26.08.2014 La Utopía de la Paz

Como dice Jared Diamond, hay que entender la guerra como la violencia recurrente entre grupos que pertenecen a unidades políticas rivales y aprobada por ellas (El mundo hasta ayer, 2012, p.160); y ya en el siglo XIX, se entendía como la extensión de la política por otros medios, como la definió el general prusiano Karl von Klausewitz (De la Guerra, 1832). Pero hoy, aclara Diamond, mantener la paz en una sociedad es uno de los servicios mas importantes que puede prestar un Estado (p.121). De otro lado, la supervivencia del más apto, a la que se refirió Herbert Spencer (Principios de Biología, 1864), después de haber leído a Charles Darwin (El origen de las especies, 1859) y cuya mejor traducción sería la “supervivencia del más adaptado”, en el sentido de selección natural, está en la base de la búsqueda de la paz entre los humanos.

Los enfrentamientos entre distintos pueblos con diferentes religiones han sido recurrentes y descritos por sus propios protagonistas para dejar memoria histórica de los que murieron en ellos a fin de enaltecerlos como héroes, semidioses o dioses. Empezando por las guerras entre ciudades, sumerias y griegas, o las de los egipcios con sus vecinos, simbolizadas por una deidad (http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_religión). Y están las guerras de conquista de los romanos que les permitieron constituir su Imperio alrededor del Mediterráneo, cuya larga Paz Romana allanó la difusión posterior del cristianismo, que los españoles impusieron en sus colonias de ultramar espada en mano. Y hasta hoy, los fundamentalistas de las tres religiones monoteístas alimentan las guerras pero igualmente los de la política. 

En dos de sus recientes columnas en Semana (02 y10/08/2014), Antonio Caballero muestra un paralelismo entre la guerra entre judíos y palestinos (que son como hermanos, escribió él hace años) y la intolerancia radical entre los “hermanos” Londoño, Fernando y Rodrigo, alias Timochenko. Producto del fundamentalismo religioso una, y como religiosa la otra, hoy degenerada en simple narcotráfico. Queda demostrado cuando Marcos Peckel lo acusa de “una tendenciosa mezcla de ignorancia, cinismo y odio” o cuando David Mandel habla de su “sublime ignorancia”, contradiciéndose pues lo sublime “tiene por caracteres distintivos grandeza y sencillez admirables” (DRAE), precisamente como la columna que critica, como escribí en una carta a Semana que no publicaron.

La paz está en el horizonte diría Eduardo Galeano (es.wikiquote.org/wiki/Utopía). Pero hemos avanzado mucho como lo demuestra Diamond, pues las guerras en las sociedades tradicionales causaban muchísimos mas muertos en relación al total de la población involucrada. Por ejemplo, en la masacre de un grupo étnico de Nueva Guinea en 1966, murieron en una hora 125 hombres, mujeres y niños, de una población total de unas 2.500 personas. Para equiparar ese porcentaje, la bomba atómica tendría que haber matado 4 millones de japoneses en lugar de 100.000, y los atentados del World Trade Center 15 millones de estadunidenses y no 2.996” (p.156). Pero como ahora las guerras se evitan disuadiendo a los otros a base de armarse hasta los dientes, una guerra atómica generalizada podría acabar con media humanidad (3.500 millones) en esa misma hora.

Columna publicada en el portal de opinión www.programalallave.com. 26.08.2014

12.08.2014 Un mundo de Idiotas

La situación del mundo (sobrepoblación, cambio climático, amenaza nuclear, inseguridad en las ciudades y revueltas sociales), gobernado en casi todas partes con el menos malo de los sistemas políticos, como lo definió Churchill, es culpa de los idiotas. Aquí han permitido que al país lo manejen los mediocres pues, como decía Nietzsche, la democracia solo es posible entre iguales.

No se trata de los que presentan una deficiencia profunda de las facultades mentales, si no de esos que creen que venden su voto. Sencillamente son cortos de entendimiento o carecen de toda instrucción, o las dos cosas juntas, que es justamente lo que les pasa a los que se dejan engañar por los mismos políticos con las mismas propuestas.

Porque los engreídos sin fundamento son los mediocres, como esos “expertos” que creen que lo saben todo y ya no piensan, como lo dijo Frank Lloyd Wright. Pero en los que los políticos, que no saben nada, dicen que se basan, por lo que se equivocan. O se tornan demagogos que intentan ganar influencia ofreciendo todo gratis.

Los sabios, por lo contrario, mantienen una conducta prudente, pero ahora escasean, y aquí apenas tienen mucho conocimiento de una materia, ciencia o arte. Y ya se sabe que no hay persona mas peligrosa que una inteligente pero inculta; que son lo que son esos que solo se enfocan con éxito en una sola cosa, pero a los que los idiotas les creen

Cosa aparte son los dogmáticos. Esos que mantienen sus opiniones como verdades inconcusas, firmes, si duda ni contradicción, y que las confunden con los dogmas de religión (la droga de los idiotas). Y son aun mas peligrosos cuando son inteligentes, y mas cuando tienen poder; déspotas que gobiernan sin sujeción a ley alguna y tratan con dureza a sus subordinados y abusan de su autoridad.

En conclusión , el problema de las seudo democracias entre desiguales es que los idiotas son muchos y votan y los sabios saben tanto pero de tan poco que se equivocan; los que aciertan, pero mal, son los mediocres que se abstienen de votar, en lugar de votar en blanco, permitiendo que otros decidan por ellos y elijan políticos mediocres, lo que, como reacción, puede llevar a un déspota al poder, con el agravante de que puede ser un idiota.

Ya se sabe que la moda es el buen gusto de los idiotas, y no faltaran los que piensen que todo esto es una idiotez. Pero como supuestamente ya lo dijo Kant hace más de 200 años: "No discutas nunca con un idiota, la gente podría no notar la diferencia". Y Mark Twain (o Einstein o un anónimo a quienes igualmente se lo endosan) lo refuerza: "te obligará a bajar a su nivel y allí te derrotará con su experiencia".

Son los mismos que no “creen” en el cambio climático pero se aterran con las nevadas, tormentas y huracanes que cada vez mas fuertes y frecuentes azotan el planeta, y que ni siquiera saben que quiere decir sobrepoblación, y que solo les importa la seguridad de “su” unidad cerrada de vivienda en la que se han encerrado entre rejas a ver por televisión el mundo y juran que el futbol es el mundo.

Se quejan cuando los servicios y obras públicas no funcionan pero dejan que otros decidan y no les importa en que se invierten sus impuestos o si se los roban, y ni siquiera votan en blanco. Si los votos en blanco son mayoría simple no podrán presentarse otra vez los mismos mediocres, como sería el caso ahora para la alcaldía de Cali, y los nuevos candidatos no tienen que ser peores y pueden surgir mejores que antes no tenían opción. Pero si los nuevos son igual de malos toca, ahí sí, abstenerse y deslegitimar su elección.

Columna publicada en el portal de opinión www.programalallave.com. 12.08.2014