29.07.2010 Biología

Como dice Carlos Campuzano, Director del Taller Internacional de Arquitectura de Cartagena, que hace 25 años realiza la Universidad de los Andes, lo mejor es lo que uno se lleva puesto. Las personas y lugares que se conocen, lo que se aprende. Este año, entre otros  asuntos, uno, muy importante, pero que pasó desapercibido para casi todos, es que los arquitectos tienen que estudiar biología como lo propone Jorge Ramírez experto en bioclimática, lo que también debería ser de interés para los lectores comunes por la sencilla razón de que todos vivimos en ciudades conformadas por edificios. No apenas para entender mejor la ergonomía, la proxémica y la homeóstasis, y desde luego la bioclimática, sino para comprender como afecta al hombre el medio ambiente a través de los sentidos y sobre todo del espíritu.

Relación que el feto humano inicia en algún momento de la gestación y amplia el bebe durante la primera crianza y por supuesto en la niñez y adolescencia, ya modeladas por la cultura. Así, la arquitectura sería el diseño de una segunda matriz, y la tumba, por donde comenzaron los monumentos arquitectónicos, la tercera y última. Antes todo esto era un saber que se trasmitía en los talleres y cofradías de los alarifes, pero que ahora se tendría que enfrentar en las universidades, en las que ni siquiera existen las disciplinas mencionadas arriba, y mucho menos se enseña a mirar, lo que si hacen los músicos, que les muestran a sus aprendices como oír. Por ejemplo, solo Sebastian Irarrázabal y algún otro, adivinaron la belleza oculta del espacio del maltrecho auditorio del Museo Naval, en donde se realiza el taller en una magnifica nave que por lo contrario no es tan bella.

Y de nuevo, cerca del 90% de los 143 estudiantes y 46 profesores, de todo el mundo, que asistieron al taller, no vieron de una que la única manera de hacer cuatro triángulos equiláteros idénticos con solo seis palitos iguales, es levantando tres para conformar un tetraedro, y los pocos que acertaron fue por ser buenos en matemáticas (la prueba se hizo entre mas del 15% de los asistentes). Es decir, que los arquitectos siguen pensando en dos dimensiones cuando diseñan espacios de cuatro, pues además de tener tres se recorren en el tiempo. Unas bases de biología les ayudaría a entender la mirada humana, y las ciudades en tanto hábitats. Y desde luego la oxidación del hormigón, que seduce a Fernando López, no es solamente un asunto químico, como tampoco el impacto del clima en los bellos tapiales de Mauricio Rocha.


Lo que si debió quedar bien claro a muchos, después de la muy pertinente conferencia de María Elvira Madriñan, es que Rogelio Salmona es el mejor arquitecto moderno de Latinoamérica,  como lo proclamó enfáticamente Campuzano, precisamente por su defensa de las ciudades para sus habitantes –es hacer política decía-,  e incluso que su obra es de talla mundial, como lo remarcó Carlos Mijares,  quien aprovechó este año para cumplir 80. Edad serena en la que por pura experiencia algo de biología se sabe, sobretodo cuando se gusta de los chiles mas picantes, y de inventar trabas para arcos, bóvedas y cúpulas de ladrillo visto.  No en vano las guerras se dirigen es desde la retaguardia, y solo así podremos evitar caer en lo Kitsh que tanto y con razón le molesta a Jorge Moscato.

Columna publicada en diario el País 29.07.2010 

22.07.2010 Ahorre

No espere a que finalmente se apliquen aquí drásticas medidas para disminuir el consumo de energía y agua potable y comience a ahorrar ya. Calcule cuanto economizaría en un año en servicios públicos si solo consume la mitad que gasta hoy. Principie por revisar las redes para corregir posibles pérdidas y transforme su jardín en un vergel. En lo posible, comience todo más temprano para utilizar la luz solar, suficiente entre nosotros durante todo el año, además de que el amanecer es fresco y silencioso, y también muy bello.

Reemplace los bombillos de mas uso por los de bajo consumo, pero consérvelos como repuesto para los que se utilizan menos, hasta que se agoten. Ponga censores de movimiento con foto celda para que solo funcionen cuando hay alguien presente o no haya suficiente iluminación natural, y pinte con colores claros los interiores. Disminuya los documentos impresos y utilice mas el Internet, y apague el monitor de su computador cuando no esté en uso. No deje conectado el cargador de su celular, ni los aparatos de la cocina para lo cual es útil un interruptor general. Use molino de mano y exprimidor de palanca.

Cambie sus inodoros por  los de doble descarga  (aun no es posible reemplazar sólo las válvulas), y recoja el agua lluvia en tanques altos  para lavarlos, usando automáticamente la del acueducto en épocas de sequía. No bote el excedente al alcantarillado sino llévelo a un estanque, con plantas y peces para que se mantenga limpio y sin plagas, que además de adornar su casa  le servirá para regar  matas y lavar pisos y carros, con balde, y  purificar orgánicamente el agua de su piscina (Asencio, ed, Pool Design, 2009). Si no lo ha hecho ya, cambie a gas la estufa y el calentador, y póngalo cerca a las duchas para economizar agua potable.

Espere a que el aceite usado para cocinar se enfríe y colóquelo en una botella de plástico, y no rompa las nuevas lámparas cuando se dañen pues tienen gases contaminantes; ponga unas y otros en un depósito junto con las pilas usadas y demás materiales contaminantes. Haga compost con los desperdicios orgánicos, y clasifique los que son reciclables en depósitos separados para papel y cartón, plásticos, madera, metales, y vidrio, claro y de color.

Proteja con tejadillos sus ventanas de la radiación solar y cambie sus puertas sólidas por naves con persiana para permitir la circulación cruzada del aire, disminuyendo así el uso de los ventiladores de techo, con los que deberá reemplazar el uso el aire acondicionado, gran consumidor de energía. Si para usted es un asunto de prestigio, lo podrá conservar para que lo vean sus visitas y parientes pero por favor elimine las unidades exteriores de enfriamiento, que tanto afean los edificios.

Parecen  pequeños ahorros pero pronto recuperará su inversión. Y por supuesto la economía de cerca de un millón de viviendas que hay en Cali y sus alrededores es una cantidad tan importante como la de un embalse para el Acueducto de San Antonio o la segunda etapa de Calima, de la que extrañamente nadie habla, que además se harían en parte con sus impuestos. Como los interesados solo en los contratos de obras públicas apenas ven un extremo del problema para cobrar, piense que usted está en el otro, pagando.


Columna publicada en diario el País 22.07.2010