Tal
parece (Semana, agosto 27 de 2001) que cada 2.5 minutos hay un accidente de
tránsito en el país, cada 9.9 un herido en ellos y cada 69 un muerto; mas de la
mitad de los conductores involucrados y casi la mitad de los peatones han
ingerido previamente alcohol. Mientras en Inglaterra o Alemania hay unos 25
accidentes por cada 100.000 vehículos, en Estados Unidos casi 50 y en Argentina
poco más de 100, en Colombia hay casi 300. Es decir que los de aquí, por
imprecisos los datos, como suelen ser, no son propiamente accidentes de
tránsito.
Se
deben a un Estado que poca atención les pone a estos "accidentes" no
obstante a que el año pasado mataron 6.551 colombianos, es decir, casi cuatro
veces más que los 1.403 muertos en el mismo lapso en una guerra que subsiste en
gran parte gracias al gran negocio que significa la criminalización de drogas
distintas al alcohol, y que se hace, más que contra la subversión -pues poco
queda de ella como tal-, contra el narcotráfico. Pero ¿cuántas personas bajo
los efectos de la marihuana o la cocaína o la heroína o el éxtasis están
involucradas en los accidentes de tránsito? ¿Cómo afectan estas dogas su
capacidad neurológica, motriz o auditiva, o su visión periférica? ¿Provocan
somnolencia o agresividad? ¿Se conocen datos?
Por
supuesto estos datos no se manejan: simplemente se ha criminalizado el consumo
de estas drogas basándose en actitudes moralistas e informaciones parciales o
incompletas o erradas o tergiversadas (The Economist: The case for legalising
drugs , julio 28 de 2001). Y se mantiene su criminalización, aquí y en Estados
Unidos, por la presión de todos los que se benefician directa o indirectamente,
allá y aquí, de las grandes ganancias que da justamente su interdicción. Y por
la inercia de una opinión pública pacata, desorientada, apática y facilista,
que en Colombia, con toda seguridad, solo aceptará la legalización cuando venga
de Estados Unidos, y por eso este tópico se ha vuelto otra disculpa: como no se
puede tomar aquí una decisión unilateral pues entonces hay que ponerse
incondicionalmente del lado de la prohibición. Disculpa para no pensar, no
opinar y, en últimas, no actuar.
Si
los que creen que hay que prohibir y perseguir como una acción criminal el
consumo de unas drogas que matan muchísimos menos colombianos que el alcohol o
la nicotina (y que la guerra en su contra) fueran consecuentes, tendrían que
dejar de beber y fumar y abogar por su criminalización, cosa que por supuesto
(y afortunadamente) no harán. Seguramente no saben tampoco que los teléfonos
celulares en los carros causan muchos accidentes, lo que cualquiera entiende
que no es razón para criminalizarlos, pero sí su uso indebido, precisamente,
como se hace en muchas partes. Igual pasa con la proliferación de vallas, que
distraen peligrosamente a los conductores, o tapan calzadas y andenes como es
el caso de Cali.
Por
eso tenemos que presionar para que se persiga y castigue fuertemente a los que
manejan borrachos, o drogados con otras drogas o hablando por celular, y para
que el Estado se tome en serio los problemas de circulación y tránsito en el
país. Nunca se dice que, incluyendo muchos en los que están involucradas
personas alicoradas, la mayoría de los accidentes están en parte o totalmente
causados por la indisciplina de los colombianos que no obedecen normas ni
señalizaciones o por que estas son antitécnicas, obsoletas o simplemente no
existen, lo que incita a que no se obedezcan las que si se ponen. Y ni hablar
del mal estado de vías y vehículos.
En
Colombia nadie -borracho, o no- para en los "pares". Como si fueran
señales de "ceda el paso", que curiosamente son escasas, no hacen el
"full stop" que indica esa señal, más faltaba, sino que medio se
detienen y para peor de males lo hacen después del "pare" -muchas veces
mal colocado-, en donde proceden a amenazar, vivos y osados que somos, con
arrancar intempestivamente para ver quien se asusta y sede su derecho al paso
-y a la vida-; y así. No hay un solo semáforo en Colombia, hay que repetirlo,
que no se lo pase alguien en rojo o que al menos lo intente. Es fácilmente
comprobable. ¿Cuándo los candidatos hablarán también de los heridos y muertos
en "accidentes" en las calles y carreteras de Colombia?
Columna publicada en el diario El País de Cali. 06.09.2001
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