Columna publicada en el diario El País de Cali 08.05.2003
08.05.2003 Guadalajara de Buga
Qué bello nombre, qué maravilla de lugar en
pleno valle fascinante. O casi. Los hemos maltratado sin misericordia; pero
algo queda. Ya quisieran en otras partes sus acogedoras calles estrechas y sus
sobrias, altas, grandes, frescas y hermosas casas de patios llenos de bellos
árboles, como la de los Jaramillo (de que habla Santiago Sebastián), qué quien
sabe si ya pasó a la lista de las construcciones abandonadas; o desaparecidas
como la Ermita del Milagroso. Y también su clima, su tranquilidad y encanto de
ciudad pequeña y el que sus industrias estén retiradas, haciendo posible ese
sueño imposible del General Maza que no entendía por qué las ciudades no se
hacían en el campo que es tan bello.
Pero los que no aprecian el paisaje y las
ciudades tradicionales (como si fueran posibles otras) la destruirán a menos de
que se vuelva para Cali lo que Cuernavaca para Ciudad de México o la Villa de
Leyva para Bogotá. O la capitál del Departamento, ya que fue la escogida cuando
el Valle se desmembró del Gran Cauca a principios del siglo XX. Pero ¿cómo
olvidar que cuando finalmente se prefirió a Cali se inició la destrucción de la
bella aldea colonial que esta fue? A lo mejor sería lo peor y el síno de Buga
es ser derribada a poquitos, no como Cali, en tres asaltos, el último de los
cuales, el de la sub cultura del narcotráfico cuando se sigue considerando al
segundo, los Juegos Panamericanos, como su mejor momento.
El
centro histórico de Buga es Monumento Nacional desde 1959, y ni así. Lo han estropeado
con remodelaciones torpes y llenado de edificitos baratos, voladizos
codiciosos, materiales extraños, avisos y retrocesos, y boberías de
arquitectos. Allí se podría caminar o ir en bicicleta (o en victoria como en
Palmira o…Luxor), pero muchos lo que quieren es mostrar sus carros grandísimos
con que tapan calles y personas. Por eso no ven esas calles, plazas y casas que
en Sonora, México, por ejemplo, hacen (con el clima), que los ricos de
Hollywood bajen a Real de Alamos, que las tiene similares. Aquí cada día las
destrozan mas aprovechando que ya no está Diego Salcedo para defenderlas.
Buga tiene un hotel encantador y pronto tendrá
un moderno terminal de buses; está a poco mas de media hora del aeropuerto, del
futuro estadio del Deportivo Cali y del Hipódromo del Valle en el que tal vez
algún día corran de nuevo los pura sangre; y a poco mas de una de Santander de
Quilichao, Cartago o Buenaventura y a unas cuantas de Bogotá si se cruzara la
cordillera con un túnel de verdad. La vía al Pacifico desde el interior del
país ahora pasa es por allí y el camino al mar, que inicialmente solo llegaba a
Cali, hace años llega tambien a Buga; pero ya olvidaron el significado de su
faro.
Muy cerca están el mágico bosque de niebla de
Yotoco, la bella laguna de Sonso y el bellísimo lago Calima, y muchas
importantes casas de hacienda como La Julia, Monumento Nacional, que está a sus
puertas. Y por si hiciera falta, el Milagroso los hace ahora en una basílica
que por su sólo tamaño no deja de convencer. San Francisco, Santo Domingo y San
Pedro son de lo mejor de la arquitectura colonial del sur occidente. Se han
restaurado el Teatro y las arcadas del Parque Cabal e importantes edificaciones
como las del actual Palacio de Justicia y no pocas casas. Que bonita podría ser
Buga en este valle aun bello.
Columna publicada en el diario El País de Cali 08.05.2003
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