Al contrario de lo afirmado en esta
columna (La O. P. 14/10/2010) sí existen para los inodoros válvulas de doble
descarga, o duales, y ya se venden en el país, como oportunamente lo informo
Pilar Jaramillo de la Ferretería Ángeles de Cali
(pilarjaramillo@angelesferreteria.com). Las ponen en poco tiempo y cuestan instaladas
aproximadamente el 10% de lo que vale uno de los nuevos inodoros, con válvula
incluida, que promocionan los grandes almacenes del ramo para contribuir a
disminuir el consumo de agua (y aumentar sus ingresos). Deberían ser
obligatorias y desde luego prohibir ya la venta de inodoros de palanca, que
cada vez botan al alcantarillado toda el agua de su cisterna, potable por lo
demás, sin ninguna necesidad. Y por supuesto hay que insistir en recoger el
agua lluvia que cae en las cubiertas de
casas y edificios para llenar con ella las cisternas de los inodoros.
Debería ser obligatorio hacerlo en las construcciones nuevas, a las que
sencillamente habría que dotar de un tanque por encima del nivel de los
inodoros con dicho propósito.
Y
pasando a los carros, los eléctricos ya estarán a la venta en uno o dos años,
producidos por varias de las marcas mas conocidas como por muchas otras nuevas,
y de los que se ocupan cada vez mas las revistas especializadas y los conocidos
salones del automóvil de Europa y hasta en el de Bogotá. Pero se estima que
abarcarán solo entre el 5% y el 15% del mercado de los próximos años, pues hay
muchos intereses en contra, y aun no sabemos cuando se venderán en el país ni
cuanto costaran, lo que será muy importante conocer ahora que aumenta la venta
de carros por la bajada del Dólar. De otro lado, las familias pudientes, que
son las que mas compran carros nuevos, están teniendo un tercer vehiculo para
movilizarse los días de “pico y placa”. Razón por la cual en México D. F, por
ejemplo, ya fue descartado, y que en Bogota se están moviendo en ese sentido,
pues el remedio salió peor que la enfermedad. La solución desde luego son
ciudades mas compactas en las que se pueda caminar mas y que cuenten con un
eficiente sistema integrado de transporte urbano, eléctrico por supuesto.
Finalmente,
el futuro de las huertas caseras es mas que halagador. En cualquier patio,
terraza o azotea, e incluso en un balcón, y ni se diga en un jardín, es posible
cultivar alimentos fácilmente. Además de producir flores, frutas y vegetales
frescos muy económicamente, ahorran muchísimo en transporte y así contribuyen a
disminuir la producción de gases de efecto invernadero. Lo importante es que se
entiendan mas como un jardín que como un cultivo agrícola, al combinarlas con
flores, o césped y árboles cuando sea posible, es decir concibiéndolas como un
vergel, que es un espacio lúdico y hasta romántico. Las unidades de vivienda,
los colegios y las universidades las podrían tener colectivas, y por supuesto
las cárceles, ocupando creativamente parte de sus áreas verdes, y las podrían
dar en concesión en lugar de contratar jardineros solo para cortar el prado,
con el que desde luego habría que producir composta, utilizando además para la
misma las basuras orgánicas que producen en lugar de pagar para que el
Municipio las recoja. Darían buen ejemplo y fomentarían la convivencia.
Columna publicada en el diario El País de Cali 04.10.2010
No hay comentarios:
Publicar un comentario