26.09.2013 Posmodernidad

En su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura de 1990, Octavio Paz decía que la búsqueda de la modernidad llevó a los mejicanos a descubrir su antigüedad, y ha constatar que había un puente entre ellas. “Aisladas, las tradiciones se petrifican y las modernidades se volatilizan; en conjunción, una anima a la otra y la otra le responde dándole peso y gravedad” (Citado por Fernando Savater: Las ciudades y los escritores, 2013. p. 188). Pero, también pensaba Paz que “nada le gana a uno más animadversiones que haber tenido razón antes que los demás” (p. 176). Y lo que ya es insólito es que se mantengan por encima de la razón ya comprobada.
            
Antes las ciudades y su arquitectura en general cambiaban muy poco a lo largo de siglos, pero hoy lo hacen mucho en pocas décadas. En Cali, el puente entre los pocos edificios antiguos que había a principios del siglo XX, y los muchísimos de la “modernidad” de principios del XXI, literalmente se demolió hasta sus bases con motivo de los Juegos Panamericanos de 1971. Hoy la supuesta arquitectura de “actualidad”, que se está haciendo y que se aplaude porque dizque le cambia la cara a la ciudad (pese a que se la considera “bonita”), se volatiliza en pocos días pues ya nada le da peso y gravedad, por mas colorinches que se le pongan , incluso sólo rojo.
            
El hecho es que nuestra antigüedad, al contrario de México o Perú, es precaria y poco estudiada. De lo prehispánico casi no hay nada, y buena parte de lo poco que había colonial se demolió (ladrillos viejos todavía hay quien lo dice). Pero lo mismo pasó con lo verdaderamente moderno de la mitad del siglo XX, arquitectura que sí mantuvo un puente con lo colonial reinterpretando sus patios, corredores y aleros. Es como si políticos, negociantes y contratistas estuvieran empeñados en maquillar la ciudad de la mano de arquitectos sin cultura, arraigo ni ética profesional. Que no entienden eso de apoyarse en el pasado –no lo tienen- para darle peso y gravedad a lo nuevo.
            
Qué hacer para que vean que no hacen apenas edificios sino que completan partes de la ciudad. Que en la arquitectura de patios de la colonia (abiertos en las casas de hacienda y cerrados en las urbanas, propios de manzanas compactas de calles de paramentos continuos), estriba la solución de los problemas mas acuciosos de la ciudad. Sería mas densa y por tanto con mejor intercomunicación, y mas segura. Y mas sostenible pues seria  fácil remodelar sin tener que demoler, y con una mejor climatización pasiva. Y  mas bella al evitar que sus tradiciones se petrifiquen y su modernidad se volatilice, pues la belleza urbana ante todo es lograr un acertado orden edilicio.

            
Precisamente la verdadera postmodernidad en arquitectura consiste en transitar por ese puente de la cultura del que habla Octavio Paz. Es lo que hicieron los mejores arquitectos modernos en Iberoamérica:  Rogelio Salmona, Luis Barragán u Oscar Niemeyer. Y que actualmente continúan haciendo los pocos que aquí no se han entregado al negocio del espectáculo decadente de la arquitectura de penúltima moda, que en Cali todavía tragan entero sus muy nuevos ciudadanos. Se puede comprobar con varias de las sedes de los recientes Juegos Mundiales, ya que la única equivocación no ha sido la vergonzosa “L” por la cual nadie responde. 

Columna publicada en el diario El País de Cali 26.09.2013 

No hay comentarios:

Publicar un comentario