22.06.2017 Convergencias

“El orden subyacente en el corazón de la ciencia” como subtitula Peter Waston su reciente libro, 2017, es algo en general desconocido y lo mismo sus consecuencias, ya que, como él concluye, “el fundamento último de la realidad [es] matemático” (p. 411).  Y ya se sabe que la matemática es la ciencia del tiempo y el espacio en un único continuo, tal como lo es el universo…o una sencilla casa que por lo mismo no es tan simple, error en el que caen tantos promotores inmobiliarios y lo mismo los malos clientes. Para Stephen Wolfram (1959) conocido por su trabajo en las ciencias de la computación, matemáticas y en física teórica: “unas pocas reglas simples pueden conducir tanto a una gran complejidad como a un orden […] que son las dos caras de la misma moneda” (P. 404).

Cómo dice Edward O. Wilson, el famoso biólogo (1929): “El arte imita, intensifica y “geometriza”, en bien de la claridad [y se] mantiene fiel a las antiguas normas fundamentales hereditarias que definen la estética humana [pues] lo que engendró las artes fue la necesidad de imponer orden sobre la confusión causada por la inteligencia”. (pp. 440 y 441)”, y de ahí la confusión actual, en sentido contrario, que denuncia Avelina Lésper en El fraude del arte contemporáneo, 2015. Eso de que el “significado” prevalece sobre la obra; la enorme distancia entre las propuestas y las obras, el problema ético de la copia, y la supuesta protesta de las mujeres artistas (ver columna ¿Ciudad, El País, Cali 29/01/2016).

Es la ignorancia de los que creen en supuestas “originalidades” ya que, según lo ha podido comprobar Stephen Wolfram (1959) conocido por su trabajo en las ciencias de la computación, matemáticas y en física teórica: “unas pocas reglas simples pueden conducir tanto a una gran complejidad como a un orden […] que son las dos caras de la misma moneda” (p. 404); lo que es fácilmente comprobable en la historia de la arquitectura.  No en vano la influencia de las matemáticas en las prácticas artísticas es igualmente verificable, por ejemplo el arte abstracto y las matemáticas modernas estudiada por Lynn Gamwell (1943) y hay otros ejemplos más (p. 449).

Por eso es que la respuesta a la famosa pregunta de Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716), de por qué hay algo en lugar de nada, habría que contestar qué si no hay algo no se podría preguntar nada; algo como si puede existir una “biología de la belleza” (p. 441) ¿Interesante no? Y, en este sentido, y como encontró el economista Richard Thaler (1945), ”los profesores consiguen mejores resultados [con] sus alumnos si reciben una bonificación al principio […] de la cual se les va descontando si no cumplen con las metas acordadas” (p. 382) ¿Puramente cultural o también biológico?.


El caso es que, en general en Colombia y en particular en Cali, los distintos saberes profesionales no convergen, cada cual se considera “experto” en lo “suyo” y de ahí que no haya verdaderos planes de desarrollo ni para la regiones ni para las ciudades ni para sus sectores. Al punto de que la pregunta de Leibniz aquí se puede formular al revés: porque no hay nada en lugar de algo. Es lo que ha unido a un grupo de profesionales de la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali, la Sociedad Colombiana de Arquitectos filial del Valle, y profesores de las tres escuelas de arquitectura de la ciudad, con el fin de realizar un marco interdisciplinario para un plan a largo plazo para el valle del río Cauca.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 22.06.2017

15.06.2017 ¿Disparates?

“LOS DISPARATES DE BARNEY!!!!” fue el “disparo” de “9-hamilton” a la sugerencia de dividir el Departamento del Valle del Cauca en dos: el del Pacífico con capital Buenaventura, y el existente, reducido al valle geográfico del río Cauca, y trasladando su capital a Buga. Comentario que motiva a proponer mas disparates, que puede que sean sueños, como los considera “Andresam”, pero no por ello contrarios a la razón. Al fin y al cabo soñar también es anhelar persistentemente algo, lo que desde luego no es un disparate, ya que la barbaridad sería no hacerlo. Como dice Fabio Silva “sería posible que en el Puerto se quedara algo de la riqueza que genera” (El País, 04/06/2017).

         Y si para mejorar las condiciones del valle del río Cauca y las de la costa Pacífica sería razonable separar en dos el actual Departamento del Valle del Cauca, como su mismo nombre lo sugiere, en Cali, por lo contrario, hay que unir administrativamente su área metropolitana de facto, la que para nada es un sueño sino un hecho, espontáneo y no planificado, lo que si es una barbaridad. Y una vez constituida, proceder, ahí sí, a dividirla en varias ciudades dentro de la ciudad, como se ha propuesto varias veces en esta columna durante casi dos décadas (ver: “Ciudades en urbes [en lugar de ciudades enormes]”, Caliescribe.com, 03/06/2017).

         Y en una de estas ciudades dentro de la ciudad, la de San Fernando, usar el Pascual Guerrero, propiedad de la Universidad del Valle, para los deportes de aficionados y no para su negocio, y usar el estadio del Deportivo Cali, en la directa a Palmira para los partidos profesionales, facilitando mucho el control de las “barras bravas”. Es sin duda sensato, y en eso la decisión del Alcalde, de no prestarlo hasta que no se disponga de un control eficiente, sería razonable si no fuera por el desorden que de todas maneras se produce en el transito vehicular como peatonal y los ruidos varios que genera el espectáculo molestando a sus vecinos a la redonda.

