Columna publicada en el diario El País de Cali 09.01.2003
09.01.2003 Fertilidad y subdesarrollo
Liberia y Uganda, con mas 200 nacimientos por
1.000 mujeres entre 15 y 19 años, las tasas mas altas del mundo (The Economist,
7/12/2002), o Nigeria, Camboya o Kenia, que los siguen con casi 100, tienen
graves problemas; desde el Sida que ya afecta a un alto porcentaje de su
población hasta su ingreso per cápita que es de los mas bajos, además de
gobiernos inestables y urbanización acelerada. En cambio Corea del Sur, China,
Singapur, Hong Kong, por ejemplo, con una bajísima fertilidad (menos de cinco
por cada 1.000 jóvenes) están dejando rápidamente el subdesarrollo. Aunque hay
excepciones como Estados Unidos y los países nórdicos, persiste una clara
correlación entre fertilidad y subdesarrollo.
Colombia, cuya tasa de mas de 75 esta nuevamente
en aumento, como advierte Profamilia (El Pais, 13/12/2002), es un sangriento
ejemplo de lo que pasa cuando crece la población tan rápido y en tan grandes
cantidades como paso aquí a mediados del siglo pasado. ¿Cómo resolver su
trabajo, seguridad, justicia, educación, salud, recreación, vivienda y
transporte? y en donde situar estos nuevos colombianos, porque al revés de hace
medio siglo, cuando casi todos éramos campesinos, ahora cerca del 80 % vive en ciudades sin haber aprendido
todavía a ser ciudadanos ni a ampliarlas sin destruirlas.
Sin
embargo, mientras se pagan insólitos avisos de página entera en contra del
derecho de los homosexuales a que sus uniones sean protegidas por la ley, o en
los que se discuten en público dogmas religiosos que deberían ser asuntos privados
como indica la nueva Constitución Nacional, que consagró la libertad de cultos,
nada se informa sobre la fatal carencia de políticas de población y poblamiento
en el país. Solo ocasionalmente se dice algo sobre el aumento de la fertilidad
de sus jóvenes y solo por que la noticia es que son en muchos casos apenas
niñas, pese a que se trata de aspectos educativos y de comportamiento que sí
nos afectan a todos; como lo es la educación sexual, que debería incluir el
aspecto erótico cosa que por supuesto no ocurre. Según Profamilia en las
ciudades el 20% de las colombianas ha tenido hijos antes de los 16 años, en el
campo el 25 y entre los desplazados casi el 33. El 10% pensó en el suicidio y
el 4% lo intentó. ¿Cuántas lo cometieron? El 28% de los hogares heterosexuales
solo cuentan con la madre, y se practican cerca de 400.000 abortos por año para
peor de males obligados por el moralismo a ser tan ilegales como esas drogas
cuya producción y tráfico prohíben para su beneficio económico los mismos que
las toleran en sus países.
Es
como si se ignorara que La Constitución y las leyes no son para que todos
vivamos como una minoría o una supuesta mayoría quiera, sino para que gentes de
diversos orígenes, tradiciones, comportamientos, sexos, educaciones, religiones
y hasta gustos, puedan vivir en paz e interactuando creativamente entre ellas.
Es como si estuviéramos todavía en el siglo XVI, cuando los castellanos tras
conquistar el Nuevo Mundo construyeron el Imperio Español imponiendo su
religión, lengua y arquitectura, como lo evidenció hace años Fernando Chueca
Goitia (Invariantes en la Arquitectura …), y no después de la Constitución de
1991 que reconoció finalmente que aquí hay no una sino varias culturas, o sub
culturas si se quiere y afortunadamente, que tienen que respetarse entre ellas
al estar inmersas sin remedio en una civilización que ya es una sola.
Ignorar
que el crecimiento desbordado de la población afecta gravemente al país y sobre
todo a sus ciudades es una vieja hipocresía de la derecha como de la izquierda.
No haber actuado de acuerdo con las dificultades sabidas de todo orden que
implicaba cuadriplicar la población en dos generaciones y al tiempo dejar el
campo cuando todavía ni siquiera había ciudades, pues las de la Colonia se
vieron muy mermadas con la Independencia y prácticamente no las hay nuevas, fue
en extremo dañino. Pero como si no hubiera pasado nada y sin atender razones
que ya conocemos seguimos atenidos a los dogmas como en los avisos de marras
Columna publicada en el diario El País de Cali 09.01.2003
Columna publicada en el diario El País de Cali 09.01.2003
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario