Todavía hay quien repita que Colombia es una de las democracias
mas sólidas de América Latina, pero ¿es democracia que siempre los elegidos lo
sean con la participación de menos del 50% de los ciudadanos que pueden votar?
¿Qué se vote en contra de personas y no a favor de programas? ¿Que pululen los
candidatos para todo? ¿Son democráticas las encuestas que solo sirven para que
los candidatos puedan aliarse al final con el que sea, unos para poder ganar y
otros para no perder lo invertido en sus campañas? ¿Son estas democráticas pese
a que su propaganda sea descaradamente populista? ¿Es democrática la publicidad
política pagada? Cómo puede hablarse de democracia en un país en donde un preso
por hacer política ilegal, la Ley le permita salir de permiso a hacerla a su
antojo de cuerpo presente acompañado de
“sus” alcaldes y concejales, diciendo además que es mejor negocio una
alcaldía que un embarque de droga. ¿Es democrático que desde la cárcel controle
alcaldías y concejos? ¿Es democracia tanta corrupción y tanta trampa? ¿Tantos
candidatos amenazados y asesinados?
Dado
que la política en Colombia se ha degrado cada vez mas en las últimas décadas
por la corrupción a que nos ha llevado la guerra inútil contra el narcotráfico
y la ignorancia de lo público de los recién llegados a las ciudades y a la
democracia, es preciso pensar diferente. Para quienes no encontramos entre la
montonera de los candidatos a la Gobernación del Departamento del Valle del
Cauca o a la Alcaldía de Cali, la confiabilidad, transparencia, experiencia e
idoneidad que quisiéramos que tuvieran quienes va a dirigir nuestra región y
nuestra ciudad, valió la pena considerar que el voto en blanco no es un voto
perdido, y que por lo contrario es una opción que cobra vigencia ante la farsa
y el negocio en que se convirtió en Colombia la elección popular de alcaldes y
gobernadores. Según los resultados de las últimas elecciones de nuevo mas del
50% de los potenciales sufragantes se abstuvo de votar y cerca del 20% de los que lo hicieron no marcaron sus votos
o votaron en blanco. Indignémonos y cuestionemos a fondo nuestra supuesta
democracia; el voto en blanco ya ganó en Bello.
Para
que no sigamos gobernados por funcionarios elegidos en condiciones muy
cuestionables por una minoría que no alcanza el 20% en el mejor de los casos,
sería necesario el voto obligatorio por un tiempo. Así, la mayoría del voto en
blanco obligaría a nuevas elecciones en el caso de unos candidatos que entre
todos no la logren. También sería preciso que se eliminen las encuestas y la
publicidad política, pagada o no, y que solo haya divulgación de programas y
equipos de gobierno en la prensa en espacios iguales para todos, y pagados por
el estado, y desde luego las críticas a los mismos, y no mas fotos con sonrisas
fingidas y consignas idiotas. Que el voto sea electrónico. Que los gobernadores
y alcaldes puedan ser reelegidos pero los presidentes no, y que se amplíen los
periodos a cinco años. Que se reformen a fondo los concejos, las asambleas y el
congreso. Que la gente sueñe con sus ciudades, regiones y país pero sin olvidar
que están en el mundo. Que se despierten, piensen y voten, en lugar de quedarse
durmiendo, hasta que tengamos una democracia de verdad.
Columna publicada en el diario El País de Cali. 03.11.2011
No hay comentarios:
Publicar un comentario