Se habla mucho
de la falta de equidad, de justicia natural, es decir de iniquidad (pues inequidad no existe). Pero apenas pensando en las grandes propiedades
improductivas en el campo, y no también de la propiedad privada del suelo
urbano, o del supuestamente “urbanizable” solo por su cercanía a la ciudades,
independientemente de que sea lo conveniente. Este negocio especulativo ha sido
nefasto para su buen crecimiento, lo que es muy inequitativo pues ahora habitamos
en ellas casi el 80% de los colombianos. Y tampoco se habla lo suficiente de la
propiedad privada de los bancos, cuyas perdidas se “socializan” para que las
paguemos todos, ni de la propiedad privada de la industria y el comercio, pese
a que nos afectan a la gran mayoría porque nos hacen comprar lo que no
necesitamos con el dinero que no tenemos.
Todo
lo anterior, justo al contrario de lo que ocurría hace poco mas de medio siglo,
cuando Tirofijo se inventó las FARC con ayuda del comunismo nacional e
internacional, y cuyo origen se explica
insistentemente, cuando no justifica, aduciendo una iniquidad, la de la tierra,
mientras se ignoran todas las demás. Y el hecho de que su existencia sea
posible desde hace años solo por el dinero y la corrupción que conlleva el narcotráfico, debería hacer
repensar qué pasaría si se legalizan las drogas. Lo cierto es que hay paises
con historias de iniquidades semejantes a las de Colombia donde no hay
guerrillas traficando, secuestrando,
extorsionando, amenazando, “boleteando”, asustando, matando indiscriminadamente
ni reclutando adolescentes, ni ciudades tan inseguras…Pero son países que
tienen geografías muy diferentes.
Colombia
ocupa una localización privilegiada, en plena línea ecuatorial, y justo entre
Norte y Sur América, y entre Europa y África y Asia, rodeada por los dos mas
extensos océanos y el larguísimo río
Amazonas. Estas condiciones ideales para el transito de mercancías y personas
también lo son para el tráfico de drogas y demás contrabandos. Además, las tres
altas cordilleras que cruzan el país está de lado a lado se prestan para evadir
su control institucional y dificultan que el Estado “llegue” a todas partes,
originando que en el último medio siglo la población de sus campos emigre o sea
desplazada a unos pueblos grandes que de pronto se volvieron pobladas ciudades,
pero muy precarias. Como dice Fernand Braudel (El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en
la época de Felipe II, 1949),
primero está la geografía y después la historia.
Aquí,
mas que en otras partes, la geografía determina la historia, incluida la
destrucción de la naturaleza, en la que estamos empeñados. ¡Y si que interviene
en el crecimiento de las ciudades! La insalubridad de las dos costas hizo que
en los valles interandinos crecieran Bogotá, Medellín y Cali (con Palmira, Buga
y Santander de Quilichao), pero tambien Bucaramanga, Cúcuta, Pereira, Cartago o
Armenia. Y solo cuando se controló la malaria y el paludismo crecieron los
puertos, primero Barranquilla y después Buenaventura, el mas importante (y
ahora su población se ha desplazado masivamente a Cali), y recientemente Cartagena.
Precisamente, la dificultad para el desarrollo de vías de comunicación ha llevado al acelerado crecimiento de Cali y
Medellín y, recientemente, de la capital, originando toda clase de iniquidades
urbanas.
Columna publicada en el portal de opinión www.programalallave.com. 18.06.2013
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