25.12.2013 Votar bien

Si no hay por quien votar, en lugar de abstenerse, votar en blanco. Como lo aclaró ‘cuentosdeaguablanca’ un lector de esta columna, y se puede constatar personalmente en , el voto en blanco es una expresión de disentimiento o inconformidad, con efectos políticos. No genera pagos por reposición de votos, no se suma al candidato que obtenga la mayor votación (se contabiliza independientemente), y si la mayoría de los votos es en blanco, se deben repetir las elecciones con candidatos diferentes. Claro, es costoso repetir elecciones pero es mucho mas costoso repetir políticos comprobadamente malos.

Para votar en blanco se debe marcar únicamente la zona señalada como “voto en blanco”. Otra cosa es si un grupo significativo de ciudadanos, promotor del voto en blanco, lo inscriba como tal, teniendo una casilla con logo-símbolo propio, diferente al “voto en blanco”. Pero si no se marca nada el voto es considerado inválido, lo que es peor que abstenerse, que ya es lo peor que le puede suceder a una democracia: dejar que los demás elijan, que es como dejar que otros respiren, coman y amen por uno. El voto en blanco es el inicio de un cambio mientras la abstención no significa el fin de la continuidad.

Se informaba en esta columna hace unos meses (Vote en blanco, 07/06/2012) que en las elecciones de 2011 en Bello, Antioquia, ganó el voto en blanco: 56,7% frente al 43,3% del único candidato a la alcaldía, y se tuvieron que repetir con otros candidatos (la que evidentemente no leyó el Sr. Luis Borrero, otro lector de ¿Ciudad? o ya la olvidó pues ahí se avisaba sobre la legalidad del voto en blanco). En otras partes del Mundo se han logrado avances tan importantes como reducir congresos, y al de Colombia, uno de los mas grandes y mejor ¿remunerado? en relación con el número de sus habitantes y el salario mínimo, le sobra la mitad y, además, debería ser unicameral.

Como se dijo la semana pasada (Todo se compone, 19/12/2013) para componer a Cali… y al país hay que votar en blanco, y hacerlo reiteradamente hasta que no queden politiqueros; solo verdaderos políticos que entienden que la política es para generar políticas para la polis: medios para alcanzar un fin. Que vean el artefacto y no apenas lo que pasa en el, y su importancia para la calidad de vida en la ciudad. Y por supuesto votar es un acto de cordura con uno mismo, si se considera que los mismos con las mismas, elegidos por una minoría comprada, nos afectarán negativamente, y si no convence ninguno de los candidatos en las próximas elecciones, pues hay que votar en blanco.


Hace años (El voto urbano, 15/06/1998) mencionaba que ciudadanos -y ciudadanas- habían votado por una mujer (Noemi) y un intelectual (Mockus) en las ciudades de mayor tradición urbana con una actitud mas acorde al mundo desarrollado actual, caracterizado por su alta urbanización, su pluralidad cultural, su cero crecimiento poblacional, su conciencia ecológica, su enorme oferta de opciones, y el haber cambiado el proteccionismo y el paternalismo por la competitividad y la independencia y libertad de criterios y escogencias. Un mundo en el que los ciudadanos si no ven un candidato que los convenza, no se abstienen si no que responsablemente votan en blanco.

Columna publicada en el diario El País de Cali 25.12.2013