permanente de cloro u otros productos químicos, de la misma manera que lagos y ríos se auto limpian gracias a la combinación de plantas y microorganismos que contienen bacterias capaces de transformar las materias orgánicas del agua en sustancias que las plantas pueden absorber directamente, pudiéndose utilizar gran variedad de vegetación acuática. Se componen de la piscina misma para nadar y un estanque de regeneración, comunicados entre si. Para impulsar el agua en el proceso de filtración es necesaria una bomba, pero esta puede funcionar con energía solar. El mantenimiento de este tipo de piscinas es muy reducido ya que basta con mantener un nivel de agua constante (por la evaporación), limpiar el fondo y podar las plantas de vez en cuando. Estas piscinas naturales están teniendo mucho éxito en Suiza, Alemania y Austria, lo que nos puede animar a imitarlas, pero considerando las diferencias climáticas.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 11.04.2013


28.03.2013 La ciudad boba

La nueva torre de control del aeropuerto de Bogotá -el dorado de los nada bobos  contratistas, Ineco-GOP- “resalta la cultura muisca” pero el objetivo de “su piel exterior es garantizar la estabilidad y rigidez de la estructura” dice orondo el caleño de la Aereocivil, haciéndose el bobo, con la disculpa de que será la mas alta de Suramérica y “un ícono arquitectónico para la ciudad” (Semana 1609,  Bogotá 11/03/2013), es decir, un icono a la bobería.

            Pero por supuesto Cali no se queda atrás con el viejo trasatlántico que se hunde en la Avenida Colombia  (como lo llamó en Diciembre Sylvia Patiño pensando que era parte de la Feria de la Bobería de Cali), y con la cubierta mas inútil del mundo pues nada cubre en la Plazoleta de la Caleñidad, lo que poco importa pues nunca fue plazoleta ni ya es de la caleñidad pero sí de la bobería caleña. ¡Vivos requete bobos que somos!

            Hacerse los bobos y no hacer nada para construir otro u otros acueductos para Cali (he propuesto repetidamente uno por cada río que pasa por la ciudad o cerca, que a la vez sería parque) es propio de bobos que se creen muy vivos diciendo que en cambio van a bajar la presión del agua como si fuéramos muy bobos. Por que en Cali cuando llueve mucho cierran el acueducto y cuando no llueve pues tampoco hay agua, bobos que fuéramos.

            Para peor de vivos ellos y bobos nosotros, se gastan el dinero de los contribuyentes en megabobadas que dejan sin terminar, porque se necesita ser muy bobo para creer que la Avenida Colombia y la Plazoleta de la “bobería” las van a terminar como se debe. ¿Será que sí somos bobos bobos? Porque  ¿qué se puede pensar de los bobos, y sobre todo bobas, que no votan y de los bobos que votan como votan creyéndose muy vivos?

            Necesitamos candidatos a la Alcaldía y el Concejo que se comprometan con los acueductos para Cali, y con su corredor férreo, pues si no se lo recupera (tren de cercanías, autopista urbana, vías locales y ciclovias, todo entre una larga alameda) sufriremos de inmovilidad. Como bobos, apenas pensamos en la inseguridad mientras  nos dejamos atracar en los semáforos y  nos dejamos robar los impuestos con megarobos.

            Como se ve al lado, a los muy vivos los quieren embalsamar los que no lo son tanto para que los bobos crean que siguen vivos, hasta que se acabe se les acabe el combustible, que no es el petróleo, si no cuando los vivos ya no sepan seguir siéndolo en ese nuevo nivel: el de los vivos vivos, que deciden al final que mejor nada de vivos embalsamados y que mejor echarle la culpa de la muerte de la oposición a los vivos de la “Compañía”.

            Aquí pasa lo mismo con esos “guerrilleros” que parecen embalsamados, o que sería mejor que ya lo estuvieran no embalsamados sino enterrados. ¡Menos mal que a las FARC no les dio por embalsamar a Tirofijo! y el ahora si ya es seguro que está muerto. Y en la otra cara de la “viveza” están esos vivos muy vivos en el Congreso, que se tornan bobos en las alcaldías. O que, vivos vivos, se creen Juanes Mas Shakira, sin morirse de la pena.


