Excelente noticia la de que se cedan los órganos en lugar de enterrarlos o cremarlos junto con los cuerpos, y así poder salvar muchas vidas (Ley 1805 de 2016). Pero reciclar no debe ser apenas que otros puedan usar lo que uno ya no necesita, ni sólo someter los materiales usados o los desperdicios a un proceso de transformación o aprovechamiento para que puedan ser nuevamente utilizados, si no que en lo posible hay que hacerlo con casi todo lo que se consume o se hace…como justamente sucede en la naturaleza.
Como reciclar las basuras en lugar de acumularlas en feos y contaminantes “basuros” que no tienen nada ni de rellenos ni de sanitarios. Y hasta se pueden convertir en energía como se anuncio hace años (Basuras y petróleo, ¿Ciudad? El País, Cali 03/07/2003) pero de lo que no se volvió a informar nada, pese a que ya se hace en varias otras partes, como en Suecia, en donde importan basura con ese propósito, y pese a que aquí si hay quienes se preocupan al respecto (ver http://www.basuracerocolombia.com).
Urgente también es reciclar los muchos objetos que se compran regularmente, que debido a su descarada e irresponsable obsolescencia programada toca salir de ellos casi nuevos. Como las bolsas y demás empaques de plástico o cartón que se tiran a la basura, por ejemplo. O los computadores que no se actualizan sino que se reemplazan, y ni se diga los teléfonos portátiles cuya cacareada “inteligencia” por supuesto depende de cada usuario, los que en general adquieren los nuevos solo por serlo no porque los necesiten verdaderamente.
Para peor de males los pocos reciclajes que si se hacen no son los mas convenientes; como los carros pues al tiempo que se toman medidas para disminuir su circulación se dedican paginas enteras a una propaganda engañosa dirigida a que los arribistas compren mas carros (para esquivar el pico y placa) que se suman a los de segunda mano y estos a los de tercera mano, mientras que los más viejos se reciclan muy pobremente, apenas como simple chatarra.
Y algo similar, mas en este caso positivo, es lo que se viene haciendo con las viviendas que se venden, sobre todo en las ciudades, debido a la movilidad social de sus habitantes, y que pasan a otras manos como los carros. Lo que habría que racionalizar favoreciendo su alquiler en lugar de su propiedad como equivocadamente viene haciendo el Gobierno, y como ya se a dicho (¿Ciudad? El País, Cali 29/05/2014), para que la gente pueda vivir en donde mas le conviene respecto al trabajo, los colegios y los vecindarios.
Es perentorio que se entienda que la mayoría de las construcciones se pueden renovar (en Holanda se está haciendo incluso con las cárceles desocupadas después de que se legalizaron las drogas y hasta un hotel de lujo se puso en una de ellas), y así lograr algo de mas área en lugar de demolerlas para construir codiciosamente mucha mas área pero sin considerar el derecho a conservar el vecindario que tienen sus demás habitantes, ni el valor que este representa para un negocio inmobiliario.
El caso es que muchos emprendedores aún no han comprendido que es mejor negocio (más rápido y con menos inversión) remodelar que construir de nueva planta. Y con respecto a los Bienes de Interés Cultural hay que pensar que su negocio no depende apenas de lo económico, sino igualmente de su valor social y cultural. Pero lamentablemente “el orgullo de quienes no pueden edificar es destruir” como decía Alexandre Dumas, como si hubiera vivido en Cali.
Artículo publicado en la revista virtual Caliescribe.com 25.02.2017
23.12.2017 La mesa
Del latín mensa, es el mueble básico de todos los edificios, surgido de la ancestral necesidad del ser humano de sostener objetos a una altura cómoda para su uso con las manos. Presumiblemente su origen se remonta a la época de las cavernas y las cabañas primitivas en el bosque y es uno de los muebles que mas diversificación ha tenido a lo largo de la historia, debido a los crecientes y diferentes requisitos aparecidos con el desarrollo humano. La primera es el suelo mismo o una piedra y por eso es tan desagradable una mesa lunanca, es decir que, como un caballo, tiene una pata mas alta…o mas corta.
Están desde la del altar de los templos, denominada “ara” y que puede contener reliquias, hasta las muchas de una vivienda, un local comercial, oficina, casino o billar, una manufactura o industria, y son los pupitres de las escuelas. En ellas se sientan las personas para gobernar, como los caballeros de la mesa redonda o los ministros de un estado, o para discutir un acuerdo y cuando no se esta de acuerdo uno “se levanta de la mesa”, y está la “mesa de trabajo”. A la mesa se invitan los amigos sabiendo que “quien viene a mesa puesta no sabe lo que cuesta” y allí saltan a la vista las buenas costumbres.
En la antigüedad los egipcios estilaban mesas rectangulares con cuatro patas, o con un solo soporte y de forma circular, mientras griegos y romanos usaron tableros circulares o en elipse con una, dos o tres patas, las cuales eran estilizadas y con grabados de animales o seres místicos. En el medioevo están siempre cubiertas con manteles. En el Renacimiento se retoman los elementos griegos, en el barroco se estilizan las patas curveándolas y el tablero se presenta en distintas formas. En la modernidad se despojan de todo ornamento y sus tableros son regulares. Y en la posmodernidad suelen ser fácilmente desarmables.
