Columna publicada en el diario El País de Cali. 08.11.2001
08.11.2001 Otra queja
Dice
el famoso columnista inglés Paul Johnson (Al diablo con Picasso ) que en las
columnas de opinión no se deben tratar intimidades ni problemas personales y
que solo muy de vez en cuando es pertinente decir algunas cosas del autor. Sin
embargo a veces sí que es necesario decir algo de las columnas.
No
suelo comprobar lo que sale en el periódico con lo que mando, aunque siempre
miro por encima lo publicado y a veces hasta lo leo. Pero el jueves pasado
saltaba a la vista que mis cuatro sólidos párrafos habían sido convertidos en
doce parrafitos y, leyendo detenidamente, encontré que además eliminaron unas
comas y pusieron otras. No fue un problema de transcripción pues las columnas
las mando por e.mail. No creo que lo hicieran para llenar espacio pues mi
escrito era similar en extensión a los que siempre mando. En otra ocasión,
hablando de la suerte de Bogotá de haber tenido tres buenos alcaldes
consecutivos, me quitaron el segundo Mockus de mi Mockus, Peñalosa, Mockus. Y
así. No obstante debo reconocer que en alguna oportunidad me arreglaron una
oración desafortunada, y que me mejoran la ortografía pese a que cuidadosamente
corrijo mis columnas con el computador y que siempre alguien me las lee en voz
alta y me ayuda con su puesta a punto antes de mandarlas.
Claro
que he cometido errores, no sólo de ortografía, sino, más grave, de
información. Pero lectores acuciosos se han encargado de hacérmelos ver, con lo
cual los he podido corregir para cuando me decida a sacar mis textos agrupados
por temas en un libro que considero sería útil. Todo lo que digamos sobre las ciudades
es importante pues ya casi el 80% de los colombianos vivimos en ellas (no me he
cansado de repetirlo aquí), y muy recientemente, y en esto reside buena parte
de los problemas actuales del país, y no sólo los de su arquitectura y
urbanismo, muy descuidados por lo demás. Resulta sorprendente que ciertos
conflictos de convivencia ciudadana, que incluso llevan a la muerte a muchas
personas, como lo son los del tráfico y el transporte, no sean vinculados a las
fallas en la concepción urbano-arquitectónica de nuestras ciudades. Mi columna
es, pues, sobre los edificios, las ciudades y las regiones en tanto que
artefactos y su relación con los que los usan; y aunque centrada en Cali, también
toca otras ciudades y regiones. Igualmente me he ocupado de otras cosas pero
siempre relacionadas con estos temas o me las ingenio para que así sea. Como
ahora. Son asuntos que me apasionan y sobre los que me informo permanentemente
estudiando, leyendo y viajando.
Aparte
de una columna que no se si sigue saliendo en La Patria de Manizales, promovida
por la seccional de allá de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, y de la muy
buena del arquitecto Alberto Saldarriaga, hace unos años en El Espectador, no
se de otras similares en Colombia. Al parecer estos asuntos no les interesan a
los medios colombianos pese a que si a los ciudadanos y a que hay páginas
enteras permanentes dedicadas a ellos en otras partes. En el País de Madrid se
destacan los artículos de Luis Fernadez-Galeano, los que alguna vez traté de
reproducir en la revista Vivir de este periódico, antes de que desapareciera.
Tal vez de ese intento quedó esta columna, la que muy amablemente me invitó a
escribir Francisco José Lloreda Mera cuando era director, precisamente para que
hablara de la ciudad y la región. Al principio fue quincenal pero desde hace
poco es semanal. Ya van 115.
Como
dice Johnson, escribir una columna es uno de los grandes privilegios de la
vida. Y en este país es además reconfortante: una especie de contrarealidad.
Por eso muchos lo hacemos con mucho gusto pese a lo poco del pago. Pero así
como se espera que sean los columnistas los únicos responsables de lo que
dicen, que nos dejen ser responsables de cómo lo escribimos; al fin y al cabo
si hay un problema grave, pues hay tiempo de consultarlo; para eso se mandan
los textos con suficiente antelación. Espero que esta vez, y en adelante, me
dejen mi puntuación y mis párrafos tranquilos. Pero gracias por seguir
vigilándome la ortografía.
Columna publicada en el diario El País de Cali. 08.11.2001
Columna publicada en el diario El País de Cali. 08.11.2001
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