            Y hay no pocos funcionarios en el Gobierno que simplemente están vivos y ni siquiera se sabe si es que son bobos…o extremadamente vivos. En fin, la Patria Boba continua como lo demuestra contundentemente el que, al parecer, la mayoría de los bobos de esta ciudad boba cree bobamente que aumentando el verde de los semáforos se agilizaría el transito, pasando por alto que se aumentaría el rojo para los bobos que cruzan.

Columna publicada en el portal de opinión www.programalallave.com. 28.03.2013

08.03.2014 Oiga mire vote

Elegir unos pocos nuevos congresistas buenos –que los hay- es apenas sumarlos, si son elegidos, a los pocos que llevan allí años denunciando todo sin que pase nada. Por eso es mejor votar en blanco pues queda una advertencia y la posibilidad de que el ex Magistrado Jaime Araujo tenga razón y con la mayoría simple se repitan las elecciones con otros candidatos

Lo equivocado es abstenerse y muchos llevan años haciéndolo para conveniencia de los que han hecho de la política un negocio. Como afirma un editorial de El País (02/03/2014): “Esa abstención que en principio puede considerarse como sanción a las malas practicas, es en realidad la manera de permitir que ellas decidan los resultados. Por eso hay que ejercer el derecho a votar, [que es] la manera en que el ciudadano expresa su respaldo a la democracia.”

Además, como dice Álvaro Forero Tascón, “si la ola blanca es heredera de la ola verde, estaremos ante un fenómeno recurrente y no simplemente ante una coyuntura [y] tan no se trata de un fenómeno nuevo, que tiene muchos de los elementos de rechazo al sistema político clientelista que interpretó Luis Carlos Galán…”.  Al contrario de lo que piensa Antonio Caballero, el voto en blanco no es un embeleco que está tomando fuerza (Semana 03/03/2014) sino una alternativa a la abstención.

Y el llamado a no votar que están haciendo algunos desde luego es una trampa para que ganen los malos de siempre, y los que quieran aprovecharse de la ola blanca retirando candidatos ahora para sacarlos después, como ha advertido Gardeazábal (ADN, Bogotá | 12/11/2013) olvidan que serán los electores los que escogerán entre los nuevos candidatos .

Tampoco faltarán los que a ultima hora se asusten con la posibilidad de que gane el voto en blanco y votarán por uno bueno que lo mas probable es que no salga, pues al contrario de lo que dice Gloria Hurtado  (El País, o4/03/2014) lo ingenuo es pensar que el voto en blanco no es real y que el que probablemente pierda sí lo es.

Si los votos en blanco son la mayoría deberá repetirse por una sola vez la votación. Para mas información vea . En elecciones unipersonales no podrán presentarse los mismos candidatos, y en las de Corporaciones Públicas no podrán hacerlo las listas que no hayan alcanzado el umbral.   

Si los nuevos candidatos son igual de malos ya no podrá salir tambien de ellos votando en blanco y le toca, ahora sí, abstenerse para al menos deslegitimar su elección. Pero hay la posibilidad de que surjan mejores candidatos que previamente no tenían ninguna opción, y desde luego la efectividad del voto en blanco es a largo plazo.

No es cierto, como afirma Carlos Mendoza, que el voto en blanco sea promovido con poca reflexión política, que lucre a los mismos de siempre, que pretenda darles una lección “moral”, o que cierre las puertas a nuevas fuerzas y liderazgos políticos . Y lo que no tiene discusión es que es mejor que no votar.

Hablar de la elección de presidente sin saber que pasa mañana con la elección de Senadores y Representante, como lo hace Melba Escobar (El País, 05/03/2013) es ensillar antes de traer las bestias pues hay que esperar a ver los gallos que se destapan si gana el blanco, y el debate subsiguiente si llega a ser una votación importante comparada con las muy bajas de las elecciones anteriores, en las que la mayoría ha sido la abstención de los que no les importa que se roben los impuestos.

