Los que traman, como Vladimir Putin, aseguran que
la avalancha sobre Mocoa es sólo un evento natural más en el que las
actividades del ser humano nada tienen que ver, y los que siguen a Donald J.
Trump, que no son pocos, dicen que el cambio climático es otro cuento chino.
Sin embargo lo preocupante es que aunque la humanidad está mucho más amenazada
por una eventual guerra nuclear, ya lo está por el evidente calentamiento
global, pues no apenas modifica el clima y aumenta la potencia y la frecuencia
de los fenómenos naturales, sino que acelera el deshielo y con él el
agotamiento de las fuentes de agua dulce, y ocasiona la subida del nivel del
mar en las costas comprometiendo todos los puertos.
Al respecto de estos temas, tratados
recientemente en una columna hace unos días (Enterémonos,
29/ 03/2017), Andrés
Felipe J... , lector de ese texto, y quien sí se enteró, comenta que “independientemente de que hagamos las cosas mejor, la raza humana es
insostenible a largo plazo. Consumir menos tal vez nos haga sentir mejor o con
menos culpa, pero no soluciona el problema. Rompimos el equilibrio del
ecosistema y lo seguiremos haciendo hasta alcanzar una profunda crisis. Estoy
seguro que no alcanzaremos mil años mas a este ritmo y eso es un parpadeo en la
historia de la humanidad y un ínfimo instante en la historia de la tierra.” (elpais.com.co,
03/30/2017)
¿Será que, como concluye Andrés Felipe
J…, “la opción es el arte y el amor mientras llega el caos”. Desde luego que la vida no tiene otra salida
que la muerte para todos pero por eso mismo es tan importante vivirla lo mejor
que se pueda. El problema es que para muchos se trata del poder y ahora del
dinero y no de amar las cosas bellas, materiales e inmateriales, que no son
pocas, pero el inconveniente es que los que mandan son las
multinacionales con sus productos de obsolescencia programada, vendidos mediante
una propaganda engañosa (Noam Chomsky ¿Quién
domina el mundo? 2016). Así, el infierno son los otros, como ya lo escribió
Jean Paul Sartre para A puerta cerrada,
1944.
Y los
otros ahora son muchos, exactamente 7.497.540.916 al 13/04/2017 a las 5:17 am,
sobrepoblación que provoca un empeoramiento del entorno,
disminución de la calidad de vida y situaciones de hambre y conflictos. Lo que
sucede sobre todo cuando las ciudades crecen muy rápidamente y sus nuevos
habitantes no tienen tiempo suficiente para adaptarse a sus diferentes culturas
urbanas, formadas a lo largo de muchos años, y de ahí la importancia de
conservar en ellas los entornos históricos construidos, escenarios de la vida
urbana como lo señaló Lewis Mumford (La
cultura de las ciudades, 1938) tantas veces citado aquí, y no considerarlos
“viejos” y obsoletos, sino renovarlos.
Ciudades en las que los
políticos corruptos en vez de llevar a sus habitantes a ser mas altruistas y
mejores ciudadanos, los dejan a su suerte exacerbando así su egoísmo atávico,
al punto que por un interés mezquino, si mucho algún dinero, siempre votan por
ellos, que además son financiados por los grandes contratistas de obras
públicas sin terminar, llevando a que la calidad de vida en las ciudades
empeore, comenzando por la movilización y el ruido ajeno, para no hablar de su
cada vez mas caótica feúra. Así, el arte y el amor no bastan; se necesita algo
de dinero, no tanto, y educación para la vida, mucha, para no dejarse engañar
de las modas inducidas ni de muchas de las redes sociales que las replican.
Columna publicada en el diario El País de Cali. 12.04.2017