En la vivienda, donde aún tienen a veces reunida a la familia, se come en una mesa (los romanos lo hacían recostados en un “triclinio”) comidas preparadas en el mesón de la cocina, que es una mesa alta y fija, y que puede tener una barra, si es abierta, la que es otra mesa mas alta y angosta, a la que se arriman butacas que son pequeñas mesitas con largas patas. Después se conversa y toma el café en una mesa baja y de centro en la sala, y por la noche las mesas de noche acompañan las camas, que son mesas bajas en realidad, como igualmente las bancas, mas angostas. Y hay mesas auxiliares para diferentes usos.
De diversos tamaños y alturas, todas están compuestas por un tablero y patas, que suelen ser casi siempre cuatro o que terminan en el piso al menos en tres o una clavada en el. También pueden estar empotradas en un muro y hasta colgadas del cielorraso. Su forma es casi siempre rectangular pero igualmente las hay redondas y hasta triangulares y no faltan las formas caprichosas. En general su cubierta es horizontal, lisa y fija pero en algunas está inclinada, como en los atriles, o se puede mover desde casi vertical hasta la horizontal como en los viejos tableros de dibujo.
Tradicionalmente son de madera o de vidrio y pueden tener patas metálicas o serlo todas, como también de plásticos diversos o su combinación. Las hay desmontables o extensibles, o acompañadas de diversos tipos de cajones. Y se pueden juntar para conformar mesas mas grandes, o lograr largas hileras, o acodarlas para formar una “U”. Su punto clave es la unión de las patas con la cubierta, lo que presenta problemas muy parecidos a los de las columnas de un edificio con sus losas, por lo que el diseño de unas y otros comporta soluciones similares para lograr suficiente rigidez en dicha unión.
Columna publicada en el semanario virtual caliescribe.com. 23.12.2017
Están desde la del altar de los templos, denominada “ara” y que puede contener reliquias, hasta las muchas de una vivienda, un local comercial, oficina, casino o billar, una manufactura o industria, y son los pupitres de las escuelas. En ellas se sientan las personas para gobernar, como los caballeros de la mesa redonda o los ministros de un estado, o para discutir un acuerdo y cuando no se esta de acuerdo uno “se levanta de la mesa”, y está la “mesa de trabajo”. A la mesa se invitan los amigos sabiendo que “quien viene a mesa puesta no sabe lo que cuesta” y allí saltan a la vista las buenas costumbres.
En la antigüedad los egipcios estilaban mesas rectangulares con cuatro patas, o con un solo soporte y de forma circular, mientras griegos y romanos usaron tableros circulares o en elipse con una, dos o tres patas, las cuales eran estilizadas y con grabados de animales o seres místicos. En el medioevo están siempre cubiertas con manteles. En el Renacimiento se retoman los elementos griegos, en el barroco se estilizan las patas curveándolas y el tablero se presenta en distintas formas. En la modernidad se despojan de todo ornamento y sus tableros son regulares. Y en la posmodernidad suelen ser fácilmente desarmables.
En la vivienda, donde aún tienen a veces reunida a la familia, se come en una mesa (los romanos lo hacían recostados en un “triclinio”) comidas preparadas en el mesón de la cocina, que es una mesa alta y fija, y que puede tener una barra, si es abierta, la que es otra mesa mas alta y angosta, a la que se arriman butacas que son pequeñas mesitas con largas patas. Después se conversa y toma el café en una mesa baja y de centro en la sala, y por la noche las mesas de noche acompañan las camas, que son mesas bajas en realidad, como igualmente las bancas, mas angostas. Y hay mesas auxiliares para diferentes usos.
De diversos tamaños y alturas, todas están compuestas por un tablero y patas, que suelen ser casi siempre cuatro o que terminan en el piso al menos en tres o una clavada en el. También pueden estar empotradas en un muro y hasta colgadas del cielorraso. Su forma es casi siempre rectangular pero igualmente las hay redondas y hasta triangulares y no faltan las formas caprichosas. En general su cubierta es horizontal, lisa y fija pero en algunas está inclinada, como en los atriles, o se puede mover desde casi vertical hasta la horizontal como en los viejos tableros de dibujo.
Tradicionalmente son de madera o de vidrio y pueden tener patas metálicas o serlo todas, como también de plásticos diversos o su combinación. Las hay desmontables o extensibles, o acompañadas de diversos tipos de cajones. Y se pueden juntar para conformar mesas mas grandes, o lograr largas hileras, o acodarlas para formar una “U”. Su punto clave es la unión de las patas con la cubierta, lo que presenta problemas muy parecidos a los de las columnas de un edificio con sus losas, por lo que el diseño de unas y otros comporta soluciones similares para lograr suficiente rigidez en dicha unión.
Columna publicada en el semanario virtual caliescribe.com. 23.12.2017
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