Y Jorge Orlando Melo se contradice (El Tiempo, 05/03/2014) cuando sostiene (con razón) la importancia de los partidos grandes, que suman votos que individualmente son casi nada, pero al tiempo se preocupa de que el voto en blanco los favorezca, al sacar del paso a los pequeños, pues (dice también con razón) que los grandes se han vuelto cada vez mas peores, y como dice Edgar Victoria González, para eso existen las alianzas ("Nota ciudadana", Las 2 orillas 05/02/2014).

Precisamente lo que se necesita es un tercer partido grande y el voto en blanco puede lograr lo que los partidos pequeños no han podido: unir a los que estamos en contra de la politiquería, la corrupción e ineficiencia de los congresistas actuales, pues definitivamente una golondrina no hace verano y menos si no es la misma pues los candidatos buenos no son los mismos para todos. 

Columna publicada en el semanario virtual caliescribe.com. 08.03.2014

07.03.2013 ¿Culto u oculto?

Dice un lector de esta columna (lamentablemente anónimo) pero al parecer interesado en el tema de la cultura, bienvenido sea, que “no cree en eso de la "música culta" puesto que todas las músicas son producto de las culturas en las que nacen; es decir son el resultado de la interacción del ser humano (en este caso el músico, formado o no), con su medio natural.” Con su medio cultural, ha debido decir, pues precisamente la cultura es para el hombre lo que la naturaleza a los animales, como lo pensaba Ortega y Gasset. “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo» escribió en Meditaciones del Quijote, 1914. Tal cual.

            Pero el hecho simple es que, como se puede leer rápidamente en Wikipedia, la llamada música culta, artística, académica, o «docta», es sencillamente como se denomina a la que surge en Europa como expresión artística y cultural. Sus inicios escritos se remontan a la época medieval, pero toma reminiscencias de la música de otras culturas como Egipto, Mesopotamia, y sobre todo la antigua Grecia, ya que los romanos dieron poca importancia a la música, desde los que fue evolucionando a través de numerosas y heterogéneas épocas, hasta la época contemporánea.

            Así mismo afirma el lector de marras que no existe "arquitectura culta" o "arquitectura inculta", ignorando que la primera se trata apenas de una simple clasificación, y que arquitectura inculta es como la que abunda en Cali. Amos Rapoport, en su libro Vivienda y cultura, 1969, establece tres categorías para la arquitectura: la primitiva, la vernácula y la culta, advirtiendo que no constituyen una división cerrada sino un esquema referido a algunos aspectos fundamentales, y que las fronteras entre una u otra son a menudo imprecisas y las influencias actúan, de hecho, en todas direcciones. Y por supuesto hay variaciones sobre esta categorización, no por ello no aceptada comúnmente, y se podría agregar la popular, tan de ahora en las ciudades.

            Por último dice el lector  anónimo “que eso de "personas cultas", "músicas cultas" es solamente discriminación con las procedencias de otras culturas”. ¿O será mas vale que oculta, a lo mejor sin saberlo, que antepone excluyentemente lo culto a lo popular y lo universal a lo regional, como es recurrente hacerlo en esta ciudad? Y de allí que sea pertinente descorrer el velo que cubre su idea de cultura, pues probablemente se trate de un prejuicio: una opinión previa, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal. Lo que puede ser peor que desconocerlo del todo, que es justamente lo que suele pasar aquí.


            El caso es que las llamadas personas cultas son las que tienen estudios, lecturas, viajes y experiencias, precisamente de varias culturas y épocas, y por lo tanto de sus manifestaciones primitivas, vernáculas, populares y “cultas”. Incluso se habla de “alta cultura” cuyo uso más común es la valoración de ciertos productos artísticos y culturales, especialmente obras de arte, literarias y musicales, para ponderarlos como los de más alta estima, diferenciándolos de lo popular o lo kitsch, pero no peyorativamente, es decir que no indica una idea desfavorable.  E igualmente se habla de “gran” arquitectura, en el mismo sentido, como en el libro de Jhon Julius Norwich, Gran arquitectura del mundo, 1975.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 07.03.2013