04.03.2014 Literatura, Crimen e Iglesia

Considerando la amenaza mortal que significaba para la Curia, lo extraño sería que a Juan Pablo I no lo hubieran asesinado. Pero si sí fue cierto, que es en lo que se basa la reciente novela de Evelio Rosero (Plegaria por un Papa envenado, 2014) sería apenas una mas de los cientos de muertes cometidas en nombre de la Iglesia Católica Apostólica y Romana que se citan una tras otra en el libro de Fernando Vallejo (La puta de Babilonia, 2007). Y lo de la pederastia y homosexualismo de los curas de la novela de Gustavo Álvarez Gardeazeabal (Se acabo la misa, 2014), le consta a la mayoría de los que les tocó estudiar en colegios de religiosos, y ha sido denunciado por la ONU.

La novela de Rosero sobre la muerte de Albino Luciani en 1978 está basada en la investigación de David A. Yallop (In God's Name, 1984). Según las fuentes oficiales, el papa, de 65 años, murió de un infarto; pero como es costumbre tras la muerte de un pontífice, no se realizó autopsia. Y es claro que su muerte a los 33 días de ser consagrado con el nombre de Juan Pablo I (el papa numero 263 y en proceso de beatificación), favoreciera a ciertos Jerarcas y a la mafia italiana con la cual algunos mantenían negocios. Si la historia muestra que no hay Estado en el que no haya ocurrido un magnicidio, ¿qué nos hace creer que en la Iglesia Católica, un Estado teocrático y transnacional, no los hay? Al fin y al cabo, con dos mil años, es el mas largo desde el Antiguo Egipto.

En cuanto al libro de Vallejo, cualquiera puede comprobar, aleatoriamente, los hechos mencionados, consultando otras fuentes. Después de haberlos sufrido contra ellos, los crímenes del cristianismo contra los no creyentes como contra los creyentes se suceden uno tras otro, o al mismo tiempo, a lo largo de la Edad Media y el Renacimiento, y no terminan en el siglo XX.  Las Cruzadas y la Santa Inquisición, por ejemplo, fueron instrumentos del poder del papado, pues no se trataba de asuntos de religión solamente sino de poder terrenal. “Praesentia corporales Christi” se auto denominaba Inocencio IV,  sin inocencia alguna.

La ágil novela de Álvarez Gardeazabal, por su parte, trata de las ficciones paralelas de un cardenal colombiano que asciende en la jerarquía mediante sus relaciones homosexuales y la de un obispo de Buenos Aires que, al contrario, persigue la homosexualidad; más una historia de amor inspirada en el suicidio en Bogotá de dos curas, jóvenes amantes ellos, infectados con el VIH. Homosexualismo, pederastia y lucha por el poder, nada ajenos a los magnicidios y crímenes mencionados por Rosero y Vallejo ni a comportamientos propios de la naturaleza biológica y cultural del ser humano, y por lo tanto de las religiones monoteístas inventadas por él.

Recuerda Antonio Caballero que todas las iglesias han sido maquinas de hacer dinero y no pagan impuestos. Ron Hubbard, fundador de la Dianética y la Cienciología, fue condenado en Estados Unidos por evasión fiscal y en Francia por estafa (y recibió un doctorado honorario de la Universidad de la Secoya, luego cerrada por las autoridades de California por emitir títulos falsos); aquí la Fiscalía investiga a María Luisa Piraquive por  enriquecimiento ilícito; y el Istituto per le Opere di Religione, IOR, el Banco del Vaticano (que fue accionista principal del Banco Ambrosiano, cuyo derrumbe en 1982 se vinculó con la muerte de Juan Pablo I) afronta problemas por lavado de dinero de la mafia (Semana, 17/02/2014).

El hecho es que de nuevo el arte, en este caso la literatura, revela mejor la historia, o, mejor aún, lleva a ella. Y aunque, como dicen que dijo el Conde Leon Tolstoi, sería maravillosa si fuera cierta, estas tres obras vuelven veraz una realidad que se prefiere ocultar. Pero no apenas se trata de la historia de La Iglesia –una historia urbana desde luego- sino la del Mundo Occidental. La de países como Colombia en donde todavía las cosas se hacen “si Dios quiere” y cuando se hacen es “gracias a Dios”. Las dos novelas son cortas, muy buenas y se leen con interés y asombro. Ojalá (Del árabe hispánico: law šá lláh, si Dios quiere) muchos las lean, y a pesar e que el libro de Vallejo agota, es imprescindible.