         Pero considerando que el tránsito en Cali es todo un disparate per se, y no apenas durante los partidos en el Pascual Guerrero, lo razonable sería comenzar por no continuar hablando de la movilidad “de” la ciudad sino “en” la ciudad, la que implica desde los peatones hasta los que “no” van en el tren ligero por la sencilla razón de que es un sueño que aún no despierta, y mientras tanto todos los sistemas de “sólo” buses articulados en el país han sido un costoso fracaso (ver: Aurelio Suárez Montoya, “Alerta roja en el trasporte masivo”, El Espectador, 03/06/2017) pese a lo cual en Cali se le siguen dando recursos en lugar de replantear todo el sistema a fondo.

          Pero son algunos políticos los que no van a permitir que se divida el país de acuerdo con su geografía e historia, o en Cali juntar los municipios vecinos en un área metropolitana, como ya se ha hecho en otros departamentos y en otras ciudades, mientras que eso vaya en contra de sus intereses electorales; y por su parte, algunos de los negociantes del deporte son los que no van a permitir fácilmente que al Pascual Guerrero se le de otro uso, y algunos de los del transporte los que no se integraran fácilmente bajo una sola autoridad que mande en el Transporte Publico de la ciudad. Es decir todo un verdadero disparate en contra de la razón, y de ellos mismos, digno de Trump. Mientras tanto se seguirá soñando en esta columna pues no hacerlo si que es un costoso disparate, como se aclarará en una próxima entrega.


Columna publicada en el diario El País de Cali. 15.06.2017

01.06.2017 ¿El Departamento del Pacífico?

El valle del río Cauca y la costa del Pacífico, entre los mismos paralelos, son regiones bastante diferentes geográfica e históricamente. Además Buenaventura no es el puerto de Cali, si no el más importante del país ya que por él sale el 80% del café y pasa el 60% de todo el comercio internacional marítimo de Colombia. Pero, infortunadamente, está en manos de políticos que dejan mucho que desear, y por eso el convertir dicha región en un nuevo departamento tendría ese mal comienzo que podría echar a perder la idea, pero al menos sus relaciones con el “centralismo” de Bogotá no tendrían que pasar por el de Cali, en donde además interfieren con el mejor manejo de los asuntos del valle geográfico.

Cada vez mas los Departamentos aquí giran alrededor de ciudades importantes, lo que llevó a la partición del de Caldas en tres departamentos con capitales en Pereira y Armenia además de Manizales. Y Buenaventura, fundada en 1540, apenas seis años después de Cali, y hoy Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturístico, con sus  381.746 habitantes urbanos y 415.640 en total, sin duda es importante. Además cuenta con la Universidad del Pacífico, una institución pública con programas de Ingeniería de Sistemas, Arquitectura, Sociología, Agronomía del Trópico Húmedo, Tecnología en Acuicultura, Tecnología en construcciones civiles y Tecnología en gestión hotelera y turística; como también con sedes de la Universidad del Valle y del Sena.

Buenaventura fue establecida primero como puerto fluvial a orillas del río Anchicayá y vino a ser un puerto marítimo, en la isla de Cascajal, solo unos trescientos años mas tarde, ya después de la Independencia de Colombia. Y a principios del siglo XX se concluyen el ferrocarril a Cali y luego la carretera, actualmente en ampliación, ya conectada con  el interior del país pasando por Buga, y a la que una nueva carretera le permitiría su continuación directa a Bogotá, sin pasar por “La Línea”, e incluso en un futuro hasta Caracas. Y como se sabe, en el siglo XXI el Pacífico será cada vez más una zona de la mayor importancia económica y política en el mundo.

Además existen en Buenaventura otras actividades económicas diferentes a las portuarias. Las más destacadas son la pesca y la extracción y procesamiento de la madera. La minería ocupa un lugar importante, sobre todo con la extracción del oro, aunque todavía de forma artesanal, y el comercio y la industria son muy activos. El turismo es allá un importante generador de empleo e ingresos, pues la región cuenta con playas y ríos de excepcional belleza natural y una gran biodiversidad. Y por supuesto está el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que habría que llevar a Buenaventura, a donde pertenece con pleno derecho.

Por otro lado, concentrar el Departamento del Valle del Cauca en el valle geográfico de dicho río, ayudaría a retomar el sistema de ciudades que tuvo desde Santander de Quilichao a Cartago, unidas por el ferrocarril, y a incluir en él todos los municipios que están en su extremo sur hoy pertenecientes al Departamento del Cauca. Igualmente habría que trasladar la capital del Departamento a Buga, casi en la mitad de dicho valle, mermándole presión demográfica a Cali, lo que tanto necesita. El nuevo Departamento del Pacífico fortalecería esta región, la que junto con la del Caribe, el Centro Andino, los Llanos Orientales y la Amazonia, son las cinco que conforman la geografía del país.

Columna publicada en el diario El País de Cali. 01.06.2017