Al respecto dice Cathy Caruth, Ph. D. (1988) de la Universidad de Yale y actualmente profesora de la Universidad de Cornell, que “si Freud se vuelve hacia la literatura para describir la experiencia traumática, ello es porque la literatura como el psicoanálisis, está interesada en la compleja relación entre el conocer y el no conocer. Y es, en efecto, en el punto especifico en que el conocer y el no conocer se cruzan, en el que el lenguaje de la literatura y la teoría psicoanalítica de la experiencia traumática se encuentran.” (Citada por M. A. Garcés en: Cervantes en Argel/ Historia de un cautivo, 2005).

Columna publicada en el portal web de opinión www.programalallave.com. 04.03.2014

01.03.2014 La cresta blanca

Gaspar Théodore Mollien ya pensaba en 1823 que los bogotanos “con tal de que no les hagan pagar impuestos y les dejen criticar a su gusto, se creen libres.” (Citado por P. Navas: Le Tour du Monde, 2013, t.1, p.8), lo que ahora se puede decir de todos los colombianos. Pero ¿es democrático que siempre los elegidos lo sean por menos del 50% de los que pueden votar, y que despilfarren o roben el dinero de los que si pagan impuestos?

Con su opinión y su (no) voto son los responsables de lo que pasa en el país, acostumbrados a que otros decidan por ellos evitándoles tener que pensar. El hecho es que casi todos los candidatos contaminan el espacio público de las ciudades con propagandas mentirosas. En lugar de propuestas para mejorar la calidad de vida, son sólo un slogan, la mayoría de las veces ridículo y de mal gusto, que atraviesan en las calles no para que se lea sino apenas para que se vea su “presencia”.

La mayoría ni siquiera ha expresado tener conocimiento de los problemas medioambientales que afrontamos. Nada sobre la eventual carencia de agua potable, nada sobre su despilfarro y el de la energía eléctrica, ni sobre los problemas ecológicos al generarla, nada sobre la movilidad urbana, y nada sobre la sobrepoblación y tamaño de las ciudades. Tampoco les interesa su belleza -se ve en sus pasacalles- desconociendo su importancia en la vida urbana. Su nivel académico es bajo, su experiencia administrativa mínima y su cultura general muy limitada.

Si en las próximas elecciones, esa mayoría de ciudadanos que tradicionalmente se abstiene, vota en blanco, y lo repite todas las veces que sea preciso, se podría eliminar a la larga el exagerado número, ineficiencia, corrupción, y desvergonzados sueldos, pensiones y demás prebendas de estos políticos que no proponen nada serio y se roban el erario; e inclusive que desaparezca el sistema bicameral.

Hay que votar a favor de programas y no contra personas, y no pensar apenas en presidentes, gobernadores y alcaldes, porque los responsables del desorden del país y la precariedad de sus ciudades son en mayor medida un Congreso, Asambleas y Concejos que dan vergüenza, y unas Cortes contradictorias, para no hablar de los problemas (verdaderos y falsos) de las Fuerzas Armadas. Si no hay por quien votar y con posibilidades de ganar, mejor hacerlo en blanco que abstenerse pues es una opción ética y no apenas política.

Hay que poner una X en el sitio indicado en el tarjetón.
 Si la mayoría simple de los votos es en blanco, la votación deberá repetirse por una vez. En elecciones unipersonales no podrán presentarse de nuevo los mismos candidatos, y en las de corporaciones públicas no podrán hacerlo las listas que no hayan alcanzado el umbral . Encontrar nuevos candidatos y buenos es difícil, pero por lo menos se eliminan los oportunistas de última hora, pues no podrán recuperar su “inversión”.

Votar en Colombia es una de las pocas gestiones públicas fáciles, rápidas y seguras; casi no hay tránsito, ni borrachos manejando y se puede estacionar cerca al lugar de votación. Votar es un acto de cordura con uno mismo, si se considera que los mismos con las mismas, elegidos por una minoría comprada con nuestro dinero, nos afectarán negativamente a todos, incluyendo por supuesto a los que se abstienen.


Columna publicada en el semanario virtual caliescribe.com. 01.03.2014

Columna publicada en el semanario virtual caliescribe.com. 01.03.2014